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Malibú, Campeón del Clausura

En un partido convulsivado, venció 3-2 a su escolta Campos de Echeverría, y se coronó Campeón del Clausura de Juniors de la Asociación Deportiva Country Canning. Los goles del triunfo los marcaron Javier Audubert, Pablo Beltrán y Daniel Minetti Picun
lunes, 16 de noviembre de 2015 · 13:20

En la entrada del barrio Malibú, sobre la Ruta 58, esperaba al visitante un cartel con la leyenda "El Domingo, cueste lo que cueste…”. Al borde de la cancha, más de una decena de familias esperaban ansiosas con reposeras y sillas formando una pequeña tribuna, y un bombo con la leyenda "Malibú 2015” reposaba contra un árbol aguardando su momento de sonar.

Esa es la magnitud que tenía esta final para los locales, que en un campeonato sumamente comeptitivo, supieron mantenerse en la senda de la regularidad para llegar a la última fecha en la cima de la tabla.
A partir de las 9.30, empezó a ingresar el rival, el poderoso Campos de Echeverría. El equipo de camiseta naranja llegó a esa final invicto, a un punto de distancia del líder, y con la ambición y la garra necesarias para dar el gran golpe y arrebatarle a Malibú la ilusión.

Y de hecho, durante al menos 45 minutos, lo logró. En un partido con inconfundibles aires de final, con poco juego y mucha disputa en la mitad de cancha, el visitante supo aprovechar las grietas en momentos claves del juego. Si bien no había sido claro dominador, la ventaja dos a uno con la que se fue al entretiempo estaba más que justificada dada la entrega con la que los naranjas disputaron cada pelota, su buen control del mediocampo, y su perfecto timing para lastimar en dos ocasiones puntuales. La primera, tras un despeje del arquero Juan Manuel Falvo, llegó de los pies de Tomás Paladino. El delantero mató la pelota con el pecho en tres cuartos de cancha, se dio vuelta, y apenas vió que el guardametas Raul Aquino esperaba unos metros adelante del arco, definió con una volea certera que superó al guardavallas.

Menos de un minuto después, con cierta complicidad del arquero visitante, Malibú consiguió el empate con un tiro libre al primer palo. Pero rápidamente, Campos de Echeverría volvió a meterse en el juego y ratificó sus intenciones de dar el batacazo. El tanto que le devolvió la ventaja fue obra de Hernán Águila, también de tiro libre.

Hasta el entretiempo, Campos era el campeón. Sin embargo, comenzada la segunda mitad, Malibú sacó a relucir su temple y los naranjas perdieron las riendas. Una infracción dudosa dejó un penal, que el local cambió por gol, y a partir de allí fue todo de Malibú. Campos de Echeverría no pudo volver a remontar el resultado como lo había hecho en la primera mitad. Salvo una jugada aislada, con un cabezazo que se fue apenas desviado, prácticamente no inquietó a Raul Aquino.
El celeste, por otra parte, hizo su mejor juego. Reafirmó los méritos futbolísticos que lo llevaron a campeonar, e incluso estiró la diferencia con un contragolpe implacable.
Quedando diez minutos para el final, la diferencia de dos goles que Malibú había conseguido era irrecuperable, además de futbolísticamente incuestionable. Campos no había sido superior, aunque si había tenido mejor timing para lastimar en la primera mitad. Todo lo bueno que había construido durante todo un campeonato y durante la primera mitad de esa final, quedó sepultado en esa media hora fatídica en la que Malibú mostró su mejor cara, y Campos la peor. La agresión al árbitro y al rival se volvió constante, Echeverría no volvió a jugar, al punto de que faltando cinco minutos para el tiempo cumplido, el referee sancionó un segundo penal para Malibú que no se pudo ejecutar. La terna arbitraldebió, literalmente, escapar corriendo ante la horda descontrolada de jugadores y amigos que protagonizaron un escándalo. Los de Malibú, en correcta actitud, descomprimieron la situación al olvidarse del partido y decidirse a festejar – sin insultos ni chicanas – junto a sus familias, que habían colmado el lateral de la cancha.
Malibú cerró una segunda mitad de 2015 casi inmejorable, y el triunfo final refleja la regularidad y el alto nivel futbolístico que demostraron durante todo el año. Campos de Echeverría, por el contrario, dilapidó todo lo construido.

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