OPINIÓN

Las urnas y las encuestas

Y de repente cayeron las bolsas del mundo. Una fuerte baja en las principales fábricas productoras de globos de colores amenazó el lunes temprano la economía de la región. Algo similar había ocurrido tras la derrota del PRO en Santa Fe...
domingo, 26 de julio de 2015 · 00:00

A pesar de que esta vez el candidato oficial sí ganó las elecciones porteñas, el ajustado triunfo ante un candidato "menor" – al que invitaron a bajarse una y otra vez del balotaje "...para no gastar los 60 millones de pesos que significa el acto electoral" – dejó un sabor amargo en las filas del macrismo.

Más preguntas que respuestas.

¿Qué pasó? ¿Por qué fallaron los encuestadores? ¿Es Lousteau un nuevo líder político o será el próximo Bordón? ¿Fue Larreta la mejor carta de Macri? ¿Michetti hubiera rendido más? ¿Se consolidó en Lousteau un voto "antimacri"? ¿Es Macri un candidato serio a presidir la Nación cuando no consolida supuestas intenciones de voto en las urnas, ni siquiera en la Ciudad que gobierna hace 8 años? ¿Es el PRO solo un partido jurisdiccional?

La realidad es que la diferencia fue de menos puntos (3.3) que los que votaron en blanco (5.2). ¿Qué habrá pensado Recalde el domingo por la noche, cuando había invitado a votar a... "ninguno de los dos"?

Tal vez lo que más sorprenda fue cómo asimiló el propio jefe de gobierno saliente el resultado del domingo último. Dijo que con él como presidente seguiría la asignación universal por hijo y confirmó a YPF y Aerolíneas Argentinas en la órbita del Estado (ante su eventual presidencia). El combo lo completó el flamante nuevo jefe, Rodríguez Larreta, cuando confirmó la continuidad de fútbol para todos. Algún distraído podría pensar que se trata de una valoración positiva de alguno de los íconos de la gestión K saliente, y una decisión de darles continuidad como políticas de estado. Sin embargo, se trata de posiciones encontradas. El macrismo votó en contra de las estatizaciones de YPF y Aerolíneas, criticó a todas luces el dinero invertido en garantizar la televisación gratuita del fútbol; y más delicado aún, insinuó que la asignación universal impulsaría procreaciones irresponsables. Aquellas posiciones habían alcanzado eco entre sus potenciales votantes, que ahora miran desconcertados. ¿Se trata de un cambio de opinión? ¿De una especulación coyuntural? ¿Es simplemente un revival de Carlos Menem: "...si decía lo que pensaba (privatizaciones, convertibilidad, etc.) no me hubiesen votado"? ¿O es que Macri juega a perder?

Capítulo aparte para las encuestadoras. Ya dijimos aquí que se trataba de empresarios sobrevalorados que, apoyados en herramientas tecnológicas, ofrecen a quien pague la opinión de la gente: sus preferencias, sus gustos, sus deseos, sus miedos, sus posiciones, su ideología y hasta su ADN. Todo es "medible". Entonces la 'encuestología' reemplazó a los liderazgos y a los dirigentes, a los que tenían sueños y visiones, y también a los que tenían principios, honestidad y ética. Pareciera que todo cambia al color, y al calor, de "lo que quiere la gente". Pasa que el encargado de "saberlo" no es infalible, ni científico. Puede marcar una tendencia, pero nunca se comparará con la hora en la que se abren las urnas. Las 18 horas de cada domingo electoral. Ahí mueren las cualisy las cuantis y las bocas de urna. Ahí "vale lo que pesa" y los votos se cuentan de a uno. Si cuestan 60 millones de pesos (como en la Ciudad), son baratos...

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