CANNING

Buscan que un hombre de 98 años no pierda su casa

Un anciano de casi cien años corre peligro de quedarse en la calle. Su familia busca la manera de ayudarlo.
jueves, 14 de julio de 2016 · 15:28

Marciano Martínez tiene 98 años y vive en Canning hace más de 30. Se instaló en la localidad cuando recibió la oportunidad de trabajar como casero en una quinta de cuatro hectáreas ubicada en la calle Mariano Castex al 400.Cuando los dueños decidieron vender la quinta, considerando la edad de Marciano y que no tenía donde ir a vivir, le ofrecieron como compensación del pago de la indemnización, comprar una casa en la que pudiera vivir lo que le quedara de vida y constituir así un usufructo vitalicio.

La casa en cuestión, ubicada al lado de Plaza Canning, terminó por quedar entre este edificio y los locales comerciales aledaños. Marciano vivió allí hasta que los dueños fallecieron y se tramitó la sucesión."La heredera vendió la casa al hermano del abogado que tramitó la sucesión, aprovechando que el usufructo no había sido inscripto e importándole muy poco el destino que tuviera”, le contó Romina Lieby, la sobrina del anciano, a El Diario.

Y agregó: "Desde el año 2013 estamos en negociación con el nuevo dueño para que no desaloje a nuestro tío, no solo porque es un derecho que él tenía y abusando de su confianza y falta de instrucción ya que no se perfeccionó tal como debía haber sido, sino también porque dada la edad avanzada de Marciano, si tiene que enfrentar un disgusto tan grande como abandonar su casa, se muere de tristeza”.

Según la mujer, el nuevo dueño "desoyó todas las propuestas y, decidido a demoler la casa y construir locales, el 1 de julio inició el juicio de desalojo”.

Desde el punto de vista legal, Marciano enfrenta un juicio de desalojo "complicado”. "Esto nos lleva a pedir ayuda a los vecinos que lo conocen, a los que saben que ése es su lugar, a los que lo conocen desde que se instaló allí, a los que lo conocen de menos tiempo y a cualquiera que desee solidarizarse con él, para que juntos logremos que quien o quienes compraron la propiedad con el corazón de piedra, se apiaden de nuestro viejo y no lo desalojen de su casa para demolerla y construir más locales, porque la renta que pudieran obtener no compensa que Marciano se muera triste, con la certeza de que la palabra ya no tiene valor”, explicó Romina.

"Haciendo pública su historia, tenemos la esperanza de que se sume gente que pueda ayudar para que Marciano no sea desalojado”, concluyó.

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