EDITORIAL

Sobre simetrías y asimetrías

La noticia de la semana que termina fue sin dudas los disparos que un adolescente de 14 años le propinó a su padre mientras tenian una acalorada discusión. Esta vez el final fue feliz en términos de vidas humanas, aunque estos disparates impensados en otros tiempos deben ser motivo de reflexión y alertas para nuestra comunidad.
domingo, 19 de abril de 2015 · 00:00

Las noticias que llegan a nuestra redacción nos obligan a "correr” cada vez más nuestro límite de asombro. Por lo cual en vez de escribir sobre el hecho en si, me permito reflexionar sobre estas distorsiones profundas en las relaciones humanas.

Hay palabras que se definen por oposición y por lo tanto no resultan simples o sencillas de "descifrar". Asimetría significa "falta de simetría", según el diccionario de la Real Academia española. Solo eso. Simetría, tiene en cambio distintas acepciones con un punto en común, lo simétrico se define por igual, idéntico, asimilable.

En las relaciones humanas existen vínculos simétricos y asimétricos. La relación entre pares, compañeros de trabajo, parejas o hermanos suelen ser los ejemplos más comunes de los primeros. Entre los asimétricos más fácilmente reconocibles están las relaciones padre-hijo, docente-alumno y jefe-empleado, entre otras. Todas situaciones cuya "asimetría" se explica en distinto grado de responsabilidad o compromiso o conocimiento. Así, están el que aprende y el que enseña o el que conduce y el que ejecuta, el que tiene derechos y el que tiene obligaciones.

Casi nadie pone en duda la teoría. Las prácticas y las vivencias son otra cosa...

Hemos naturalizado a los padres que desautorizan a los docentes de sus hijos, ... frente a sus hijos. También a los empleados que cuestionan su realidad laboral y "olvidan" las obligaciones y compromisos del pacto laboral inicial. Mucho más preocupante es la ruptura de la asimetría puertas adentro de las familias. Estamos en un tiempo raro, en el que las madres quieren compartir la ropa de sus hijas, y usar sus talles y escuchar su música, y pasar por el quirófano todas las veces que sean necesarias para ocultar el paso del tiempo. Y de padres que aspiran a ser eternos adolescentes "cool", y justifican en sus hijos una rebeldía que ellos mismos no siempre se atrevieron a tener (de jóvenes, claro).

Con la excusa de darles más libertad y la autonomía, se desentienden de sus hijos.

Algún autor define lo descripto como "vida liquida", otros como "cultura light o pasatista". Elijo pensar en otra opción. Creo que se trata exclusivamente de "comodidad", de evitar el conflicto, del "no hagan olas". Resulta cada vez más difícil encontrar a padres que le digan "no", que fijen un límite, casi en la misma proporción de los que se definen como "amigos de sus hijos". Amigos es una relación simétrica, que elige y acepta al otro como es, donde ninguno tiene responsabilidad sobre el otro, ni obligaciones ni responsabilidades. La "amistad" en la relación padres/hijos debiera ser un valor agregado, no una definición.

La crisis en la construcción de la familia, no pretendida como la familia prototípica de la felicidad televisiva, sino como la que es contendora y continente de afectos, de cuidados y responsabilidades; explica muchas otras crisis. Alguna de ellas las vivimos a diario y elegimos mirar para otro lado, como aceptar sin más a los que paran en doble fila para llevar a sus hijos a la escuela: "devuélvanmelo educado, en matemática, lengua, sociales, naturales y también en valores, civismo, cuidado del medioambiente y educación física". Parece un ejemplo "chiquito" e insignificante. No lo es.

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