EDITORIAL

La honestidad no es una virtud, es una obligación

Es difícil no caer en la tentación maniquea en la que la sociedad actual pone a los medios de comunicación. ¿Oficialista u opositor? Ya escribí sobre el tema en ediciones anteriores, sin embargo la actualidad de este semana vuelve a hacer necesaria mi opinión plasmada.
lunes, 23 de febrero de 2015 · 12:48

"El tema" de la semana fue la marcha del 18F.

Un análisis compartivo de lo que reflejaron los medios, y que consumen los ciudadanos, da vergüenza ajena. 400.000 personas para unos fueron 50.000 para otros. Un homenaje a un fiscal muerto o una marcha opositora al gobierno. Los análisis de la "composición de la gente" de la marcha generan un poco de pena e incredulidad. Como una paradoja del destino, también hubo políticos que tuvieron la "humildad" de "mezclarse con la gente común"(?!), y otros funcionarios que fueron a la marcha como "simples ciudadanos".

Pobres de nosotros, ciudadanos comunes, que elegimos representantes que no se sienten "simples ciudadanos" y que solo de vez en cuando, y siempre que les convenga, serán capaces de "mezclarse con la gente común". Solo un rato...

Una enorme párrafo aparte ameritaría el análisis de algunas de las entrevistas, intencionadas y dirigidas según los intereses editoriales/empresariales, a los concurrentes. Así, vimos como las cámaras daban espacio a los que lloraban, a quienes reclamaban justicia con panfletos de partidos políticos, a fiscales cuya presencia en la marcha contradice tarea histórica en la propia causa que investigaba Nisman, a los que anunciaban la inminente renuncia de la presidente, a los que decían que bajo los paraguas había poca gente joven...

Ellos y nosotros. Todo el tiempo, en todos lados ener todas las situaciones posibles. ¿A quién le conviene el "ellos" que degrada, descalifica, niega o desconoce, según interés y voluntad? Se trata de un "ellos" que mañana puede ser "nosotros" y viceversa. Parece un infantil juego de palabras. Parece.

¿Por qué elijo poner la mirada en estos "detalles"? Porque no creo en el antagonismo permanente. La Argentina de unitarios y federales, de Hernández y Sarmiento, se multiplicó en cientos de ejemplos de distinto tipo, grado y calibre a lo largo de 200 años de país. Debiéramos, en algún momento, dar el salto que nos permita una convivencia armónica, que respete diferencias, que iguale ciudadanos y le asigne y reconozca responsabilidades distintas, en la que el "orden" no sea de derecha o izquierda, se restablezca la confianza y la honestidad no sea una virtud sino una obligación.

Podrás decir que soy un soñador, pero no soy el único. John Lennon, 1940-1980

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