GOLF

Las nuevas reglas del juego

Este 2016, empezaron a aplicarse las modificaciones al reglamento publicadas por la R&A y la USGA, tras cumplirse cuatro años desde la última revisión. Se oficializaron cuatro modificaciones significativas.
viernes, 12 de febrero de 2016 · 13:39

Cada cuatro años, la United States Golf Association –USGA- y el Royal and Ancient Golf Club of St Andrews –el R&A-, publican una revisión de las reglas que hacen al deporte, la cual es tomada como referencia a nivel global. Las modificaciones publicadas suelen tener influencia directa no sólo para el golf profesional, sino también para la práctica amateur, en un deporte que es particularmente sensible respecto al protocolo.

La edición de este año del manual, que comenzó a regir a partir del 1 de Enero y tendrá vigencia hasta el 2020, presenta cuatro modificaciones esenciales; una de ellos considerada por muchos –al menos- polémica. Las otras tres nuevas reglas han sido recibidas con la aprobación general de los golfistas, ya que simplifican el deporte, sobre todo para los amateurs. De hecho, muchos de los conceptos ya eran aplicados de facto entre los aficionados al deporte.

Una de ellas fue la derogación de la "Regla sobre Pelota que se Mueve Después de Preparar el Golpe” – La Regla 18-2b (Pelota Estacionada Movida por el Jugador, Compañero, Caddie o Equipo). Antes de la modificación, una vez que la pelota estaba apoyada sobre el tee, cualquier movimiento de la misma era considerado un golpe, cualquiera fuese su causa, y era penalizable al jugador al que le correspondía tirar.

A partir de la nueva norma, sólo se aplicará un golpe de penalidad bajo cuando los hechos demuestren que efectivamente ha sido el jugador quien ha causado que la pelota se moviera.

La segunda, fue la "Excepción que Limita la Penalidad de Descalificación como producto de un Score Incorrecto en la Tarjeta de Score”. Una nueva excepción se ha incorporado a la Regla 6-6d (Score Equivocado para el Hoyo) para establecer que un jugador no es descalificado por entregar un score más bajo para un hoyo que el realmente empleado como resultado de no incluir golpes de penalidad que el jugador no sabía en que había incurrido antes de entregar la tarjeta de score.

Es decir, que si al momento de entregar las tarjetas, un jugador presenta un score más bajo como consecuencia de no haber sumado a la misma algún golpe de castigo que el jugador "no sabía” que debía incluir, no quedará descalificado automáticamente.En cambio, el jugador debe rectificar su tarjeta, agregar los golpes de castigo que hubiere omitido, y además debe agregar una penalidad adicional de dos golpes en virtud del error en la tarjeta de score. En todos los demás casos en los que el jugador anota un score para cualquier hoyo más bajo que el realmente empleado, la penalidad continua siendo la descalificación, en línea con uno de los principios espinales de la disciplina golfística, la honestidad respecto al propio resultado.


Lo que no ha sido modificado es la obligación de un jugador de aceptar el resultado entregado en las tarjetas si este fuse mayor que el que realmente ocurrió. Uno de los casos más paradigmáticos donde se debió aplicar esta regla tuvo como protagonista al reconocido golfista argentino, Roberto de Vicenzo, quien en un partido de playoff en el Masters 1968, frente a Bob Goalby, cometió un error al firmar su tarjeta con 4 golpes en el hoyo 17, en lugar de los 3 que realmente había usado. Ese golpe de más que se contabilizó en su tarjeta, y que el firmó, terminó costándole el campeonato; obtuvo el segundo lugar, a un solo golpe del campeón Bob Goalby.

La otra modificación que no generó mayores controversias fue la actualización de la regla respecto al uso de aparatos electrónicos y otros dispositivos no habituales, como los medidores de distancia; antes una excentricidad, pero ahora al alcance de cualquiera al estar disponibles como aplicación para smartphones. Hasta la modificación de este año, su uso era causa de descalificación directa. La nueva norma permite un "primer aviso”, que permite al jugador que incurriese en la falta el seguir participando del torneo, castigándolo con la pérdida de un hoyo en un match play, o de dos golpes en un partido por golpes.

Mayores controversias causó la publicación de la norma que prohíbe "anclar el palo” directa o indirectamente ante la ejecución de un golpe. Anclar el palo directamente significa darle un punto de apoyo deliberado con cualquier otra parte del cuerpo que no sean las manos o antebrazos; anclarlo indirectamente, el fijar los codos o antebrazos con el abdomen para estabilizar el tiro. La nueva prohibición afecta el estilo de juego no sólo de muchos amateurs, que utilizan la técnica para conseguir un mejor manejo del putt, sino también para algunos profesionales.

Pero hecha la ley, hecha la trampa. Uno de los golfistas profesionales más reconocidos por usar el "anclaje” en sus putts, el sudafricano Tim Clark, encontró la forma de sortear la nueva la regla al utilizar un palo que sorprendió por su bizarra apariencia: en lugar del putt tradicional, ahora usa uno con la cabeza en forma de bloque y que le permite golpear con el frente en lugar de con el lateral. Así, puede "anclar” el palo contra su antebrazo, sin incurrir en ninguna falta.

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