INUNDACIONES

Canning no se inundó

El temporal que se desató durante la semana pasada no tuvo, por fortuna, mayores repercusiones en la localidad. ¿Por fortuna?
martes, 18 de agosto de 2015 · 20:44

En los últimos años, Canning había sido de las localidades más castigadas por las inundaciones cada vez que aumentaba el volumen de lluvias. Dentro del partido, era casi un dogma de la sabiduría comunal, que "Canning se inunda”. Sin embargo, en este temporal, prácticamente no sufrió las consecuencias. Las torrenciales lluvias que azotaron a toda la provincia, han sido relativamente bien manejadas por el sistema de drenaje pluvial de la ciudad y parece indicar que, al menos por ahora, el riesgo de inundación en la región no será un problema inmediato.

Además de su geografía relativamente baja, que otrora convirtiese a la cuenca del Arroyo Aguirre en una tierra pantanosa con desborde del curso de agua; hubo otro factor determinante que aceleró el desarrollo de emergencias ante las lluvias masivas: el hormigón. El boom inmobiliario de los últimos años llevó a que se ocluyan muchos espacios verdes que en el pasado funcionasen como gigantescas esponjas, de alguna manera ayudando a controlar la descarga hídrica. Sin embargo, sobre el concreto el agua corre, acumulándose donde pueda en la superficie.

Quizás uno de los ejemplos más claros del efecto del hormigón haya sido, precisamente, el de la hormigonera que se encontraba ubicada sobre la Av Mariano Castex, en el punto donde se separan las Rutas 52 y 58. La construcción de un piso de asfalto que debía funcionar como estacionamiento ocultó completamente el cauce del Arroyo Aguirre, que es el principal drenaje para la región, siendo parte de la Cuenca Matanza - Riachuelo. Es cierto que el Arroyo tiene también sus particularidades: según la época del año y en algunas regiones de su recorrido, no es más que un hilo de agua que puede fácilmente pasar desapercibido.

Las fuertes lluvias de mediadios de 2014 fueron, de alguna manera, el último gatillazo a la iniciativa de dar solución final al problema de manejo hídrico de la zona baja de la localidad. Se formaron en el momento comités de crisis formados por vecinos, pequeñas asambleas dentro de los countries, reuniones entre los presidentes de los mismos con los vecinos, y en forma mancomunada con la autoridad estatal – encarnada en los Municipios de Esteban Echeverría y Ezeiza, que comparten el curso del Arroyo – se consiguió la ejecución un plan de obras que hoy se muestra exitoso.

 En un correcto análisis de situación hecho no solo por la autoridad Municipal, sino también por los propios vecinos, se describió cómo el aumento de la población y la edificación del terreno otrora verde precipitaron la formación de inundaciones que superan la capacidad del curso del Aguirre. Pero ese no era ni el único ni el primer problema. La mayor dificultad radicaba en encontrar el tan nombrado Arroyo.

Quien haya recorrido la zona de quintas  residenciales que se encuentran dentro del ángulo que forman Av. Castex, con las calles Hipocrátes y Barrerio, se encuentra apenas ingresar al mismo con la calle Champagnat. Siguiendo por esta, tras atravesar las casas de campo que fueron pioneras de la edificación de la ciudad, hay un pequeño puente. El curso de agua debajo de ese puente, es el Arroyo Aguirre en el máximo esplendor que podía desplegar en su saludo por Canning. Buena parte del recorrido había sido interrumpido por taponamientos naturales, de juncos, maleza y también de basura. El problema implicó entonces la tarea obligatoria de primero limpiar y repermeabilizar aquellos canales colectores al arroyo – un ejemplo rico es el gigantesco canal que corre paralelo a Boulevard Dupuy, bajo las vías del viejo tren. Hasta que Echeverría del Lago tomo acción – ver recuadro – el mismo estaba seco. No solo la maleza debió removerse y el curso del Arroyo profundizarse, sino también fiscalizar y desarmar aquellos drenajes particulares, que por desconocimiento o por desidia, alteraron también el plano de desague hídrico natural de la región.

Una vez apuntalada la tarea de mantenimiento y profundización, existió una segunda fase de trabajo que abordó de manera específica las distintas regiones de Canning según el paisaje de su suelo. Para identificar las regiones, alcanza recorrer la Avenida Castex desde Las Toscas y unas cuadras más al norte, hasta llegar a los barrios de El Lauquen o Solar del Bosque. Mientras que la zona al sur de la calle Lacarra y la Rotonda de La Mujer mantiene el fondo verde, y la tierra limpia parece ofrecerse como buffer para controlar la lluvia, de Lacarra hacia el norte, una mayor número de construcciones interrumpió ese verde.
Entonces, para dos regiones distintas de la misma localidad, se ofrecieron dos soluciones. En el área Sur, más rural, se solucionó el problema específico de Echeverría del Lago y Saint Thomas, que tenía zonas más bajas y más altas dentro del mismo country; así como el de otros desarrollos que estaban aún en fase de construcción y tuvieron tiempo para adecuar su drenaje. La limpieza de los canales de desagote que llevan al Aguirre fue suficiente para asegurar que la tierra escurra y las inundaciones cesen.
En la zona norte en cambio, el desarrollo urbano ha sido mayor, y las soluciones que se habían pensado para una zona rural ya no aplicaban. Por eso, fue necesaria una obra de drenaje pluvial subterránea, que tomó a Canning y El Jaguel en un área delimitada por las calles Lacarra y Costa Rica, la Ruta 52 y la Ruta 205. La obra, que se construyó en tres etapas, implicó la colocación de un caño maestro debajo de Castex y sirve de colector a la serie de caños de desagote que se instalaron en aquella zona de Canning, el barrio Las Flores y parte de El Jaguel. Es una obra que no se ve, y que habla con el silencio al cumplir su función y prevenir inundaciones.

Canning, en su existencia dividida entre dos partidos, también comparte entre Echeverría y Ezeiza al Arroyo y su cuenca. Al ser Canning el punto más bajo del drenaje, y el área limitrófe con el partido vecino hacía rio abajo, resulta un lugar clave donde asegurar el correr de las aguas. Rio arriba en el municipio y en el vecino partido de Almirante Brown, el drenaje mejora al desobtruirse una zona más baja.

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