Editorial

Fin de espacio publicitario

Entre las consecuencias 'escondidas' de la nueva política que impulsan las autoridades de las AFSCA y AFTIC nos encontramos con un par de sorpresas: a) no será obligatorio informar el inicio y fin de cada espacio publicitario, b) tampoco la entonación del Himno Nacional Argentino a las cero horas.
domingo, 07 de febrero de 2016 · 09:51

 Claro que lo más importante para los grupos económico/mediáticos es que pasaron al archivo todas las propuestas de adecuación/readecuacón (las presentadas y las intimadas por no presentadas). Entre las últimas destaca como ejemplo emblemático la pelea del gobierno K y el grupo Clarín.

Al respecto pensaba cuan volátil pueden ser las reglas del juego en nuestra Argentina. Independientemente de cuánto nos pueda favorecer o perjudicar personal, institucional o empresarialmente, un cambio de gobierno puede modificar sustancialmente la construcción empresaria, la estrategia comercial o legal; y significar cientos de millones de pesos gastados (¿mal gastados?). Aunque ahora parezca lejano, y no se controle en ninguna auditoría macrista, fueron cientos los millones de pesos que se gastaron en la gestión de la ley de medios (equipos técnicos, extensos cronogramas y ciclos de difusión, discusión, debates y charlas en todo el país, comunicación de los alcances de la ley lograda, etc). Luego llegaron los otros millones que se llevó un interminable litigio (con prestigiosos bufetes de abogados, campañas del hoy olvidado 7DIC, etc.). Todo parece haber terminado con los casi 700.000 votos de diferencia que hubo entre Macri y Scioli. ¿Y ahora? Ahora no cantamos más el Himno de madrugada, y aquí no ha pasado nada...

Las estrategias que se dan los gobiernos para con los medios de comunicación suelen ser polémicas. El eje no está sólo en "lo que se comunica" o en el "cómo se comunica", sino fundamentalmente en la relación económica de los negocios satélites que permiten la tenencia y/o el manejo de los medios. Esto es así en la Argentina y en todo el mundo. En el medio está la gente (lectores, televidentes, radioescuchas o cibernautas); que no siempre se entera y a menudo queda atrapada entre intereses que no le son propios (y muy probablemente nunca lo serán). "Gente" que recibe sin poder codificar las estrategias cruzadas de la política y los medios de comunicación.

Durante los años del menemismo, el gobierno se jactaba de una política de libertad de expresión sin precedentes. Y para ejemplificarla mostraba una y otra vez las "caricaturas" a las que los medios sometían al mismísimo presidente de la Nación. Sin embargo, en silencio, perseguía judicialmente cada opinión o crítica desfavorable. La estrategia del "ratifique" o "rectifique" hacía desfilar a los díscolos por Tribunales. Alguno lo recuerda hoy con humor, como un ex director de la revista Noticias, "cada viernes a la noche, después de cerrar, salía de la redacción sabiendo que en la puerta me esperaría el notificador judicial. Tanto es así que a veces hasta lo esperaba yo a él..., cuando me cansé de ir a declarar, renuncié". ¿Historias mínimas?

Buena semana.

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