EDITORIAL

Hay equipo

Martín tiene 14 años. Es arquero. Su mamá dice que la pasión viene desde la cuna, y cuenta que desde bebé sólo se dormía tocando una pelotita de fútbol que le había regalado su hermano.
lunes, 16 de noviembre de 2015 · 10:49

Sin embargo, Martín no lo quiere mucho al tío porque le cuestiona su elección de ser arquero: "es que los arqueros no hacen goles, los evitan, casi no usan los pies. No sabés el placer que es hacer un gol y salir corriendo, gritando como un loco de felicidad", argumenta el hombre sin éxito. Martín elige seguir siendo arquero, porque defiende a su equipo del ataque rival y "porque desde atrás se ve toda la cancha".

Fede también tiene 14. Había empezado como central pero un técnico arriesgado lo mando a la mitad de cancha. Es alto y espigado, y medio torpe con la pelota en los pies. Torpeza que suple corriendo los 90 minutos que dura el partido. Sus compañeros lo llaman correcaminos. "Yo sé que mi trabajo en la cancha es sacarle la pelota a los rivales y dársela a los que saben". Algún distraído puede pensar que a Fede esa tarea lo hace sentir menos importante, pero nada más lejos de la realidad: "Mi sueño es jugar en una cancha llena, y en determinado momento ir al piso, trabar y escuchar un "bieeeeeeeennn" desde la tribuna. Con eso, estoy hecho".

Marcos es el capitán. Está en el club desde los 5 cuando ya brillaba en el baby fútbol. A pesar de tener la misma edad de sus compañeros tiene otras responsabilidades, es el que marca los tiempos de concentración y esfuerzo a la hora de entrenar y de la diversión en las salidas grupales. Marcos es el primero en llegar y el último en irse, aunque últimamente salga corriendo porque "está recasado" según sus amigos. Él asegura que su flamante novia no lo distrae del fútbol, "porque es lo único que me importa".

Leonel es el goleador. Tiene el récord de la categoría: 45 goles en una temporada en 2014. Tiene por ídolo a Cristiano Ronaldo, y le copia el peinado con gel. Su técnico dice a quien quiera escucharlo: "este pibe va a llegar lejos", y saca chapa por haberlo ubicado 15 metros más adelante en la cancha. A Leonel no le gusta mucho entrenar: "los días de físico me aburro mucho, yo quiero jugar a la pelota. A veces nos exigen tanto que cuando llega en momento del reducido estoy muerto", se queja.

Los cuatro forman parte de un grupo de 11 titulares en el que hay otras 7 indivualidades, necesarias y complementarias. Todos saben que ninguno "se salva solo", y que cada uno tiene sus fortalezas para explotar y debilidades para acompañar. Todos se preocupan por cuidar al "grupo".

El fútbol puede ser un juego o un negocio, sin embargo los que triunfan de verdad son los que se sienten parte de un equipo. Eso no tiene precio.

Buena semana.

 

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