ENTREVISTA

Cristian Affre, a cuatro meses de la tragedia en la Ruta 58: "El odio no me va a dar soluciones"

Es uno de los tres vigiladores atropellados en febrero por Anabella Carballo, vecina del country Los Talas, contó cómo avanza su salud, recordó a Maximiliano Dorst y dio su mirada sobre la causa judicial.
lunes, 24 de junio de 2019 · 14:19

Ayudado por las muletas que utiliza para poder caminar, Cristian Affre abre las puertas de su casa con una sonrisa cálida. “Estoy tratando de dejar de lado la silla de ruedas”, dice, antes de tomar asiento. El joven de 26 años, vecino de Monte Grande, hace poco más de tres meses logró salir de un coma, debatiéndose entre la vida y la muerte luego de un choque sobre la Ruta Provincial 58 que lo dejó gravemente herido, y por el que su compañero de trabajo, Maximiliano Dorst, perdió la vida de forma instantánea. Ellos y Sebastián Munch, un tercer vigilador del country Los Talas que iba a bordo de otra moto, fueron impactados de frente a la altura del country Saint Thomas por una camioneta Amarok, manejada por Anabella Carballo, vecina del mismo barrio privado. 

Hoy Cristian avanza a pasos agigantados en su recuperación, tanto que hasta sus médicos y kinesiólogos se sorprenden semana a semana con sus mejoras.   

  • ¿Cómo fue despertarte y encontrarte de golpe con todo lo que te pasó? ¿Cómo lo fuiste procesando? 
     

  • Es muy fuerte. Yo me despierto y mi último recuerdo es estar caminando, y cuando me despierto me dicen que no me puedo mover ni para ir al baño. Después de que te despertás no estás lúcido, es muy fuerte comprender todo, hasta que lográs aceptar que momentáneamente no tenés piernas. Apenas entré en razón pedía mi celular, pero nadie me lo quería dar. Apenas abrí las redes lo primero que vi fue “accidente, moto, choque y muerte”, y eso fue muy impactante. Además, lo negaba mucho, no creía que fuera posible todo lo que estaba pasando. 
     

  • ¿Qué relación tenías con Maximiliano y Sebastián, los otros dos vigiladores? 
     

  • Con Maxi, Sebi y todos los compañeros teníamos que tener una unidad muy grande para trabajar, si había una falla no era culpa de uno, era culpa de toda la seguridad entera. Pasábamos muchas horas juntos, había mucho compañerismo y eso hacía que fuéramos, más que amigos, como una familia. 
     

  • Fuera de tu recuperación, ¿qué te preocupa hoy? ¿Estás pendiente de la causa judicial? 
     

  • Después de todo lo que me tocó vivir, tan solo estar con mis hijos y mi esposa ya es algo increíble, valoro mucho más la vida. No estoy encima de la causa, de eso se encarga mi abogado. Con todo lo que ya sufrí prefiriero enfocarme en sanar y recuperar de vuelta mi vida. Tampoco me simpatiza el rencor. El odio no me sirve para nada, no me va a traer soluciones, no me queda tiempo para los resentimientos. Además, hay un montón de versiones, gente que no fue a declarar, entonces es complejo hablar de la causa. Hay versiones que dicen que ella cuando se bajó de la camioneta no estaba en las mejores condiciones y que venía de una fiesta, pero no hay muchos testigos, entonces es difícil. Lo que sí sé es que la Justicia está investigando, y si de verdad no estaba en las condiciones para manejar, la Justicia accionará. 
     

  • ¿Qué es lo que más extrañás de tu vida antes del choque? 
     

  • Principalmente caminar. Usar las muletas es muy incómodo, me cansa mucho. La pierna se me hincha un montón si camino demasiado, que para mí ya dos cuadras es demasiado. Antes del choque tenía una vida bastante activa, todos los días hacia una actividad distinta, y eso es lo que más extraño. Uno después de esto valora todo mucho más, incluso cada parte del cuerpo. Es como si realmente hubiera vuelto a nacer. Mi vida anterior es como que no está, es una sensación muy rara y difícil de explicar. A veces me pasa que salgo a la calle, veo algo y recién ahí me cae el recuerdo de que ya pasé por ese lugar o vi tal cosa. Como no tengo mucha masa muscular en el cuerpo, entonces lo más largo de la rehabilitación es eso, recuperar la movilidad y volver a tener volumen en las piernas para poder pararme.  

 

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