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Las Memorias de una mujer valiente

De diseñadora de modas a interlocutora del micrófono, la dignidad en el ejercicio de la profesión ha sido por siempre la marca que ha dejado Fanny Mandelbaum y sigue dejando.
miércoles, 27 de enero de 2016 · 16:47

"No hay nada nuevo bajo el sol, y mi programa no es la excepción hace muchos años que ustedes me conocen, no cambié, y ahora ya es tarde para cambiar. Digo lo que pienso, hago lo que siento y voy a compartir con ustedes, la gente que admiro, las frases que emocionan y todo aquello que toque mi corazón. ¿Me acompañan?". Fanny Mandelbaum ha andado muchos caminos y ha hecho su propia huella en el periodismo, ámbito en el que supo se ganó un lugar ejerciendo el derecho pensar y sentir desde su propia esencia.

-¿Cuándo y cómo surge esto del periodismo?

-Por una casualidad, yo soy diseñadora de modas, tenía una fábrica de ropa, tengo una íntima amiga desde hace cincuenta años, compañera del colegio que estaba haciendo un programa en Radio Belgrano. Me pidió que la suplantara por una semana, diez días porque tenía que ir a un festival y pensó que no le iban a dar permiso y como tenemos el mismo tono de voz. Lo que se hacia en la radio era grabado, habló con el conductor del programa si podía reemplazarla, el conductor dijo que si, un excelente conductor que se llamaba Raúl Calviño, el programa se llamaba "La Gallina Verde” y de esa forma fui a suplantarla.

-Y así comenzó.

-Yo tenía que grabar notas en la editorial Atlántida y después pasaba por la radio. Empecé a hacer las notas en la Editorial, después me gustó y hacia notas en la calle, con chicos, con vendedores y las llevaba a la radio. Al conductor le gustaba y las pasaba. Volvió mi amiga, recuperó su trabajo, yo me fui a despedir de Raúl y él me dijo yo me voy del programa y quiero que te vengas a trabajar conmigo. Y yo le dije pero Raúl no tengo nada que ver con el periodismo, esto fue para ayudar a mi amiga, y me dice a mi lo que me gusta es la espontaneidad. Fui, cerré mi fábrica y empecé con Raúl Calviño en Radio Spendid en un programa que se llamaba el país en Maxi cassete y de ahí en más no paré.

-¿Cómo fueron los primeros trabajos ya en el periodismo?

-Fueron trabajos espontáneos, yo me ocupaba más que nada de espectáculos, así que a la noche salía de recorrida y hacia notas con los artistas que estaban haciendo teatro, con colegas periodistas formados de la radio y al día siguiente todo eso se pasaba en el programa.

-¿Qué significado le asigna a ejercer periodismo?

-Yo desde chiquita, cuando comencé a pensar me gustaba luchar contra las injusticias. Si había algo que estaba mal yo protestaba, siempre fui de protestar, de decir lo que pensaba y de defender a los que no se animaban a protestar. Entonces me di cuenta que el periodismo era el camino para eso, ya mas grande, contra todas las injusticias que uno vive a diario. Un jubilado que no recibe su audífono, un chico que es discriminado en una escuela, una cama que no se consigue en un hospital. Para mí el periodismo es el amplificador de las cosas que la gente necesita y que no tiene forma de pedir. Toda la vida significo eso y la verdad es que me da mucha satisfacción poder ejercerlo.

-¿Es difícil el medio para las mujeres?

-En mi época era difícil, ahora cambió. Ahora hay muchísimas mujeres, pero en mi época si eras mujer y hacías periodismo tenias que hacer la canasta familiar, ir a la feria, hablar sobre los precios, cuando empezaban las clases, los precios de los delantales, el precio de los útiles. Nunca te mandaban a hacer una nota que tuviera riesgos porque esas eran notas para hombres.

-¿A usted le sucedió eso?

-Lo mío fue todo de casualidad, nunca me imaginé ser periodista, cuando empecé con Raúl Calviño prácticamente me obligo a ir al Iser, me recibí de locutora nacional, también me recibí de psicóloga social, conocí gente que admiraba cuando no estaba en el medio y todo se fue dando porque yo me fui metiendo, nadie te llama a tu casa y te dice estoy buscando una persona que tenga tus características. Yo ya era una señora casada, con dos hijos, se fueron dando pero creo que las fui empujando de alguna forma. Es cuestión de trabajo, de educación permanente. En mi mesita de luz hay 24 libros.

-¿Qué libro está leyendo?

-Estoy leyendo dos libros a la vez. La Piñata de Hugo Alconada Mon y al mismo tiempo Nisman debe morir de Daniel Santoro.

-¿Cree que los medios siguen ejerciendo un rol social?

-Si en muchos medios si, sucede que ahora fue reemplazado por las redes sociales, vos entrás a Twitter, a Facebook y hay pedidos de donantes, hay planteos de cosas que están mal y generalmente son escuchados porque lo que la gente necesita es hacer conocer lo que le pasa, si vos te encerrás en tu casa y no pedís ayuda nadie te va a ayudar.

