Editorial

El Power

En cada casa el ejemplo emblemático del poder lo tiene un pequeño aparato plástico con desigual cantidad de botones, signos y números y que funciona a pilas. Sí señor, el control remoto de la tele.
domingo, 21 de agosto de 2016 · 10:18

El que lo tiene en sus manos define lo que se ve, y, en consecuencia, lo que no se ve. Ojo, también puede decidir el volumen, el contraste, el brillo y el tipo de sonoridad. Se trata de un verdadero ejemplo del ejercicio del poder y también puede describir las características de quién lo ejerce.

"¿Dónde está el Power?", se podría escuchar mientras levantamos papeles sobre aparadores y mesas, almohadones, o aplastamos la cara en el piso para buscar bajo el sofá. Alguna vez sucedió que el Power no apareció por varios días, haciendo infructuosa la búsqueda de uno y varios, hasta que sin más, "se hizo presente". ¡Apareció! Bueno sería que no sólo nos escuchara, sino que también nos contestara: "¡¿dónde te habías metido, power?!"

Para conducir empresas, instituciones o gobiernos pasa más o menos lo mismo. Alguien que tiene el control remoto en la mano decide lo que otros vemos (y pagamos, compramos, vendemos, hablamos, etc., etc., etc.). Pero, ¡atención!, el power que da el Power no es producto de la arbitrariedad, ni necesariamente del autoritarismo. Cuando ese alguien tiene el control en sus manos, hubo muchos otros que hicieron algo (o no hicieron nada) para que así sucediera. Se elige por acción u omisión, pero se elige siempre. Algunos deciden participar e involucrarse y otros se "dejan llevar" mientras puedan hacer control de daños sobre las decisiones no compartidas del que decide. ¡Atención!: no elegir, es también una elección.

El tema es cuando quién decide ve siempre el mismo canal, o no ve nunca los canales que yo elegiría. Cuando llega ese punto de hartazgo es cuando alzan la voz las mayorías sumisas (aquellos que se dejaban llevar, ¿se acuerda?). Y el resultado a esos pedidos puede tener desiguales respuestas. Ahí se ve la "muñeca" del que ejerce el power. Alguno escucha y accede a los reclamos (y cambia de canal, aunque sea por un ratito), otro radicaliza sus elecciones sin importarle la voz de las otras voces (y aún más, para demostrar quién manda decide hacer nuevas y originales producciones para su canal oficial y/u oficiosos); y otro ni siquiera las escuchan y fingen demencia propia, o ajena: "¿otras voces...?, ¿qué voces?", preguntan sin mirar a quien (cosa que nadie conteste).

Mientras tanto, como en mi casa mando yo, compré dos televisores.

Buena semana.

 

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