CANNING

Los vecinos de Venado II que fundaron el Canning Moto Club viajarán a Chile

El grupo, que ya tuvo la posibilidad de recorrer el país en reiteradas ocasiones, ya tienen un nuevo destino para el próximo verano.
martes, 06 de agosto de 2019 · 18:43

El Canning Moto Club se fundó a mediados del 2017 y desde entonces todos sus integrantes ya tuvieron la posibilidad de recorrer el país de punta a punta. Con el objetivo de viajar y disfrutar, los experimentados conductores tienen en mente nuevos destinos. 

Cómo durante las últimas vacaciones de invierno las motos se quedaron paradas, este fin de semana los amigos partirán rumbo a Mar del Plata para recorrer un poco más las rutas argentinas y cortar con la rutina diaria.

A pesar de que el viaje es corto, la experiencia comenzará desde su partida en el barrio de Canning, Venado II, lugar donde surgió esta iniciativa. 

Sin embargo, desde que comenzó el año todos tienen ganas de experimentar un nuevo viaje largo. Tras una votación en conjunto se llegó a la conclusión que el plan sería atravesar el territorio argentino, cruzar la Cordillera de los Andes por un pasaje en la provincia de Mendoza y finalmente terminar en Chile. 

De todas formas, el itinerario de viaje se modificó en los últimos días luego de la maravillosa experiencia que uno de los fundadores del club, Rubén Contino, tuvo en la patagonia. 

“Visite Bariloche porque uno de mis hijos mudó ahí y quedé encantado. Cuando regresé, propuse la idea de cambiar el camino a Chile, con la intención de recorrer en verano esos increíbles paisajes”, confesó Contino. 

Su grupo de amigos aceptó el cambio desde el primer momento y todo estaría confirmado. Entre todos comparten esa única pasión de trasladarse sobre dos ruedas desde que eran jóvenes, por eso, ahora continúan sumando anécdotas. 

“Cuando viajamos hasta La Quiaca, nos hemos llevado la sorpresa de la calidad de la gente. Paramos a dormir en un pueblo que tenía 25 habitantes, ubicado en la provincia de la Rioja, Talampaya. La única problemática del lugar es que los burros a la noche andaban sueltos y podrían haber roto el tapizado de la moto”, recordó entre risas Contino. 

A pesar de recorrer largas distancias, la esencia del grupo no está basada en hacerlo rápido, ya que solo recorren un máximo de 300 kilómetros por día. 

“La moto te transmite un espíritu que no te lo da el auto, ni el avión. Es una vivencia diferente porque enfrenta a las condiciones climáticas, y permite también mantener el concepto solidario que antes era habitual en la ruta”, concluyó Rubén Contino. 

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