-¿Si pudiera elegir un medio cual prefiere?

-La radio. Porque te permite dejar volar la imaginación. Vos podes contar una historia y si la contás bien, la gente la está viendo. En la televisión no. Además en la radio alguien te llama por una denuncia inmediatamente lo podés transmitir, en televisión tenés que ir con el móvil de exteriores, armar el camión, hacer la nota, perdés tiempo. Siempre la televisión llega después que la radio.

-¿Hay algún buen momento que le haya quedado marcados?

-Son tantos años. Un buen momento fue el día que se condenó a los asesinos de María Soledad. Creo que para mi ese fue un momento inolvidable.

-Un caso en el que se fue involucrando poco a poco.

-Indudablemente en mi vida fue una bisagra, todo cambió a partir del caso María Soledad. Durante siete años viajé innumerables veces, desde el primer mes. Yo fui la primera vez a Catamarca el 10 de octubre de 1990, que se había cumplido un mes del hallazgo del cuerpo de María Soledad. Desde ese día y hasta el día que salió la sentencia, en agosto de 1997, viajé todas las semanas durante los primeros cinco años, y después dos o tres veces al mes, durante los últimos dos años. En la época del juicio estuve prácticamente todo el tiempo. Volvía los viernes a la noche a Buenos Aires y me iba de acá los lunes a las 6 de la mañana. Realmente fue una parte importante de mi vida.

-Logró asistir a la verdad del caso.

-Es una de las buenas cosas porque uno hace una investigación. Hubo otras investigaciones que tuvieron "un final feliz”, un caso de dos chiquitas desaparecidas en Jujuy, que fue mi primera investigación. Vino el papá al canal y las chiquitas habían desaparecido hace un mes, en el canal me dijeron hace un mes que desaparecieron, ¿Por dónde vas a empezar?. No importa dejame intentarlo, pude lograr investigar y descubrir que las chiquitas habían sido asesinadas, encontraron sus cuerpos. Fue terrible, pero para los padres fue dejar de imaginar que las nenas habían sido robadas, prostituidas, un montón de cosas, y además quien había sido el asesino.

-¿Alguna vez sintió miedo?

-En el momento no. Pero después cuando veía las imágenes decía que locura mira donde me metí, que estoy haciendo acá. Eso es inconsciencia.

-¿Cómo fue su paso por la política?

-A mi me llamo Graciela Ocaña para ofrecerme estar en la lista de diputados junto con Pablo Lanusse, a quien yo conocía por haberle hecho notas cuando fue la mafia del oro, a quien yo admiraba y sigo admirando porque es un ser maravilloso con un sentido de la justicia admirable. Yo le dije que no estaba afiliada a ningún partido ni me quería afiliar y ella me dijo ni vos ni Pablo tienen que afiliarse, buscamos gente que sea honesta, ética y creíble, vas a tener la libertad de votar por lo que quieras porque nadie te va a imponer nada. Le dije mira si voy a seguir peleando por lo que vengo peleando siempre: salud, educación y jubilados acepto porque no es lo mismo tener un micrófono en la cámara de diputados que un micrófono en un canal de televisión.

-Entonces aceptó

-Era una lista paralela que apoyaba a Ricardo Alfonsín, que también me caia bien. Acepte y mi campaña fue hablar con los jubilados, ver la realidad que yo ya conocía y en un momento dado nos dijeron que había juntado la misma cantidad de votos que la otra lista en las PASO y que si no se bajaba una de las lista no iba a entrar nadie, se dividían los votos y Pablo dijo nos bajamos y yo estuve de acuerdo. Era una lista que apoyaba y era lo que correspondía.

-¿Qué cosas le gusta hacer en su tiempo libre?

-Arrancar yuyos, me gusta muchísimo leer y escuchar música. Me gusta todo lo que es lento, me gustan los boleros, la bossa nova, las canciones melódicas francesas y la música clásica fácil, Strauss, Chopin, Mozart.

-¿Mira mucha televisión?

-Veo todos los programas periodísticos durante la noche, cuando estoy en casa, soy de salir mucho porque me gusta el teatro. En marzo van a hacer veintidós años que tengo mi propio programa, cuando me echaron del canal donde estaba trabajando, arme una productora y compre un espacio en televisión que mantengo con sangre sudor y lágrima. Y además tengo mi propio programa en radio.

-¿Qué personajes gratos conoció?

-Una fue una gran actriz que falleció hace pocos meses que se llamó Cipe Lincovsky, que lamento que los jóvenes no sepan quién es y no se haya valorizado su carrera, me dio mucho placer conocer, otro es la hermana Martha Pelloni de quien soy amiga después de haber trabajado siete años en Catamarca, otro fue Carlos Montero, director del noticiero de canal 13 y luego fue director del noticiero de Telefé donde yo trabajaba y el que me dio la oportunidad de cubrir durante siete años el caso María Soledad, Raúl Calviño a quien yo escuchaba por radio antes de empezar a trabajar con él, que fue el que me metió en este mundo. Hubo mucha gente.

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