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Thierry Bistrot, restaurante francés a la vuelta de la esquina

Entrevista con el chef galo Thierry Duflos, dueño del bistró francés inaugurado en Canning hace algunos meses. Sabor y cocina de primera clase en el partido de Esteban Echeverría.
domingo, 19 de julio de 2015 · 00:00

Cuando se habla de la comida más sofisticada del planeta, las miradas apuntan hacia un solo sitio. Los gourmets franceses no escatiman su prestigio a la hora de elaborar sus platos, es por esto que en Esteban Echeverría suele ser palabra desconocida aún. Para acceder a esa delicadez gastronómica hay varios kilómetros por recorrer. O quizás no.

Thierry Bistrot, bistró francés inaugurado en Canning a comienzos de este año. Algunos se preguntarán que es un "bistró”, a no alarmarse es un pequeño establecimiento galo en donde se sirven comidas y bebidas a precios económicos. Sargento Cabral 1962, cita de una revolución de aromas y nuevas sensaciones para el paladar.

El dueño del local, Thierry Duflos, es un chef francés con una rica historia que contar. Con esfuerzo y sin tiempo para perder esa simbólica manera de hablar, recorrió varias partes del mundo hasta llegar a la Argentina para montar su nuevo negocio. El deleite de la cocina clásica francesa a pocos metros. Bon appetit.

¿Cuánto sacrificio costó poner este restaurante?

Sacrificios hay, obvio. Cuando uno abre un negocio pone mucho el corazón. Pero también es el sueño de cada cocinero, el tener su propio negocio. Es un trabajo pero un arte también, hay que amarlo para hacerlo, se trabaja sábados, domingos, hasta muy tarde, cuando la gente está de vacaciones uno sigue en la cocina.

¿Cuán difícil fue adaptarse al suelo argentino?

No, no mucho. Yo tengo 53 años, me fui de París a los 28. Estuve 14 años en Asia, Japón, Singapur, Tailandia e Indonesia. Después abrí aquí, eso significa que mi país ya quedó atrás.

¿Cuándo empezó el sueño de abrir "Thierry Bistrot”?

Un año y medio atrás. Después de mucho pensar tomé la decisión de dejar mi trabajo anterior para intentar poner un restaurante en Canning.

¿Por qué Canning?

Porque es una zona que está en una expansión enorme. Además está cerca de mi hogar, yo vivo en Monte Grande. Por comodidad también, para evitar el trayecto a la Capital y los inconvenientes que conocemos todos.

¿Siempre trabajó en el rubro gastronómico?

Sí, siempre en gastronomía. Siempre como jefe de chef en hoteles chicos o restaurantes. En Tokio fui profesor de la escuela Le Cordon Bleu, una muy prestigiosa escuela de cocina y pastelería.

¿Siempre contó con el apoyo de su familia para encarar cada proyecto?

Siempre lo discutí con mi esposa y mis dos hijas. Hoy en día son grandes, no necesitan verme a diario. Por suerte fue todo bastante rápido y fácil.

El ambiente cálido del lugar, la estructura del techo, la iluminación natural, las arañas que cuelgan. ¿Tuvo ayuda para definir este estilo?

Fue iniciativa mía pero me ayudó un compañero que al igual que yo se llama Thierry. Todo lo referido a los colores y al lugar. Se llama Thierry Bistrot, en Francia los Bistró son un poco así, coloridos, agradables a la vista y con mucha luz porque para mí es muy importante que el cliente pueda ver mi cocina para que sepa que no hay nada que esconder.

¿Es distinto el comensal argentino al francés?

Sí, cada país tiene su consumidor. En Argentina todavía hay un poquito de miedo a la cocina francesa por la imagen interior de la cocina nueva y todo lo que conlleva porciones pequeñas. Esto es un bistró, no es un restaurante de alto nivel, es por eso que se come bien con porciones totalmente normales.

¿Qué platos podemos encontrar?

Tenemos cinco entradas, cinco platos calientes y cinco o seis postres que intento cambiar cada un mes y medio. Después de seis meses la tendencia sigue en base al pescado, es mucho más interesante que la carne ya que esos platos se manejan mejor con salsas y guarniciones. Todos los platos son en base a la cocina clásica francesa, aunque también me gusta salir un poco de lo habitual. De vez en cuando hago cuscús del norte de África, sopas de origen chino, platos a base de curry, de todo un poco.

¿Hubo algún plato que haya sido más complejo preparar?

No, la única anécdota peculiar fue la visita de un hombre mayor que me pidió una Bullabesa, una sopa compuesta de diferentes tipos de pescado. Me costó mucho encontrar los ingredientes pero el resultado fue un éxito total.

¿Supo hacerse su clientela durante este periodo?

Hay gente que viene específicamente para visitar un restaurante francés. Abrimos hace siete meses y por suerte tenemos clientes regulares que vienen una o dos veces por semana. Para mí es un placer, por eso el día que vienen preparo un plato con el corazón.

¿Quedan planes por cumplir a futuro?

Únicamente me gustaría que el negocio vaya un poquito mejor, tanto a la noche como al mediodía porque realmente ofrecemos productos de calidad a un precio accesible, además de un buen servicio.

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