Entrevista

La risa es un instrumento

Hugo Varela es el más original de los solistas cómicos, el hombre que pasea su ingenio para construir sonidos, en la búsqueda de la alegría necesaria.
martes, 12 de enero de 2016 · 15:50
Hugo Varela nació bajo el signo de Virgo, un 16 de septiembre, en el barrio Cofico de la Docta ciudad de Córdoba, provincia homónima - Argentina; cuna de cómicos y cantores. Supo de niño cultivar su desenfrenada pasión por la guitarra y la poesía  como, parte de su herencia paterna, el dibujo y artesanía por parte de su herencia materna; ingredientes que lo acompañan desde sus inicios en el arte del humor y de expresar.

-¿A qué edad tuvo su primer instrumento?
-Las primeras guitarras me las prestaba mi viejo que fue quien me fue enseñando los primeros tonos y acordes, además de cantar un poquito. Tendría más o menos doce años, se trataba de una guitarra chica, de estudio para niños. Siempre andaba por casa alguna flauta, quena, jugaba con esas cosas, cosas que funcionaban…no sé porque había estas cosas en casa, se hacían fiestas reuniones y me ponía a jugar con esas cosas. A los dieciséis años tuve un grupo de rock y una guitarra eléctrica de la edad de piedra.

-¿Hubo algún estilo musical que le gustara más que otro?
-Me resultó muy difícil quedarme con una sola cosa, básicamente el folclore lo siento como algo bastante primario, cuando me vine a Buenos Aires a los diecinueve años, me gustaba mucho el tango, el jazz. Me hice muy amigos de unos guitarristas como Agustín Pereyra Lucena expertos en la música brasilera y también valoro mucho esa música. 

-¿Cuánto influye la poesía en su trabajo?
-De chico mi viejo me leía el Martín Fierro, así que de movida aparecían las décimas como un aprendizaje y me gustaba mucho. Después en otra época me apasionaba García Lorca, la cosa carnal, más pasional. Me gustó ese estilo, después llevándolo a lo popular, con la calidad que tiene el tango, como Homero Manzi. Luego la literatura increíble de un Borges. 

-Es la base de gran parte de su trabajo.
-La poesía para mi tiene un elemento que tiene que ver con la síntesis, decir muy pocas palabras, ideas, emociones sensaciones por ahí complejas y lo que viene adentro de las canciones que yo me dediqué mucho tiempo, tienen esos ingredientes.  También llevado al humor tiene que ver con contar una historia, contar una sensación, en generar expectativa o desenlace en forma sintética, en una sola frase yo tengo que expresar toda una historia. Mi experiencia viene de este lado del ejercicio de la poesía.

-¿Las letras de sus canciones refieren a hechos reales?
 - Un hecho real puede ser un disparador, no son cosas que estrictamente me hayan ocurrido, cosas que quizás le ocurren a otros que a mí me dan una idea. En el tema del humor se lleva a la vuelta de tuerca y exagerarlo llevarlo a puntos más delirantes. De alguna manera yo anduve cerca de alguna cosa o la gente le resuene como algo cotidiano que le pudo haber pasado, mientras más cerca se está de uno vivió, más fuerza tiene lo que uno escribe. 

-Por ejemplo La corbata rojo punzó.
- Me acuerdo por ejemplo de un taxista que me contó que llevaba una carta de amor que le había escrito a la novia, después ya se había casado con ella, y él llevaba siempre la carta de amor en el bolsillo. Y me dijo que una vez tuvo que sacrificar la carta, fue mucho más fuerte que lo otro.

-Las experiencias de algún modo generan esa proximidad con el público
-Sí, yo creo que es una forma de contar algo a alguien, aunque no esté dirigido a una persona pero uno lo comunica como una especie de mensaje dentro de la botella en el mar. Donde le lenguaje que un o elija para hacerlo puede ser muy variado, desde las notas musicales a algo pintado, un movimiento corporal, líneas que uno dibuja. Como es la poesía, uno elige un medio, un canal para expresar eso, aparecen lindas cosas, un lenguaje muy naturalista, muy concreto y hay lenguajes muy volátiles también. 

