Editorial

Darle comida al dolor

No voy a escribir del papelón de la AFA. Dan vergüenza. Empequeñecen, aún a los que ya eran pequeños. Voy a escribir de las distintas formas del dolor.
domingo, 06 de diciembre de 2015 · 09:17

El lunes pasado, Clarin publicó una extensa nota que fue uno de sus temas de tapa. Daban cuenta de un informe de una ONG porteña que refería al crecimiento de las agresiones de pacientes y familiares a médicos. La información estaba basada casi exclusivamente en hechos dados en la ciudad de Buenos Aires, sin embargo la nota la ilustró una foto del Policlínico Sofía T. de Santamarina y una extensa nota en un recuadro a la Dra. Gilabert. La foto refleja la fachada del hospital pintada con la leyenda: "asesinos". En la entrevista, Gilabert narra acerca de lo sucedido en septiembre pasado cuando familiares de dos vecinos que perdieron la vida en el nosocomio ingresaron al grito de "asesinos”, pidiendo justicia y grafitando bronca y dolor en todas las paredes que encontraban a su paso. Gilabert declara en la nota de Clarin que fue agredida físicamente por éstos, y que estuvo luego bajo tratamiento médico.

Para la redacción de Clarin "los familiares" y "los pacientes" acusados por Gilabert no tienen nombre ni apellido, ni vida o afectos, ni pasado ni proyectos. No tienen cara ni voz.

Este miércoles vinieron a nuestra redacción. Y nos contaron su verdad. Nos quebraron por el dolor de sus pérdidas irreparables y también por la enorme sensación de injusticia de haber estado incluidos "anónimamente" en una nota que faltaba a la verdad. Que no daba cabida a su verdad y hacía caso omiso de los hechos que sucedieron luego. Nos acercaron copias de las denuncias por mala praxis que formularon contra los médicos que atendieron a sus seres queridos; otra por lesiones que le habría producido la Dra. Gilabert con el elemento cortante a una de las tías de Dafne; y otra formulada ante el INADI donde una docena de testigos afirman que Gilabert los nombró "negros de mierda, villeros".

Será la justicia quien determine si Dafne (2 años y 7 meses) y Sandra (48 años) estuvieron mal atendidas o desatendidas en el Santamarina antes de perder la vida. La misma justicia que juzgará a Gilabert por lesiones físicas y morales.

Nosotros no podemos mirar para otro lado. Somos padres, esposos y/o hijos. Si al dolor de una pérdida irreparable, le sumamos la falta de atención, contención y/o respuestas profesionales de quienes juraron defender la vida y aún más, le sumamos agravio y discriminación, estamos perdidos...

Esta semana se celebró el Día del Médico. Hay pocas profesiones y vocaciones que valore tanto como la de los médicos. Algún distraído, o mal leído, me quiso poner en contra a la corporación médica por opiniones anteriores en esta misma página.

Hace casi 7 años soy testigo del esfuerzo, compromiso y dedicación de Matías, mi hijo mayor, y su compañera de vida Milagros. El está en la recta final de una carrera que no le permitió distracciones y que le hizo postergar tiempos familiares, de ocio o con amigos. Mientras escribo estas líneas, Milagros se encuentra en San Salvador de Jujuy a 1500 km de sus afectos, porque eligió hacer su rotacion obligatoria en un hospital donde su aporte pueda ser util y mas lo necesitan. Se que ambos serán buenos médicos. Sin embargo, siempre pido que Dios los acompañe y les de la lucidez y la sabiduría necesaria para que no se equivoquen en forma irreparable. Sin embargo, también sé positivamente que nunca van a discriminar ni insultar a un paciente.

Buena semana.

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