CANNING

Entre rayos, cadenas y cubiertas, “Celada” permanece vigente y abierta

La bicletería continúa firme en la esquina de siempre y cumplirá su 30º aniversario el próximo año. Atendido por su dueño, es uno de los locales que ha progresado a la par del barrio y se ha hecho un nombre entre los vecinos.
martes, 24 de mayo de 2016 · 13:55

Si alguien emprende un paseo en bicicleta por la zona, y accidentalmente pincha una cubierta, rompe cadena o se le cortan los frenos, sin dudas sabrá a quién recurrir. Ubicada sobre la calle Lago Argentino al 697, la bicicletería "Celada” es un ícono entre los vecinos del lugar, quienes saben de su gran conocimiento en el rubro, así como de la atención con la que serán tratados al llegar.

Abierta e inaugurada en el año 1987, nació, creció y se desarrolló junto a Canning de la mano de su dueño y encargado Carlos Mariano Celada. "Decidimos empezar el proyecto junto a mi hermano, reparando electrodomésticos y bicicletas, porque no había un lugar por acá que se encargue de eso”, relata Carlos, quien hoy en día es único propietario del comercio ya que "a finales del primer año nos separamos para especificarnos cada uno en lo que más nos gustaba: a mí las bicicletas y a él los electrodomésticos”.

Debido a ser uno de los primeros negocios que abrieron sus puertas en la zona, y su impecable reputación en lo que a rodados respecta, el hombre de 50 años afirma que su trato con los clientes va mucho más allá de los arreglos que les pueda hacer: "Con la gente que viene me llevo bárbaro, yo nací y me crié acá así que los conozco a todos, no son simples compradores. Atiendo a muchas personas que laburan por el lugar, pero además se acercan los vecinos de los countries y los barrios cerrados, con quienes también tengo mucho trato y siempre surge alguna charla”.

Gracias a haberse establecido en Canning desde sus inicios, Carlos ha ido creciendo junto al barrio y a su gente, por lo que "hoy en día atiendo a muchachos con los que jugaba de chico en la calle, a sus hijos y hasta a algunos de sus nietos. Ya voy por la tercera generación en algunas familias, y que sigan confiando en mí es un orgullo”.

Con respecto al progreso y a la urbanización que sufrió su querido lugar de origen, el encargado del local se muestra feliz, ya que si bien "se acabó la tranquilidad del barrio”, en lo que a ventas, trabajo y reparaciones se refiere, el beneficio es notable.

Si bien atravesó por dos épocas difíciles a lo largo de su trayectoria (en 1989 y 2001), en las que "el trabajo era poco y la plata no alcanzaba”, sus convicciones hicieron que salga adelante. La idea de cambiar de rubro o abandonar la bicicletería nunca se le cruzó por la cabeza ya que "disfruto mucho de lo que hago, sobre todo el tema de la reparación, es algo que nunca dejé de hacer y por eso jamás pensé en dedicarme a otra cosa”, concluye Celada, quien se mantiene firme hace ya treinta años en la esquina de siempre, entre rayos, cadenas y cubiertas.

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