Columnista |

El dolor de la pérdida

La licenciada Mónica Dreyer nos trae su columna semanal de opinión: "El dolor de la pérdida".

Me he dedicado a estimular a las personas en su desarrollo, infundir optimismo, generar emociones positivas. Sin embargo en la vida, también pasamos por situaciones tristes y de pérdida de alguien querido. Soy psicóloga y acompaño a las personas a transitar el dolor. Estando ésta semana más conectada con éstas emociones sentí la necesidad de expresarlo y decidí escribir acerca de este tema tan difícil.

Sentir y comunicar el dolor suele estar asociado a debilidad. Más aceptado en mujeres y menos en hombres. El otro día en una entrevista un varón decía. ”Quiero ser Goliat frente a mi familia y no mostrar mis emociones” así que trabajamos como pasar de un mundo ideal a un mundo real.

No todo el mundo experimenta el dolor con la misma intensidad, pero es imposible perder a alguien sin experimentar cierto nivel de dolor. También dependerá del vínculo. El duelo, es un proceso de adaptación a la pérdida. Podemos describir 4 tareas básicas. La primera tarea del duelo es afrontar la realidad.

Decimos “No lo puedo creer”. Aunque venga de una situación esperada, hay una sensación de que no es verdad. La segunda tarea son las emociones y el dolor de la pérdida. Si la emoción es muy fuerte hay un intento a “no sentir”, bloquear los sentimientos, negar.

Nos defendemos como podemos. Hay pérdidas muy intensas. El “Yo” se siente inundado. Una de mis maestras decía “El “yo” es como un junco, tiene la capacidad de doblarse sin quebrarse”. Algunos duelos, dada la intensidad es aconsejable un acompañamiento profesional o grupos que comparten el mismo dolor.

En otros casos observo que ponerle palabras, sentirla, expresarse, la persona dice “Ahora me siento mucho mejor”. Se siente una reacomodación de la intensidad. El tercer paso es la relación con el medio sin la persona. Y una cuarta tarea es como se relocaliza emocionalmente a quien se perdió. Nunca se olvida sino como encontrarle un lugar en la vida emocional.

¡Los llevaremos siempre adentro nuestro!

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