ENTREVISTA

Juan Palomino: "He crecido en el cine testimonial"

Es actor de telenovelas y películas de culto por igual. Su pasión por el teatro, el cine y la TV lo llevaron a ser reconocido por un amplio espectro del público a partir de su eclecticismo y la pasión con la que encara sus papeles.
lunes, 03 de octubre de 2016 · 16:11

-¿Qué desafío representa para un actor ir desde un galán de telenovela a un personaje como el de películas independientes como Diablo o Kryptonita?

-El origen. Yo quería ser actor para hacer esas películas. Un reconocimiento o un reencuentro con mi esencia. Cuando leí el libro "Diablo” que me mandó Nicanor Loreti me reí muchísimo. No lo conocía a Nicanor como cineasta, lo llamé y le dije "loco, leí tu guión, me gustó mucho ¿cuando empezamos?". Con Kryptonita ya estábamos hermanados. Lo considero a Nicanor mi hermano menor, por el universo que explora, por su sencillez, su profundo amor por el cine, su apasionamiento por la vida y porque no le escapa a la mirada política tampoco.


 -En Kryptonita actuás con tu hija ¿qué sentiste?

 -Fue maravilloso. Fue una elección de Nicanor. Y fue maravilloso decirle a Nico

Vázquez "che, cuida a esta piba que vale oro". Con Sofía estuvimos en tres películas. El es actor de telenovelas y películas de culto por igual. Su pasión por el teatro, el cine y la TV lo llevaron a ser reconocido por un amplio espectro del público a partir de su eclecticismo y la pasión con la que encara sus papeles. El debut fue en "El abismo... todavía estamos” (Pablo Yotich, 2011), sobre la apropiación de niños. Yo hacía de cura y Sofía de una militante de la UES.

 Teníamos una escena donde ella estaba en un campo de concentración y aparecía corriendo por un pasillo escapando de una sesión de tortura, me agarraba y me decía: "padre, me están torturando” y yo no hacía nada, la miraba nada más, venían y se la llevaban. Fue muy fuerte eso, ella tenía una carga de angustia y desesperación que terminé llorando y vino el director a contenerme. Y en "Los del suelo" (Juan Baldana, 2011).Me gusta el cine de Nicanor, de Juan Baldana, Héctor Olivera, Gerardo Vallejo, de muchos directores jóvenes y no tan jóvenes que representan miradas políticas diferentes. He crecido en ese cine testimonial.

 

-En el trabajo actoral con Loreti tanto en Diablo como en Kryptonita, ¿vos aportaste en los personajes?

 -En Diablo sí, el tatuaje de Perón y Evita por ejemplo. Dije: "pongamos todas las cosas que la gente dice como insulto: judío, peruano, peronista, gay". El Inca del Sinaí es un invento mío, un poco del Mono Gattica y a mí me gustaba mucho Galíndez, también por eso el bigotito.

 En Kryptonita, nada. Me dejé llevar por el libro porque yo de súperhéroes no entiendo nada. Si hay algo que siempre me produjo Nicanor es esa confianza de saltar al vacío con un paracaídas de emergencia armado por otro y creo que ese valor tiene Nicanor porque sabe armar equipos y el guión es fundamental. Tuvimos dos buenos guiones.

 

-Te gusta el cine de género y las revistas de historietas ¿cómo ves el cine de género latinoamericano?

 -Salvo determinados autores o directores, si me refiero a Loreti como autor de cine de género, tiene una mirada del mundo bastante coincidente con la que yo tengo y seguramente con la de ustedes también. Kryptonita está tomando posición, se aleja de todo lo que significa el cine de género estadounidense. Aparecen los súperhéroes en el cine y yo digo que algo va a pasar. Iron Man, un fabricante de ultra tecnología militar es un héroe, Batman con sus diseños de informática maneja toda la información y tiene esos aviones, barcos, motos que tiran misiles, son todos republicanos. Nosotros con Kryptonita hacemos todo lo contrario. Loreti y Loyola se atrevieron a tomarle el pelo a la Liga de la justicia y sí, para eso estamos.

 

-¿Qué ida y vuelta tuviste sobre Kryptonita?

 -En la calle me gritan "aguante Nafta Súper” y digo "qué bueno que pase con el cine”, generalmente pasa con la tele. Me pasó con Soy gitano, Ángel. Estuve en Guernica y me dijeron: "Por fin una película que nos representa, somos protagonistas y somos del conurbano”. Eso fue fantástico, un piropazo. Y una película donde hay una construcción colectiva eso es lo lindo también, elegimos estar juntos, elegimos ser una familia. Hay una bajada de línea en la película. La cuestión de la familia elegida, sin desprestigiar a mi querida familia, son Loreti, el cabezón Valenzuela, Nicolás Galvagno, Loyola, hemos formado una banda de verdad.


-¿Tenés proyectos en mente?

 -Sí, Pistoleros se llama. La armamos con Galvagno sobre una idea mía. Nicolás Galvagno es el autor de Diablo y es actor también. Es la historia de los hermanos Velázquez. Yo leí un libro de Roberto Carri, el padre de Albertina, que se llama: "Isidro Velázquez formas pre revolucionarias de la violencia” y me pareció interesantísimo para hablar de la violencia en la década del 60. Es un libro de sociología de Carri que está secuestrado y desaparecido. Me pareció interesante el análisis que hace sobre los bandidos rurales y me parece atractivo debutar como director con el tema de la violencia y estos dos hermanos delincuentes que tienen una relación muy particular con la gente del desierto. Tomar la época de Onganía, la televisión, los medios de comunicación, estos hombres que asaltan, provocan y se atreven a lo que no se atrevería un ciudadano común, tomar las armas en beneficio propio pero también repartiendo. La presentamos en el INCAA.

 

 

 

 

 

 

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