EDITORIAL

Lo imposible queda para Adidas

El neoliberalismo de los 90 fracasó. El populismo de los 2000 también. ¿Y ahora? ¿No será que somos nosotros, los argentinos, un fracaso?
lunes, 02 de mayo de 2016 · 10:21

Cuando afirmo que tanto el neoliberalismo como el populismo fracasaron me apoyó en que no sólo fueron "modelos" que perdieron elecciones, sino que además fueron reemplazados por propuestas opuestas con el beneplácito (silencioso o activo) de la gran mayoría de los argentinos.

¿Por qué damos estos barquinazos? No hablo de izquierdas ni de derechas. Hablo de las reglas del juego. ¿Por qué aceptamos y/o impulsamos barajar y dar de nuevo todo el tiempo? Esto no se trata de corrupción ni corruptelas. El neoliberalismo dejó el poder con múltiples denuncias de corrupción. Y el populismo también. La gran mayoría se indigna y piensa "así no se puede, hay que meter preso a alguien para que el resto escarmiente". Pero siempre, siempre, siempre nos quedó, y seguramente quedará, la certeza que hay infinitamente más corruptos que presos por corrupción. La sensación es que el que llega para "hacer justicia" elige dos o tres casos (o individuos) emblemáticos y va por ellos. Y ya. Hasta el próximo hartazgo popular...

Escuché los otros días a Carlos Rodríguez (economista y rector de la UCEMA) decir que lo único bueno del kirchnerismo era que no generaba caos económico. También pedía a gritos que Macri (a quien había votado) tuviera la valentía de "...hablarle con la verdad a los ciudadanos. Hay que achicar el estado y correr a los sindicatos del centro de la escena. Los sindicatos son organizaciones que desaparecieron del mundo y en la Argentina no sólo quieren cogobernar, si no que te cortan las rutas y te clausuran el aeropuerto internacional". Rodríguez sabe que Macri no quiere ser De la Rúa, y que no está dispuesto a recortar los sueldos de los empleados públicos (pareciera que su límite fueron los 10.000 empleados públicos despedidos), ni la paga de los jubilados, pero le pide un gesto. Le pide que al menos lo diga, que intente instalar el tema del ajuste estructural del Estado en la agenda o que marque una tendencia para el futuro, aunque ese futuro sea aún muy  lejano.

Rodríguez también sabe que los Menem, De la Rúa, Duhalde, Kirchner o Macri a la hora de decidir para gobernar se las tienen que ver con "la política". Y la política es el arte de lo posible. No de lo imposible.

Buena semana.

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