EDIFICIO HISTÓRICO

La estación de Canning cumple 108 años

Con la edificación renovada hace poco, la estación celebra un nuevo cumpleaños. El recuerdo de su fundación y su historia.
viernes, 08 de febrero de 2019 · 11:46

Un 8 de febrero de 1911 se inauguró la estación de trenes George Canning con el objetivo de dar comienzo al ramal González Catán- La Plata, que correspondía a la Compañía General de Ferrocarriles en la Provincia de Buenos Aires. Seguramente en aquel entonces nadie se imaginaba que aquella edificación de estilo francés se convertiría en la pujante urbanización que es hoy en día.

Su nombre proviene del diplomático británico George Canning, quien ocupó el cargo de ministro de asuntos exteriores de Gran Bretaña durante las llamadas Guerras Napoleónicas. Jugó un papel preponderante en la relación con el virreinato del Río de la Plata. De ahí en más, sería ese el nombre elegido para que la ciudad se levantara y esparciera a sus raíces hacia sus alrededores. 

La historia de este lugar comienza con la familia Domené, conformada por dos hijas, Alicia y Teresa, una esposa, María, y un esposo, Hugo, el jefe de la estación. Anteriormente, se acostumbraba a que aquella persona que ocupara este puesto se mudara con su familia hacia el edificio de la terminal que le correspondía, con el propósito de cuidar las instalaciones del vandalismo nocturno.

En 1968 Hugo sufrió un accidente en las vías que le costó la vida. Sería entonces el turno de la familia García para habitar esta instalación. Conformado también por dos hijas mujeres, Silvia y Miriam; una esposa, Hilda, y Benito, el nuevo jefe; los García no tardaron en adoptar el edificio como su nuevo hogar. Benito falleció el 10 de septiembre de 2016, dejando la casa sola y a su hija Silvia con las llaves del hogar. 

"Mi papá siempre dijo que de la estación lo iban a sacar con los pies para adelante. El amaba la estación. Ni dormir a mi casa iba. Lo llevábamos a comer asados, a juntadas familiares pero, a la noche, él tenía que volver a la estación. Era un gran amor el que tenía por su casa”, recordó melancólica Silvia, su hija.

Hoy, la estación ha sido reformada por dentro. Los fines de semana se montan eventos sociales en una feria a la que concurren vecinos de toda la región. Puestos de comida, shows en vivo y otras atracciones son las que se aprecian, lo que le ha dado un color distinto a la estación que hace poco más de un año era un edificio abandonado y venido a menos.

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