-¿Por qué eligió estudiar Arquitectura?
-Yo era bastante bueno para el tema del dibujo, y mi madre era profesora superior de Bellas Artes, tenía una regla que usaban antes los arquitectos, el mandato vino por ahí creo, yo empecé y andaba bastante bien, llegue hasta cuarto año, pero indudablemente lo mío pasaba por lo artístico, y era esa parte lo que me gustaba de la arquitectura. Me di cuenta que era construcción, el móvil es otro. Después me metí en la cosa artística, estudié mimo, experimentamos en el café concert con unos amigos. Igual me sigue gustando el tema de la arquitectura. 
-¿Qué opina de la televisión actual?
- Participo en la televisión desde hace más de treinta años, desde unos pequeños micros que hacía en canal 11 "De lo nuestro con humor”, un gaucho que hacia mimo. Programas como "Badia y Compañía”, presentaba mis instrumentos y canciones, he recorrido todo el abanico de programas de canales. Para mí es un lenguaje conocidísimo, yo me siento muy cómodo pero siempre trabajé de invitado. La televisión me parece un medio maravilloso desde lo tecnológico, y siempre tuve la sensación de que no se llegan a hacer cosas de la calidad que tendrían que ser. Y en materia de humor siento que se pierden energías. Ahora internet está ocupando lugares fuertes, está compitiendo con la televisión abierta, hay cosas que se hacen para internet. La gente no sale de su casa y prende el televisor sin saber para qué. 

-¿Y el teatro qué lugar ocupa?
-El trabajo en vivo me sigue gustando, me parece más auténtico y la relación entre lo que vos decís y la respuesta es inmediata. Hay una presencia viva que ni el cine ni la televisión tienen. Me sigue con todo lo costoso y complicado de trasladarse, cuando estás en el escenario y tenés a la gente ahí es como que cierra el círculo que le da sentido a esta historia.

-¿Le gusta el fútbol?
-Me gusta, no he sido fanático, últimamente estoy viendo bastante de fútbol, soy un bicho bastante raro, viví en Córdoba y ahí elegí a Talleres, después porque mi viejo era de Independiente siempre estaba la cosa de decir soy de Independiente, en la provincia estaba eso del equipo del pueblo y del equipo nacional y como vivo en La paternal me pongo contento cuando gana Argentinos Juniors. 

-¿Qué es lo indomable? ¿Su genio, la guitarra?
- Por ahí el humor es indomable o el arte en sí, porque no es una ciencia exacta, no es que uno mezcla esto con esto y da… y cada vez que uno sube al escenario, por más que hace más de treinta y seis años que lo hago, no siempre significa que uno haya adquirido toda una práctica y tengas diez mil recursos para salvar situaciones, en caso de algún imprevisto, es un hecho único el que se da en ese momento y pueden ocurrir cosas insospechadas, en el fondo tiene que ver con eso. Yo lo asociaba a la guitarra porque como todo instrumento no se termina nunca de aprender. Eso sería lo indomable.

-¿Alguna experiencia insólita que recuerde?
- Lo más insólito es cuando yo arranque, en la época de Porcel y Olmedo, yo estaba incluido en espectáculos teatrales que ellos hacían. Esto fue en Mar del Plata, yo hacía de cortinero, era el actor que sale a distraer al público cuando tienen que cambiar la escenografía donde estaban haciendo los sketchs. Y estaba el teatro lleno, y de golpe hay un corto, un apagón absoluto un minuto, bueno que salgan los cómicos en la oscuridad porque al público no lo iban a dejar ir. Me acuerdo que me puse una vela pegada en la guitarra y salí, la gente se moría de risa, les dije no hagan ruido ni aplaudan porque no se va a escuchar nada, yo voy a tocar despacito. Y empecé a cantar y la llamita de la vela me empezó a prender fuego la barba, una historia bizarra y loca hasta que volvió la luz. 

-¿Qué opinión le merece la política argentina y el cambio de gobierno?
 - Me gustan mucho los gobiernos nacionales y populares, y esto tiene otro signo, más de la cosa importada, de la cosa exclusiva y a mí eso mucho me atrae, así que bueno estoy a la expectativa a ver como venimos. Estoy atento a ver cómo evolucionan las cosas, no estoy cerrado a que esto va a ser todo malo. Nos va a tocar a todos. Todos estamos involucrados en esto. 

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