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La estación de Canning festejó 107 años de vida

El histórico edificio permanece en pie, aunque abandonado y sin dueño desde el fallecimiento de Benito García en 2016. Hoy en día se convirtió en la fachada de una feria comercial. 

La estación de Canning festejó 107 años de vida

Un 8 de febrero de 1911 se inauguró la estación de trenes George Canning con el objetivo de dar comienzo al ramal González Catán- La Plata, que correspondía a la Compañía General de Ferrocarriles en la Provincia de Buenos Aires. Seguramente en aquel entonces nadie se imaginaba que aquella edificación de estilo francés se convertiría en la semilla de una ciudad que germinaría varias décadas más tarde.  

Su nombre proviene del diplomático británico George Canning, quien ocupó el cargo de ministro de asuntos exteriores de Gran Bretaña durante las llamadas Guerras Napoleónicas. Jugó un papel preponderante en la relación con el virreinato del Río de la Plata. De ahí en más, sería ese el nombre elegido para que la ciudad se levantara y esparciera a sus raíces hacia sus alrededores. 

La historia de este lugar comienza con la familia Dominate, conformada por dos hijas, Alicia y Teresa, una esposa, María, y un esposo, Hugo, el más importante, el jefe de la estación. Anteriormente, se acostumbraba a que aquella persona que ocupara este puesto se mudara con su familia hacia el edificio de la terminal que le correspondía, con el propósito de cuidar las instalaciones del vandalismo nocturno. 

La estación (hoy popularmente llamada “La Vieja Estación”) está conformada por ocho cuartos, todos ellos dañados por el paso del tiempo y el abandono. La infraestructura estaba constituida por una casa de familia, una sala de espera (a lo ancho de la casa), la oficina del jefe, la habitación del telégrafo y el lugar donde se recibían las encomiendas. Polvo, telarañas, rincones asediados por la humedad y algunas ventanas rotas son los primeros detalles que uno observa al ingresar al lugar, que lleva un inconfundible impacto histórico que se ve poco valorado.  

En 1974 Hugo sufrió un accidente en las vías que le costó la vida. Sería entonces el turno de la familia García para habitar esta instalación. Conformado también por dos hijas mujeres, Silvia y Miriam; una esposa, Hilda, y Benito, el nuevo jefe; los García no tardaron en adoptar el edificio como su nuevo hogar. Benito falleció el 10 de septiembre de 2016, dejando la casa sola y a su hija Silvia con las llaves del hogar. 

"Mi papá siempre dijo que de la estación lo iban a sacar con los pies para adelante. El amaba la estación. Ni dormir a mi casa iba. Lo llevábamos a comer asados, a juntadas familiares pero, a la noche, él tenía que volver a la estación. Era un gran amor el que tenía por su casa”, recordó melancólica Silvia, su hija y actual poseedora de las llaves. 

Hoy, la estación continúa abandonada por dentro, sin que se pueda apreciar y valorar su sentido histórico, pero por fuera es todo muy distinto. Los fines de semana se montan eventos sociales en una feria donde concurren vecinos de Canning y las ciudades cercanas. Puestos de comida, shows en vivo y otras atracciones son las que se aprecian, contrastando con la realidad de una necesitada Vieja Estación de Canning, que este año festeja por segunda vez en soledad otro aniversario.  

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