POLICIALES

Perfil de un abogado polémico

En la noche del pasado Lunes, su mujer intentó asesinarlo prendiéndolo fuego en su casa del country El Sosiego. El hombre es abogado, especializado en aduana, y con un pasado polémico.
sábado, 28 de noviembre de 2015 · 18:16


El hombre que sufrió el ataque es el abogado Hector Dante Amarelle, quien desde hace 5 años es residente de Canning. En el año ’76 obtuvo su título de Despachante de Aduana, y en el ’82 se recibió como Abogado en la Universidad de Buenos Aires. Actualmente, es director de Estudio Amarelle, un bufete jurídico y consultora de comercio internacional, desde donde ha dedicado su práctica al derecho aduanero.

En el 2013, un video suyo dando su opinión sobre la restricción a la compra en dólares de electrónica en el extranjero, adquirió cierto grado de viralidad y fue comentado en algunos medios nacionales.

Por fuera del derecho comercial, Amarelle ha sido abogado defensor en materia penal, y fue su actuación como representante del ex comisario Miguel Ángel Trimarchi la que le dio el un tinte polémico. En 2008, Trimarchi fue acusado como uno de los participantes de la llamada "Masacre de Fátima”, ocurrida bajo la última dictadura militar, en el año 1976.

En Agosto de aquel año, en la ciudad de Fátima, pertenciente al partido de Pilar, veinte hombres y diez mujeres fueron secuestrados por fuerzas militares y policiales dependientes del Cuerpo I de Ejercito. Fueron atados de manos, vendados y asesinados con un disparo a quemarropa en la cabeza. Luego, los cuerpos se apilaron y se dinamitaron, según acreditó en 1985 la Cámara Federal porteña.

Hector Amarelle ofició como Abogado Defensor de Trimarchi, y al obtener su absolución por el Tribunal Federal Oral 5, se abrazó a su colega Alejandro Broitman Carbone, y mirando a los familiares de las víctimas de la masacre que se encontraban en el fuero, celebró gritando "¡Vamos Carajo!”. A la arenga de Amarelle, se sumó la del resto de los integrantes de la Superintendencia de Seguridad Federal -donde se desempañaba Trimarchi durante la dictadura -que estaban presentes en la sala.

El tribunal lo consideró un "festejo indecoroso”, "inaceptable”, una "grave falta de respeto” a los jueces y sobre todo a las víctimas, y solicitó al Colegio Público de Abogados porteño que les aplique "el correctivo pertinente”.

Sin embargo, el tribunal disciplinario decidió que no existió una falta ética digna de sanción, y sólo se limitó a recomendarle a Amarelle que "no vuelva a alejarse de la línea profesional-académica” al expresarse.


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