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Canning

Jorge Barretta, vecino de Canning y una eminencia de la medicina

Nació en Guaymallén, Mendoza, pero eligió adoptar a Canning como su nuevo hogar junto a su familia. 'Amamos mucho el lugar donde vivimos', aseguró.

Jorge Orlando Barretta, oriundo de Guaymallén, Mendoza, es cirujano cardiovascular infantil y un destacado vecino de Canning. Ha operado en sus veinte años de trayectoria a más de 4000 chicos, y a partir de 2012 lo viene haciendo con el plus de haber recibido la bendición del Papa Francisco. Hoy, enamorado de la ciudad y de Saint Thomas, el barrio donde vive, recuerda sus primeros pasos y cuenta cómo es llevar adelante la responsabilidad de tener todos los días el futuro de un niño entre sus manos.  

El Doctor Barretta llegó a Buenos Aires en el año 1998, junto a su esposa, que también se dedica a la medicina. Trabajaban en el Hospital Garrahan y vivían en un departamento de la Capital, en un ambiente muy distinto al que acostumbraban durante su juventud en Mendoza. "Vivíamos una vida que no era la que habíamos tenido; con aire libre, poder estar en lugares más tranquilos y todo eso. Por eso elegimos Canning dentro de todas las posibilidades, también por el fácil acceso a Capital", comentó Barretta.  

Llegaron a la ciudad en 2008, y tras una década siendo vecinos, los Barretta no se ven alejándose de su hogar: "Mis hijos ya tienen toda su vida hecha acá. Una pregunta que nos hacemos entre familia es si alguna vez vamos a volver a Mendoza, pero llamativamente nuestros hijos ya son de acá; amigos, escuela, el barrio, todo. Cuando uno piensa en salir de Canning, lo ve difícil. Ya nos sentimos parte de los vecinos y estamos muy contentos, amamos mucho el lugar donde vivimos”. 

 

 

Las manos del Doctor, bendecidas por el Papa 

 

El año 2012 no fue uno más para Barretta y su familia. Operó a un paciente que tenía relación directa con Francisco y, tras los inmejorables resultados de la cirugía, rápidamente llegó a oídos del Sumo Pontífice el nombre del vecino de Canning. Desde el Vaticano invitaron al doctor a la misa de Santa Marta, ceremonia a la que asisten invitados muy específicos, y con los que comparte personalmente algunas palabras. "Él da la misa, deja un mensaje del día y se sienta junto los invitados. ¡Justo se me sentó a mi izquierda! Es un tema de alto contenido emotivo, es muy difícil explicarlo con palabras", retrató Barretta, y continuó: "Cuando me despidió tuve la oportunidad de hablar con él y contarle todo lo relacionado a esto, lo que uno hace. Él tuvo un gesto muy importante, me bendijo las manos y eso me marcó mucho a mí y a mi familia. Nos dio un empuje muy grande, porque así de grande es la responsabilidad de operar a los chicos del corazón".  

 

 

Hombre de casa y vecino con las puertas abiertas 

 

Barretta se enfrenta casi todos los días con un caso diferente. Atiente a chicos con las más diversas cardiopatías en el Hospital Italiano, donde es Jefe de servicio de cirugía cardiovascular y trasplante cardíaco pediátrico, y en el Hospital Garrahan, como médico cirujano principal. Sin embargo, dentro de casa vuelve a ser padre, esposo, vecino, y eso también es una parte que el doctor no deja de disfrutar. "En mi tiempo libre estoy en casa, en familia. Gracias a Dios puedo descansar los fines de semana, y puedo pasarlo con mi familia, pasear y disfrutar del barrio", contó. Además, Barretta remarcó que está a disposición de cualquier vecino que quiera o necesite acercarse a consultarle por temas relacionados a su especialidad, con "las puertas abiertas" para dar una mano a cualquier persona.   

 

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