Columnista |

La emergencia es hacernos cargo de la dimensión de la crisis para empezar a salir de ella

Todos debieran saber qué hay tiempos urgentes, los de la gente que la está pasando mal. Tarifas, gastos con tarjeta en el exterior, nuevas grillas de retenciones a las exportaciones, desdoblamientos en la cotización del dólar, etc. Chicanas sobran, pero los números no mienten.

Los últimos días de la semana diputados y senadores discutieron la ley de emergencia. El eje simplificado pasó a ser: superpoderes sí o superpoderes no.

A pesar de la resistencia de los legisladores de la oposición, que primero intentaron que no hubiese sesión y luego perdieron a la hora de votar, el nuevo oficialismo aseguró las medidas que el Ejecutivo dice necesitar para gobernar en tiempos de crisis, “para poner en marcha la economía y a la Argentina de pie”, según el Presidente.

En el medio hay mil chicanas discursivas que a veces parecen graciosas y otras muy peligrosas. Luego de estas primeras leyes que den marco a las decisiones políticas del gobierno de Alberto Fernández, sería saludable que alguien le dedique tiempo a desarmar las redes de rumor (y temor) que solo generan más grieta (y más odio). La nueva oposición acusa al nuevo oficialismo de hacer populismo, mientras “siembra” en las redes sociales (troleadas) que el gobierno va a ajustar a jubilados y pensionados. El discurso es peligroso: “otra vez recostando y perjudicando a los que trabajaron toda la vida y cobran retribuciones de miseria...”. ¿Desde cuándo cobran miserablemente? ¿Desde el 11 de diciembre? ¿Quién hace populismo ahí?  Desde el gobierno anunciaron dos pagos “de emergencia” de 5000 pesos cada uno. El primero lo percibirán (el lunes 30 de diciembre) 4,5 millones de jubilados y pensionados, mientras que (fuera de la ley de emergencia) se anunció el regreso de la gratuidad de los medicamentos para todos los afiliados del PAMI. El segundo bono de 5000 será a fin de enero 2020.

Esa sería “toda la película” en el rubro jubilados y pensionados. Sin embargo, las posiciones encontradas de los dos bandos de la grieta hacen tanta distorsión que todo termina en confusión (y más bronca), en una situación que podría repetirse si analizamos punto por punto distintos temas del debate: tarifas, gastos con tarjeta en el exterior, nuevas grillas de retenciones a las exportaciones, desdoblamientos en la cotización del dólar, etc. Chicanas sobran, pero los números no mienten. El gobierno anterior empezó con un dólar a 15 pesos y se fue cuando cotizaba 60; en 2016 autorizó la compra mensual para atesoramiento  personal de 1.000.000 de dólares y terminó aceptando la compra de solo 200 al mes... (tal vez no eran entonces 1M ni después 200, ¿no?). En el medio tomamos deuda externa por más de 50.000 millones de dólares que ya no están en el país...

Así las cosas nadie discutiría el concepto “emergencia” pero sin embargo la diputada de la Coalición Cívica Elisa Carrió cuestionó el jueves el proyecto de ley de Emergencia Económica al considerar que la norma “autoriza la dictadura por seis meses”. ¿Dictadura? ¿Hay espacio para estos parafraseos en la Argentina 2020? Otro ejemplo fue el cruce entre los diputados Mario Negri y Máximo Kirchner en el cierre del debate. El titular del interbloque Juntos por el Cambio afirmó: “No creo que nadie vuelva para ser peor pero tengo un temor, que vuelvan pensando que pueden ser lo mismo que el 2015. Eso es imposible”. El hijo de la vicepresidente le contestó: “Superpoder es pensar que la inflación se resolvía con un chasquido de dedos”.

Todos debieran saber qué hay tiempos urgentes, los de la gente que la está pasando mal (muchísimo peor que vos que lees un diario los domingos). Negar su existencia es tan necio como creer que habrá una solución mágica. Creer que de la noche a la mañana la macro y microeconomía de la Argentina cambiará es ingenuo, mentiroso y peligroso. El gobierno apostó por mejorar en lo inmediato la situación de los sectores en extrema debilidad y pobreza. Mientras tanto en los medios se discutía el impacto de las compras en el exterior o pagos con tarjeta en sitios web extranjeros. Una síntesis de la Argentina.

Dimensionar la crisis nos permitirá a todos (sin distinción) establecer las prioridades que nos ayuden a salir de ella. Negarla nos deja sin futuro. Hoy tenemos un 41% de los argentinos bajo la pobreza (4 de cada 10, un buen ejercicio es mirar a tu alrededor y contar) y el casi 60% de inflación que consume la posibilidad de llegar a fin de mes a millones de personas. Una vez más, lo que se mide no se discute. 

A pesar de todo, quiero dejar un cordial deseo de encuentro navideño para las familias de nuestros lectores, que sea excusa y oportunidad para volver al centro los valores de solidaridad y compromiso con el prójimo, renovando el optimismo que nos permita construir un futuro mejor.

Buena semana.

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