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El peligro de la ruta 58 en obra, un escenario para las tragedias

El domingo perdió la vida Maximiliano Durst. Los accidentes se dan con frecuencia y las obras intermitentes aumentan el riesgo.

Embotellamientos constantes, desvíos y señalizaciones de emergencia que se vuelven permanentes, trabajos que avanzan y se detienen todos los meses, falta de medidas de seguridad vial y semáforos que cortan “al filo”. Todas esas son características de la ruta 58 a la altura de Canning, el escenario donde ayer perdió la vida Maximilia Durst, un joven vigilador privado que fue atropellado por una chica que volvía de una fiesta.

La Fiscalía N° 2  de Esteban Echeverría quedó a cargo de la investigación del caso y toma medidas de prueba sobre las responsabilidades de Anabella Carballo, que quedó detenida. Pero más allá de lo puntual, lo cierto es que la ruta 58 reúne varios factores que la hacen muy peligrosa para los automovilistas y el retraso de 1255 días (tres años y medio) para inaugurar la doble mano de la calzada no hace más que aumentar los riesgos.

El tramo de la obra es de apenas 4 kilómetros, desde la avenida Lacarra hasta el cruce con la ruta 52, donde desde hace varios meses hay un desvío apenas señalizado con tachos. Un kilómetro antes de ese punto se produjo el accidente del domingo. Pero no se trató de una excepción: en los diferentes tramos suelen haber choques.

La 58 es un acceso fundamental para llegar a la autopista Richeri con destino a Buenos Aires. Así, se transforma en el camino que usan vecinos de Presidente Perón y de San Vicente para llegar a la Capital. Y además es la arteria troncal del corredor verde de Canning: los principales barrios, todos los centros comerciales y los cruces hacia los colegios están sobre la ruta. Se calcula que la utilizan unos 11 mil vehículos por día. El tránsito es constante: de lunes a viernes y también los fines de semana, que son de alta intensidad para los countries.

La obra de ensanche está a cargo del gobierno de la Provincia, bajo la administración de María Eugenia Vidal. El intendente Fernando Gray llevó adelante varios reclamos por el tema, y hasta llegó a pedir que los trabajos pasen a la órbita del Municipio, para darles celeridad. Pero no hay respuestas, y los embotellamientos y los accidentes continúan.

Esta semana se sumó un nuevo peligro algunos kilómetros más hacia el sur. En la obra de la autopista Camino del Buen Ayre que pasa sobre la ruta 58 empezaron a colocar el puente, por lo que hay desvíos que generan más concentración de tráfico.

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