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EL Lauquen no pudo frenar la marcha de San Eliseo

El local hizo un partidazo, pero no fue suficiente para contener a un equipo que cada fin de semana juega mejor y que se aleja cómodo en la cima del campeonato, tras vencer por 2 a 1.
martes, 13 de octubre de 2015 · 07:35

Nadie duda de que uno de los aspectos más atractivo del fútbol – y del deporte en general – es aquel sentimiento romántico, esa sensación de imprevisibilidad, la idea siempre latente de que el más débil puede en cualquier instante vencer al más fuerte. Nos gustan las historias de Cenicienta, aunque se terminen a las doce de la noche.

El Lauquén, con el ímpetu que lo caracteriza, recibió a unSan Eliseo que no sólo ha dado sobradas muestras de ser el mejor equipo de la categoría, sino que además venía en levantada tras golear a Fincas de San Vicente. El local, por el contrario, todavía no puede hacer pie y conforme pasan las fechas, más se hunde en el fondo de la tabla.

Sin embargo, el pasado Sábado y durante casi sesenta minutos, los dos se olvidaron de sus roles. Gustavo Camejo soprendió, y de tiro libre puso el 1-0 para El Lauquen, cuando se cumplían los primeros veinte minutos de juego.

Y si bien la ventaja duró poco, por el rápido empate del intratable Javier Pereyra, fue en el 1-1 donde se vieron los tramos más interesantes del partido. El Lauquén le planteó el desarrollo a una intensidad que San Eliseo no está acostumbrado a manejar, y durante el final del primer tiempo y buena parte del segundo, se transformó en un dolor de cabeza para un equipo que no suele sufrir. La presión alta de Diego Velasco, parado picante entre los centrales rivales, forzó a San Eliseo a equivocarse más de la cuenta. Todas las líneas del Lauquén le marcaron la cancha a la visita, mordiendo en cada pelota y sacando a relucir el ímpetu y el coraje que son su mejor arma.

Pero por algo San Eliseo no sólo es el campeón en vigencia, sino también el principal -¿indiscutido?- candidato a quedare también con el Clausura. El juego asociado entre los dos delanteros, Javier Pereyra y Alejandro Samames, es de lo más efectivo y vistoso que tiene la categoría. Sumado a un equipo sólido, que hace de la tenencia del balón un culto y que en cada ataque puede acumular cinco o seis jugadores en neta posición ofensiva, se transforma en un combo muy difícil de contrarrestar.

Una vez superado el primer cuarto de hora del complemento,El Lauquén se quedó sin piernas para sostener su espíritu. Volcado a campo rival para mantener la presión alta, dejó espacios libres en su mitad para que Pereyra y Samames se hagan una fiesta.

El 2-1 llegó de los pies de Pereyra, que definió sólo frente a la salida de Nicolás Maffoni, tras haber recibido un pase en el medio del campo y a espaldas de ambos centrales. Una distracción que San Eliseo no perdonó, y que a El Lauquen le costó todo lo bueno que había hecho durante el desarrollo. Pudo haber estirado la diferencia la visita, pero falló en el último toque ante un rival que había hecho todo para quedarse sin nada.

Sobre el final, la cara más desagradable de El Lauquen. Aquel ímpetu, aquel fuego interno que le permitió pelearle de igual a igual al último campeón, es una marca registrada. Lamentablemente, también es característico que ante la frustración de la derrota, ese ímpetu se transforme en violencia sin sentido, en agresiones al rival y a los árbitros, que jamás pasan del plano verbal pero que son suficiente para quitar la alegría que debería caracterizar a un evento deportivo amateur. Los árbitros van advertidos cada vez que les toca dirigir en El Lauquen; su reputación empieza a empañar lo bueno que tiene para ofrecer futbolísticamente.

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