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El festejo debe esperar

La Magdalena le ahogó el grito a San Eliseo. En la noche del Miércoles, le empató 1-1 en un partido intenso y cortó la impresionante racha de catorce victorias s que acumulaba el líder en el Clausura. Se abre una luz de esperanza para Lagos de Canning, que quiere disputarle el título.
sábado, 28 de noviembre de 2015 · 18:11

El ambiente era, casi, inmejorable. La noche del Miércoles daba un marco fresco y agradable para jugar, y el rival parecía razonablemente accesible, al menos en los papeles. Es que para un equipo que había ganado los catorce partidos disputados, con un promedio de gol superior a los cuatro tantos por partidos, cualquier rival se le antoja accesible. Al menos en los papeles.

Pero La Magdalena -un equipo irregular, que termina el torneo en mitad de tabla y nunca pudo sumarse a la pelea del título-, salió desde el minuto cero con la disposición de no jugar el rol que los papeles le asignaban. Esa convicción se materializó rápidamente, antes de llegar a los cinco minutos de juego, cuando el delantero Miguel Milone sorprendió mal parada a toda la línea defensiva de San Eliseo, y le propinó un cachetazo que pudo haber sido letal. San Eliseo acusó el golpe, y a la ansiedad del éxito posible, le sumo la de la derrota presente.

El segundo gesto de que sería un partido atípico vino pocos minutos después, cuando La Magdalena se quedó con diez, tras un cabezazo "Zidanesco” que de ninguna manera podía corresponderse con nada más que un desmadre individual. La Magdalena ganaba frente al equipo que les ganó a todos, y jugaba con la libertad de no tener nada que perder.

El hombre de más, sin embargo, no se tradujo en una ventaja advertible para San Eliseo, que durante todo el primer tiempo entregó una imagen absolutamente desdibujada. La pelota le quemaba en los pies a los volantes blancos. Vicente Cortina Durá y Fabian Tortello erraban los pases que una semana atrás hacían prácticamente de memoria, y comenzaban a mostrar también molestias físicas que les hacían perder posición. Ariel Bascarutti no encontraba salida, mientras que Javier Pereyra deambulaba demasiado solo en campo rival.

En frente, La Magdalena se envalentonó y durante esos primeros 45 minutos, estuvo más cerca de marcarle el segundo que lo que San Eliseo estuvo de empatarle. La presión constante de Miguel Milone y Luis Pulicastro, sumado al talento y el empuje de Claudio Apolonio, hicieron que durante al menos medio partido, los de San Vicente sufran como no lo habían hecho hasta ahora en el Clausura.

El entretiempo fue un alivio, y en la segunda mitad, San Eliseo despertó. En apenas quince minutos del complemento, dos veces la falta de puntería le negó el grito a Javier Pereyra. Pero conforme pasaba el tiempo, el asedio de San Eliseo –que se jugaba sus últimas cartas-, se acercaba cada vez más al gol. Finalmente, a los 21’, el mismo Pereyra definió habilitado ante una línea de fondo que quedó trabada cuando intentaba forzar el offside.

Apenas dos minutos después, el Clausura se le escapó lento entre los dedos a los de la camiseta merengue. Pereyra corrió una pelota que parecía perderse por la línea de fondo, quiso definir sin ángulo, y cuando la pelota parecía que pasaría paralela a la línea de gol, apareció Bascarutti para empujarla. Pero el destino no quiso que San Eliseo festeje ese Miércoles. Bascarutti se enredó con la pelota, el arquero Pablo Veroni reaccionó rápido, y la coronación se vio obligada a postergarse.
Pudo inclusive haber sido peor, cuando en el último minuto, Cristián Bondino estrelló el balón en el travesaño, tras un contragolpe de manual.
Ahora, le esperan a San Eliseo dos instancias cercanas en las que puede gritar campeón. La primera, es que Lagos de Canning no le gane a Santa Rita el próximo Martes, y ellos festejen desde sus casas. La otra, infinitamente más atractiva, es que Lagos gané, y la fecha quince los enfrente a ambos. De cualquier manera, la gloria deberá esperar.

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