Editorial

Cuando veas la realidad no vas a poder dejar de mirarla

Antes de leer, mirá la foto. 10 segundos de atención sobran. Tal vez la conocías, recibió este último tiempo varios premios internacionales de fotoperiodismo. Se trata de la ciudad española de Melilla, y de su campo de golf, y de la "famosa Valla de Melilla", y de una realidad que te entró por los ojos en esos 10 segundos de atención.
domingo, 11 de octubre de 2015 · 11:31

La Valla que divide Melilla de Marruecos, se levantó en 1998 y se extiende por 12 km de dos vallas paralelas de 6 metros de altura con alambres de púas y cuchillas afiladas en las puntas. Existen puestos alternados de vigilancia y caminos entre vallas para el paso de vehículos de seguridad. Cables bajo el suelo conectan una red de sensores electrónicos de ruido y movimiento, y está equipada con luces de alta intensidad y videocámaras para vigilancia, y equipos de visión nocturna. Construirla costó casi 100M de dólares.

Cada día son varios los que intentan "saltar la valla" en busca de algo mejor.

José Palazón es un fotógrafo de 59 años que vive en Melilla y preside una ONG con fines humanitarios. La Valla es un destino diario en su búsqueda de retratar imágenes de la tensión que se da a un lado y otro de la frontera. Es que allí pasan situaciones extremas entre "dos mundos". El 22 de octubre pasado, cuando volvía a su casa, reparó en una imagen que por rutinaria nunca "había visto": unos jugaban al golf, otros miraban. No querían saltar la Valla, sólo miraban. "Fue como encontrar un retrato de la realidad, dice Palazón, pero no sólo la de Melilla, sino de la de España, de la de Europa..., la imagen refleja el problema general de no querer ver lo que está pasando. La publicidad oficial nos plantea el tema como una 'invasión', un 'conjunto', una 'masa de negros', los 'negros' casi no son personas... Ya estamos acostumbrados a que mueran muchos en el mar... En la foto está todo eso comprimido, parece que no son personas y que lo que les pasa es porque les tiene que pasar", dice Pelazón con tristeza.

Estamos a más de 10.000 km de Melilla, pero conocemos bien sobre sistemas de seguridad, las cámaras, y los alambres de púa afilados en las puntas, en las avenidas Monroe en Capital Federal o Fair de Monte Grande y también en la Ruta 58 de Canning. Aquella realidad de la foto de Melilla está bien cerca de la nuestra, aún con matices y distintas escalas. Conocerla nos da la posibilidad de transformarla.

Podrás decir que soy un soñador, pero no soy el único. Buena semana.

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