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El que quiere celeste...

Malibú venció por 4-2 a Campos de Echeverría, en un partido durísimo, con tres penales sancionados. Los naranjas vuelven a caer ante su némesis, con quien perdiesen la final del Clausura pasado. Los celestes se recuperan del empate en la primera fecha, y van por todo.
lunes, 21 de marzo de 2016 · 11:39

Ya se sabía de antemano que este iba a ser uno de esos partidos distintos. El antecedente estaba todavía fresco: en la última fecha del Clausura pasado, Campos de Echeverría visitó a Malibú sabiendo que quien ganase sería campeón. En un encuentro cambiante, durante el cual la visita llegó a estar en ventaja, los celestes de Presidente Perón se repusieron y en un segundo tiempo vibrante, les arrebataron el partido y el campeonato. Mascullando bronca, los señores del +30 de Dupuy protagonizaron una escena tragicómica, persiguiendo entre varios al referee que había oficiado en el encuentro.

Con ese recuerdo fresco, el Domingo volvieron a cruzarse Malibú y Campos de Echeverría, esta vez en casa del segundo. El partido iba a ser distinto no solamente por la "pica”, sino porque objetivamente, son los dos equipos que mejor juegan al fútbol; si bien empezaron el torneo con sendos empates, el pasado torneo les dejó a ambos la chapa de candidatos.

El inicio del encuentro encontró al local con un planteo más ambicioso, con los delanteros Damián Facio y Jorge Marcelo Gil parados prácticamente sobre la misma línea que la defensa de Maliú, y un mediocampo agresivo y atento para buscarlos entre líneas. Desde el principio, el arquero visitante Raul Aquino se erigió como figura evitando varias jugadas importantes, que tenían claro destino de gol. La primera de ellas, tras un saque largo del arquero Juan Manuel Falvo, que Gil bajó con un taco magistral para dejar a Facio frente a Aquino. El delantero naranja definió con clase, esquinando el remate, pero la estirada de Aquino terminó enviándola al córner.

Malibú, mientras tanto, estaba desorientado. Sus volantes ofensivos, Ariel Arias y Mariano Audisio, no lograban hacerse con la pelota ante la incesante presión del mediocampo naranja. El celeste debió resignarse a buscar a sus puntas con pelotazos infructuosos, que sistemáticamente eran controlados por el central Luciano Luis Bruno, impasable durante los primeros cuarenta y cinco.

Como recompensa al buen primer tiempo de los naranjas, llegó gol. En el duelo entre Facio y Aquino, esa vez ganó el delantero, que definió al segundo palo tras una buena jugada colectiva. Uno a cero merecidísimo para Campos de Echeverría, que empezaba a disfrutar de su revancha.

Sin embargo, tras el entretiempo, todo fue cuesta abajo para el local, que recibió cuatro goles en cuarenta y cinco minutos. El primero de ellos, apenas comenzado el complemento, fruto de un penal que por lo menos, fue "dudoso”. Malibú lo cambió por gol, y el partido cambió.

Tomás Palladino estuvo cerca de volver a enderezar las cosas para Campos, con un tiro libre impresionante, que reventó el ángulo del arco. Pero así como el destino no quiso que el tiro libre de Palladino se transformase en el 2-1, quiso que el delantero Pablo Beltrán tuviese su mañana soñada.

Llegando a los quince del complemento, con Campos de Echeverría todavía anonadado por el penal en contra, el número 9 de los celestes recibió la pelota en el área chica tras una buena jugada colectiva, y no perdonó. Dos a uno para Malibú.

Ya con la ventaja en el marcador, la visita se soltó, y empezó a hacer todo lo que no había hecho –o no había podido hacer- durante la primera mitad. Los pases cortos y el juego a un toque desarticularon la presión del mediocampo naranja, que durante cuarenta y cinco minutos había sido dueño indiscutido del juego.

Así como el destino no quiso que sea la mañana de Campos, tampoco fue la mañana del referee. Llegando a los veinte minutos, Facio ingresó al área con la pelota dominada, ante la marca de dos defensores de Malibú. Desde el momento en el que pisó el área, desde el banco local empezaron a pedir penal. Suerte de profecía autocumplida, en cuanto Facio cayó al suelo, el árbitro pitó. Quizás creyendo que dos errores suman un acierto, compensó el penal dudoso que le había dado a Malibú cobrando otro penal todavía más dudoso a favor de Campos. Pudo haber sido el 2-2, pero otra vez, el destino no estaba del lado de los naranjas. El mismo Facio fue el encargado de ejecutarlo, y su remate reventó el travesaño.

Al penal errado, se sumó un minuto después la expulsión de su capitán y emblema de la defensa, Luciano Luis Bruno, por doble amarilla –la primera por insultar al árbitro, la segunda por una entrada desmedida-. Admirable el tesón de Campos de Echeverría, que a pesar de haber quedado en desventaja numérica gracias a la expulsión de Bruno, siguió buscando el empate.

Entre Martín Chavez, Gabriel Sapio, Damián Facio y Jorge Gil, lograron meter a Malibú en su arco, al punto que cualquier desprevenido no hubiese notado que eran los locales los del hombre de menos. En esos minutos, tras la expulsión de Bruno, Aquino se hizo figura, tapando por lo menos tres pelotas que tenían claro destino de gol.

El empate, buscado, sufrido, llegó desde los doce pasos. Si los dos primeros penales habían sido dudosos, el tercero no dejó ningún lugar a dudas; clarísima mano del central celeste, barriéndose ante la definición de Chavez. El capitán tras la expulsión de Bruno, Juan Carlos Padra, se encargó de ejecutarlo cambiándolo por gol.

El 2-2 parecía dejar a todos tranquilos. Inclusive al referee, que quizás temeroso de alterar el equilibrio al que el partido había llegado inclusive tras una seguidilla de errores, eligió no sancionar una falta clara contra Beltrán, en la puerta del área grande. Podría haberse discutido si la infracción fue adentro o afuera del área, pero el árbitro ni siquiera cobró la infracción.

A los únicos que no dejaba tranquilos el empate, era a los visitantes y últimos campeones. No dándose por vencido, ante las piernas ya cansadas del local, tuvieron una ráfaga de cuatro minutos en la que no sólo dieron vuelta el partido, sino que incluso se dieron el lujo de estirar a dos la diferencia. Las dos veces, fue Pablo Beltrán el que marcó; el primero a los 44’, el segundo ya en tiempo de descuento.

Campos de Echeverría hizo todo bien, pero no pudo mantener la intensidad del primer tiempo, ante un Malibú que con más calma y más inteligencia, le resolvió el partido en un puñado de jugadas puntuales.

Los tres puntos para el celeste valen oro. El próximo fin de semana enfrenta a Saint Thomas Sur. De salir airoso, habrá tomado una ventaja más que interesante sobre el resto del pelotón.

Campos de Echeverría debe visitar a Don Joaquín. Todavía es temprano en el torneo, y aún le quedan chances de recuperar el terreno perdido.

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