No dejes que te la cuenten (asi no te hacen el cuento)

Todo es fugaz. Cuanto más fugaz, mejor. La 'comunicación hoy' quiere ser sólo 140 caracteres e imágenes. Hay poco lugar para más, todo es inmediatez y vértigo, y eso puede ser tan bueno y positivo como riesgoso y negativo. Es verdad que una imagen vale más que mil palabras, tanto como aquello de 'lo breve si bueno, dos veces bueno'. El riesgo es que esa poca profundidad nos aleje de la rigurosidad, del análisis, de los buenos considerandos y de la biblioteca.
domingo, 31 de julio de 2016 · 10:31

Los más jóvenes son especialistas en esto del "yaísmo", y viralizan imágenes y/o vídeos de un modo que ningún medio de comunicación tradicional está en condiciones de igualar. Sentados en la mesa de ADEPA, las empresas editoras nos debatimos, y dividimos, no tanto en la incorporación de estos recursos (todos la entendemos necesaria y apostamos fuertemente a desarrollar este canal), pero sí en las formas de su uso. Casi nadie sostiene la "teoría Marcos Peña” que serán estos los que reemplacen las ediciones impresas o los formatos tradicionales de programas de radio o televisión. Por el contrario todos creemos que se trata de una evolución de la empresa que en algunos casos fundaron los abuelos y que nada reemplazará el análisis de un buen periodista, ni la posibilidad de la lectura y relectura o de la vigencia y consulta del archivo. En este sentido el ejemplo emblemático opuesto es el snapchat: lo publicado sólo permanece unos segundos disponible y exclusivamente para los seguidores del emisor. En lo que si todos coincidimos sin duda alguna es que nuestras empresas están sostenidas por el "aviso en papel” y estos nuevos canales es todo "inversión”. Sin papel no hay forma de sostener periodismo.

Un debate similar se dio hace casi dos décadas cuando la propagación de la Internet amenazaba a los libros. Algunos hasta le pusieron fecha de defunción a los libros impresos, y sin embargo eso no sólo no sucedió sino que nadie podría pensar hoy que vaya a suceder. El "volumen" libro, el olor del papel, el impacto de sus imágenes e ilustraciones y su apreciación física son características complejas de reemplazar desde lo digital. Todo esto sin olvidar que solo Capital Federal posee el "soporte” tecnológico necesario, pasados algunos kilómetros debemos conformarnos apenas con sostener una conversación telefónica sin cortes.

Los medios gráficos tomamos e incorporamos las nuevas posibilidades de la tecnología, sin embargo la estrategia comercial (venta de espacios publicitarios) en medios gráficos y digitales tienen dispar aceptación. La respuesta es simple. Si imprimimos 20000 ejemplares que llegan y permanecen en hogares y comercios (a un promedio de 4/5 lectores por ejemplar), y competimos con 20.000 seguidores de twiter o 5000 me gustan de Facebook, ¿con qué alternativa "vendemos" más? ¿cómo venden más nuestros anunciantes? ¿cuál artículo periodístico o aviso publicotario tiene más presencia y permanencia?, ¿cuál forma opinión y cuál "muestra" o informa?

La certeza es que los medios de la web permiten difusión e inmediatez, sin embargo serán siempre los medios tradicionales los que aporten mayor capacidad de análisis y permanencia, archivo, consultas y re consultas. Nadie puede borrar un artículo impreso como eliminar un comentario de Facebook. Para las redes sociales parecieran quedar la difusion y la información de coyuntura.

El recorrido de anunciantes y lectores es otra de las cuestiones a analizar. En relación a los lectores es deseable que sigan la información de consumo (temperatura y humedad, cotización del dólar, si renunció Martino a la selección, si Moria se va del Bailando, si echaron a tal o a cuál del Gran Hermano) en las redes, pero también que formen opinión a través de la lectura de informes consistentes, investigaciones serias, artículos firmados por especialistas y posiciones editoriales claras y sólidas. Solo así generaremos posturas críticas, otras voces y nuevos pensamientos en nuestros destinatarios finales.

Si esperamos generar opinión pública exclusivamente a partir de 140 caracteres o del "poder" de una foto, correremos el enorme riesgo de sufrir generaciones de dirigentes "vacíos de contenido". Como dirigentes entiendo a los políticos pero también a gerentes de empresas, responsables de clubes de barrio o miembros de ONGs. Esa gente debe estar más preparada que para solo leer una encuesta, editar una buena foto, evaluar los trending tópics del día, el poder de fuego de los influencers y los me gusta de una página de Facebook.

Para que quede claro: no estoy diciendo "no a las redes"; estoy diciendo: "no dejemos todo en manos de las redes, porque así nivelamos para abajo". ¿Cómo? Indaguemos, preguntemos y re preguntemos, critiquemos, chequeemos la información, investiguemos, no aceptemos como verdades absolutas las "verdades más difundidas". Estamos ante una sobreexposición tal, en la que parece ser menos importante la verdad que el poder de lo comunicado.

Buena semana.

 

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