EDITORIAL

Poder de fuego

Desde Ricardo Jaime y Lázaro Báez esposados hasta el propio presidente imputado junto al intendente de Lanus y otras "celebrities" señalados por integrar directorios de empresas off shore.
lunes, 11 de abril de 2016 · 10:51

La semana trajo imágenes que hablan por sí solas.

Desde Ricardo Jaime y Lázaro Báez esposados hasta el propio presidente imputado junto al intendente de Lanus y otras "celebrities" señalados por integrar directorios de empresas off shore. Hubo muchos analistas políticos y periodistas intentando explicar de qué se trata, qué se busca y para qué sirven las off shore. El resumen es simple: para evadir impuestos.

Las explicaciones que no abundaron son las de Jaime y Báez. Este último se limitó a decir que todo aquel dinero que contaba su hijo, mientras lo registraban cámaras instaladas para "cuidarlo", estaba destinado a comprar un campo. Todo parece un juego de ajedrez donde "juegan" muchos más que dos. Aquel juez al que Lanata bautizó "Tortuga Casanello" hoy parece "rayo Casanello". Y como tal impulsó la detención del otrora empresario exitoso (Lázaro Báez) porque el avión en el que viajaba no tenía plan de vuelo y temía su huida. Si no hubiese sido tildado como "tortuga" en otros tiempos políticos, Casanello podría ser hoy un ejemplo de la justicia que deseamos: imparcial, rápida y con sed de justicia. Ah!, y justicia televisada. Las imágenes son siempre fundamentales y a las pruebas me remito.

Para que no queden dudas: ojalá Casanello y todos sus colegas jueces y fiscales hagan honor a su trabajo y juramento. Sea quien sea el acusado, la víctima o el testigo. Sea quien sea el que gobierne. La corte adicta debe ser parte del pasado y la presión política a la justicia también. Ojalá que los "jueces amigos" se jubilen de la mano del siempre sinuoso y contravertido Norberto Oyarbide.

Solo cuando la justicia no es maniquea del poder de turno, gana prestigio y credibilidad.

Último párrafo para una situación que parece agravarse: el desempleo. De la mano del ajuste oficial que terminó en la calle con 11.000 empleados públicos nacionales, considerados militantes o supernumerarios por el ministro Andrés Ibarra; vinieron otros ajustes privados y públicos. La crisis es siempre oportunidad, aunque para muchos es una oportunidad para beneficio propio. Mientras trabajadores camioneros reclaman en la puerta del municipio de Esteban Echeverría sin saber muy bien por qué, la empresa pide por lo bajo una mejora de casi el 50% de su contrato. Porcentaje que difícilmente vaya a los bolsillos de sus asalariados. Claro que el poder de fuego de no recoger la basura es muy superior al de los auxiliares de portería de las escuelas que sufrieron un "recorte" del 65% de su salario. Cuando fueron en busca de explicaciones les anticiparon un proyecto para privatizar el sistema de limpieza escolar. Ese "nuevo sistema" será brindado con "gente", tal vez la misma gente que ahora se intenta reemplazar.

Buena semana.

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