Opinión

Pasión de Multitudes

Los que me conocen saben que habitualmente repito una vieja convicción: 'el fútbol puede explicarlo todo'. Así de simple.
jueves, 07 de abril de 2016 · 14:29

Desde los talentos, los esfuerzos, las iras, el compañerismo, la especulación, la mentira, la justicia y la injusticia, la pasión, el desgano y las ganas, el compromiso y la desidia, etc. Fueron muchas las veces que descubrimos en gente conocida una personalidad diferente al verlo dentro de una cancha de fútbol o al verlo alentar desde afuera.

También nos explica como país y como sociedad. Así, tuvimos unitarios y federales, rosistas, sarmientinos, peronistas, radicales. Cada ciudad o barrio generó su propio clásico: Estudiantes y Gimnasia en La Plata, Independiente y Racing en Avellaneda, Central y Newells en Rosario, Belgrano y Talleres en Córdoba, San Lorenzo y Huracán en Boedo/Patricios, etc. Por algún motivo extraño, tal vez sea el agua del mate, nos empecinamos en competir, en armar "clásicos". No nos contenta con tener a los mejores entre nosotros. Supimos disfrutar a Maradona y ahora a Messi, aunque nos preocupamos por compararlos, por evaluarlos. Y entonces tenemos Maradonianos y Mesistas, y yo siento que el mundo se ríe de nosotros. Aquellos que nos envidian futbolísticamente no entienden nuestra idiosincracia individualista y destructora.

La selección nacional de fútbol jugó de local en el estadio Kempes de Córdoba. El rival fue Bolivia y como ellos nos complican con el temita de la altura nosotros resolvimos llenar el viejo Chateau Carreras de arena. Es sabido que como Bolivia no tiene salida al mar, tampoco conocen las arenas blancas de la costa sur de nuestra maravillosa Argentina. El resultado está a la vista. Ganamos 2 a 0, aunque podríamos haberle hecho 4 o 5 más. Evidentemente la estrategia "arenas blancas" funcionó, de hecho el técnico Martino ya piensa en seguir confundiendo a los rivales recibiéndolos en distintos estadios del país.

La realidad real que ese partido nunca debió jugarse en una cancha con las pésimas características que presentaba el Kempes. Lo cierto es que Messi y cía. pidieron jugar en el interior del país porque el público de Capital y el gran Buenos Aires no acompaña, ni alentando ni siquiera llenando la cancha. ¿Cómo esperan otra cosa? Si solo llegaron a las finales de la Copa del Mundo en Brasil 2014 y de la Copa América en Chile 2015. Aquí no vale perder, no sirve ser segundo. De los segundos nadie se acuerda. Así nos va...

Buena semana.

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