RUNNING

Canning sale a correr

Durante todo el año, las calles principales de Canning son el escenario para una legión de vecinos de la localidad que elige disfrutar el verde fuera de los límites del propio barrio, a través de los circuitos que ofrece la ciudad.
miércoles, 27 de enero de 2016 · 08:29

"Siempre hay mucha gente corriendo, y cada vez somos más”, cuenta Gabriela, vecina de Echeverría del Lago, sin perder por un segundo el aliento ni detener el ritmo de su marcha mientras conversa con nuestro medio. Como ella, cientos de personas por semana toman el camino de tierra que corre a la vera de la ampliación de la Ruta 52 - entre Boulevard Duppuy y la Rotonda de la Mujer – como lugar predilecto para mantenerse en forma, atravesando por su columna vertebral a la ciudad.

Como bien comenta Gabriela, el running se ha transformado en una tendencia cada vez más fuerte a nivel global, y Canning no es la excepción. En una ciudad que lleva la vida al aire libre como insignia, era cuestión de tiempo hasta que las calles se transformasen en circuitos, cada vez más poblados de gente de todas las edad que no se restringe a los límites de su barrio para entrenar y disfrutar de su ciudad.

"Vengo siempre que puedo, casi todas las mañanas estoy acá –relata Gabriela-, y cada vez encuentro más gente. Hay muchos que ya nos conocemos de cruzarnos todas las mañanas, pero siempre hay gente nueva también. En este último tiempo nos fue quedando cada vez más chico por la obra de la Ruta, pero sigue siendo uno de los circuitos más lindos para entrenar en la ciudad, porque es una distancia importante aunque no demasiada. Espero que cuando terminen la ampliación, se agregue también una bicisenda o una vereda para la gente que venimos a correr o a andar en bicicleta por acá”, agrega mientras dobla por Boulevard Duppuy, de vuelta hacia Echeverría del Lago.

Justamente, la distancia de poco más de un kilómetro y medioque separa la calle Lacarra de Boulevard Duppuy, por la Ruta 52, es uno de los tramos predilectos por los atletas locales. Existe desde hace años un camino de tierra, lindero al alambrado del Country El Sosiego, que corre paralelo a la ruta y alejado del asfalto, por lo que es un área segura para los corredores. Sin embargo, desde que comenzó la obra de ampliación, hay partes del camino ocupadas por escombros, y las presencia constante de las máquinas y obreros quizás haya sumado algunas incomodidades.

Sin embargo, el progreso de la ciudad también abrió nuevos espacios, como la calle que se desprende desde Boulevard Dupuy, corriendo entre el fondo de Saint Thomas y el lateral de Echeverría del Lago, hasta la entrada del barrio La Horqueta. El asfalto nuevo la convirtió en un paraíso para ciclistas y rollers, además de los runners que todas las mañanas también toman su traza.

"Es un poco más largo correr por ahí, pero también es más tranquilo, hay menos ruido de autos y no están las máquinas. Además, tiene mejor sombra”, comenta Manuel, vecino de El Rocío que también corre por el circuito de la Ruta 52, en sentido opuesto al de Gabriela. Metros atrás, se había cruzado con otra corredora, y ambos se saludaron con un gesto sobrio, pero cómplice.

"No la conozco más que de acá, no sé cómo se llama pero nos cruzamos todas las mañanas corriendo. Llega un punto en el que ya nos conocemos todos los que entrenamos, aunque nunca hayamos hablado”, explica Manuel, sin tampoco detener su marcha, mientras se aleja en dirección a la calle Lacarra, quizás de vuelta a su casa en El Rocío. Son apenas las ocho de la mañana, justo a tiempo para regresar a desayunar, tras esa cita secreta con el asfalto que los corredores matutinos escabullen en su agenda, mientras los demás duermen. "La mañana es la mejor hora para hacer cualquier cosa”, explica Manuel cuando se le consulta sobre el horario, para algunos insólito.

Como Manuel y Gabriela, otros cientos de vecinos de Canning eligen correr sus calles, como una forma distinta no sólo de ejercitarse, sino también de relacionarse con su ciudad y su comunidad.

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