EDITORIAL

Los miserables

sábado, 03 de mayo de 2014 · 00:00

Las estadísticas nos aportan datos que ayudan a conformar una acabada idea de alguna realidad, a veces, otras veces la parcializan. El índice de inseguridad en la provincia es un número, muestra una realidad parcializada. Estratifica los hechos y los coloca en situación de poder ser manipulados por algunos inescrupulosos. Para los de "afuera” una estadística más, para los de "adentro” la única estadística. No es un número que se pueda cambiar, es fijo, es para siempre. No es el índice de pobreza, se puede dejar de ser pobre, ni es el índice de ocupación, se puede dejar de ser desocupado. De la estadística de seguridad no se puede escapar, lo que pasó, pasó. Para los de "adentro” el número se personaliza, tiene nombre, tiene historia, es papá, es mamá, el hermano, el hijo. Cada uno, desde su lugar exige un respeto que, definitivamente, parece perdido. No puede ser solo parte de una estadística, no puede ser el objeto de espurios manejos políticos. Zonas "liberadas”, zonas "seguras, la violencia crece a nivel mundial y no estamos ajenos a eso, somos parte del mundo y de su realidad, cada día más violenta. Eso es un hecho, ahora bien, que esta realidad innegable pase a ser parte de campañas políticas, no siempre tan transparentes como debieran, es otra historia.

Esto no implica que no deban ocuparse del tema, determinando una política de seguridad nacional que marque los lineamientos generales y se vuelva operativa en lo cotidiano. Es cuestionable que quienes son comunicadores centren sus contenidos en mostrar solo hechos violentos como si fueran los únicos sucesos. La realidad, la muestran parcializada quienes tienen la responsabilidad de comunicárnosla. No son noticia los abanderados, ni los mejores alumnos, pasaron a formar parte de lo que no se destaca, dejó de ser un valor a comunicar el esfuerzo personal en pos de un objetivo. Los medios destacan los chicos que golpean, que maltratan a pares, a maestros y superiores. Se ensalza la noticia negativa y no se comunica lo positivo. Esto no es sinónimo de ocultar lo que ocurre, pero no es, ni debe ser, lo único que ocurre, pasan otras cosas sobre las cuales no se pone el mismo énfasis.

La clase política junto con los comunicadores y sus medios buscan obtener ventajas espurias de las desgracias ajenas y no logran más que hacer una mediática exposición de sus propias miserias. Estos miserables recrean a Víctor Hugo y lo superan. Los miserables de hoy proponen el desgaste de algunos y el ensalzamiento de otros de la mano de la difusión o no del dolor de la gente. La delincuencia no es tan lineal como para ocurrir solo en algunas zonas, lamentablemente es mucho más general. Es esa generalidad la que reclama una política de seguridad integradora e inclusiva, concienzudamente pensada. No basta con el deseo, hay que tornar las ideas realidades. No basta con decidir la creación de una fuerza policial municipal, hay que hacerla ejecutable, hay que establecer los cómo, cuándo y sobre todo con qué. La creación de "la policía municipal” sin establecer de qué modo se implementará su funcionamiento, ni con qué fondos se solventará implica un alto grado de irresponsabilidad de parte de quienes lo propugnan como único contenido de sus paupérrimas propuestas políticas.

Mejorar la realidad en lo que a inseguridad respecta no puede ser pospuesto al igual que muchos otros temas urgentes. Tampoco puede ser tratado livianamente ni ser el único sustento de plataformas y campañas de candidatos políticos vacías de otro contenido.

Como corolario resulta notable la reaparición de actores políticos que han ejercido la función pública en el pasado sin haberse destacado con propuestas superadoras en lo que hace a seguridad. También resurgen algunos que han presentado sus ofertas electorales en las últimas elecciones, sin lograr superar las PASO, ex policías sumariados y exonerados de la fuerza y otros agitadores permanentes que se esfuerzan en confundir a la población transformando hechos pasionales o comerciales en hechos delictivos de inseguridad. Cada uno de estos debería ejercer su rol con responsabilidad, sabiendo que ya es hora de llevar a la realidad las propuestas.

Comentarios