MAMI'S HOCKEY

La Leona que llevamos dentro

Charlamos con el equipo de Mami’s Hockey de El Rocío, que desde el año 2009 le da impulso al deporte entre las mujeres de Canning, y hoy es organizadora del torneo regional. Sus inicios, actualidad y la perspectiva de género sobre la práctica deportiva.
sábado, 24 de octubre de 2015 · 11:56

Con seis años ya cumplidos desde su conformación como equipo, El Rocío se transformó en la punta de lanza de un proceso reivindicador. El fútbol, que desde hace años ha tenido una presencia preponderante en el deporte intercountry y en nuestra ciudad, las había dejado de lado y ellas encontraron en el hockey la forma de demostrar que el deporte no distingue género.

Mucho pasó en estos seis años, desde aquel primer partido frente a Saint Thomas – en el que tras dos minutos de juego, cinco jugadoras abandonaron espontáneamente la cancha por la falta de aire. Hoy, el equipo de El Rocío es anfitrión de un torneo de Mami’s Hockey, abierto a mujeres de más de 35 años, que logró sumar a doce equipos y mantiene un calendario regular y bien organizado.

"Teníamos ganas varias mujeres del country de hacer algo en equipo. Yo ya la conocía a Marcela, que era la entrenadora de mis hijas en el colegio y yo había participado haciendo Mami’s Hockey ahí mismo; después el equipo se disolvió, pero me quedó la idea dando vueltas. En el 2009 empezamos a convocar a las demás mamis del barrio, y así se empezaron a sumar las chicas, que son todas las "originarias” y que todavía formamos parte del equipo”. La que habla es María Fernanda Bernardin, quien convocó a la entrenadora Marcela Barbona, y juntas empezaron a armar el equipo.

"Al principio entrenábamos en un sector de pasto que estaba vacío, usábamos las camisetas de los equipos de fútbol. Después, con el correr del tiempo, el equipo se fue consolidando y empezamos a entrenar en el Centro Deportivo Canning, que nos aggiornaron una cancha de papi fútbol para que empecemos a jugar. Finalmente, conseguimos armar la cancha de césped sintético del country, donde ahora se juega el torneo.”

Si bien no todas tenían experiencia en el deporte, la convocatoria rápidamente tomo fuerzas y la práctica estrictamente deportiva no significó una limitación para que se gestase un grupo que hoy ellas destacan como el aspecto más importante, y el que las motiva a convocar a que más mujeres se unan.

"Tiene también muy asociada una cuestión de género, del ser mujer”, explica Sara Muñoz. "Inclusive acá, en nuestro barrio, al principio nos costó mucho pelear por conseguir los espacios, las canchas. Es increíble, pero todavía tenemos que pelear con esas cosas, escuchar que a veces dicen "y…son las minas”. Cuando trajimos la idea de armar la cancha, algunos nos miraron con cara de "uhh…estás minas, que hincha pelotas…”. Entonces para nosotros, el equipo se volvió como una tribu, un espacio donde hacernos fuertes. Es mucho más que el deporte: compartimos la vida, los hijos, si alguna llega mal acá siempre hay espíritu para acompañarla. Compartimos todo, las tristezas, las alegrías, novios nuevos, viajes. Es muy fuerte lo que se genera como grupo.”

"A veces a algunas mujeres que nunca jugaron les genera algunas dudas porque es un deporte de mucho contacto y donde se corre mucho – continúa Muñoz -. Pero a cualquier mujer que alguna vez haya hecho un deporte, cualquier deporte, o que le interese empezar a cuidar mejor su estado físico y que crea que el deporte en equipo le puede servir también como una forma para descargarse, el hockey es una muy buena opción.” Finalmente, el deporte cumple su rol más importante al generar lo que Gabriela Simms no duda en definir como"un espacio de contención”.

"Si tenés un poquito de garra, te dan ganas de venir. Y no importa si le pego bien, si le erro a la bocha, si me canso. Es cuestión de tener ganas de sacar un poco esa garra que una lleva adentro”, dice Muñoz. Como agrega Roxana "Rocky” Capula,"sirve para sacar a La Leona que llevamos dentro”.

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