Entrevista

Naranjo en Flor

Arnaldo André lideró una etapa de la pantalla chica. Hoy lo alterna con obras de teatro e incursiones como director de cine.
miércoles, 10 de febrero de 2016 · 15:04

Arnaldo Andrés Pacuá nació el 12 de noviembre de 1943 en San Bernardino, Paraguay. Después de la muerte de su padre, con once años, sintió que debía ponerse al frente de la familia y comenzó a trabajar repartiendo cartas. Estudió actuación en el Conservatorio Argos y en el Lee Strasberg Institutede Nueva York. Debutó como actor en la televisión argentina en la telenovela "El amor tiene cara de mujer" en 1964. Su primer protagónico fue en la telenovela "Pobre diabla" en 1973. Además de Argentina, trabajó en telenovelas de Venezuela, Puerto Rico, Paraguay, México y Perú. También ha trabajado en el teatro y la televisión. El nombre de este extraordinario primer actor está escrito con letras de oro en la historia de la televisión, el teatro y el cine argentino.

-¿Qué cosas recuerda de su infancia?

-Cuando empecé la escuela primaria en Bernal Oeste, Buenos Aires, los primeros días de la escuela, tengo un vago recuerdo, estuve cuatro años en la escuela, luego del traslado a San Bernardino, mi pueblo, jugar con la naturaleza, con todo lo que me ofrecía allí el lago, los montes, fue apasionante. Esos son los momentos importantes en mi infancia.

-¿Cómo fue su debut televisivo?

-En El amor tiene cara de mujer, ahí tuve poca participación, temía mucho a las cámaras, yo me sentía más seguro en el teatro curiosamente porque había ensayos y cuando llegaba el momento de subir al escenario, ya me sentía más seguro. Pero la televisión como todo el mundo sabe, es muy improvisada hay que ir ensayar, y se graba. Intimidaban esas cámaras que en ese momento eran enormes, no como las de ahora, o los micrófonos aéreos, era una época en que imperaba un respeto y un silencio en el estudio que ahora mucho no pasa. Era toda una cosa muy solemne y así fue mi principio en la televisión.

- En el teatro comenzó siendo el galán de Mirtha Legrand.

-Si algo ha marcado mi carrera es el sentido de la responsabilidad y el enfrentarme a grandes desafíos, puesto que fue un gran desafío trabajar con tantas figuras importantes del cine, el teatro y de la televisión y yo un desconocido sin ninguna experiencia prácticamente. Haber sido el galán de Mirtha Legrand, significó un gran desafío y pude salir airoso porque lo hice bien al público y al director Daniel Tinayre le encantó y de ahí empieza mi carrera profesional, a partir de ahí es que yo empiezo a vivir de mi trabajo como actor.

-¿Qué aspectos podría destacar de La lectura según Justino?

-Hace mucho fue una linda experiencia, tuve la suerte de contar con colabores excelentes, un director de fotografía y cámara como Hugo Colace, eso me sirvió de mucho, tener buenos asistentes y buenos interpretes.

Mike Amigorena, Julieta Cardinali y todos los excelentes actores paraguayos que me acompañaron. Una experiencia linda, creo que es una linda película, difícil porque había que recrear una época, había que manejar unos 300 extras. Fue maravilloso hacerlo.

-Luego de trabajar en los tres formatos, ¿Cuál es su preferido?

-No quiero ser ingrato con la televisión pero prefiero el cine y el teatro, pero creo es porque estas dos posibilidades brinda la posibilidad de crear. Hay un tiempo que te dan, en el teatro ensayas un mes y medio, tenés la posibilidad de ir experimentando, de ir disfrutando la charla entre los actores y en el cine pasa lo mismo. es un proceso lento que lleva tiempo, te permite pensar mucho en lo que vas a hacer, en como vas a encarar tal escena, y en la televisión es muy rápida, es como el éxito efímero, lo haces hoy y ya pasó.

-¿Qué aspectos destaca de aquellas novelas de los ochenta?

-Como decía Migré, eran las novelas en las que la gente escuchaba, se le daba valor a la palabra. Hoy sino hay acción, sino transcurre rápido el diálogo, aunque sea interesante, el público no tiene paciencia y te cambia de canal. En aquel momento era muy importante lo que se decía, la palabra te iba guiando.

-¿Cómo analiza al personaje que repartía cachetadas en Amo y Señor?

-Era una novela bastante osada. Creo era la primera vez que se mostraba un personaje tan machista y también la primera vez que la mujer se enfrentaba con tanta violencia porque el personaje de Luisa se enfrentaba a mi, era rebelde. Era una novela muy fantasiosa, en la cual transcurría de todo, fue la apertura de la democracia de pronto aparecían las chicas en minifaldas, y muy fantasiosa digo porque contábamos cosas imposibles. Mostrábamos helicópteros que explotaban o millones de dólares que se perdían en maletines, a la gente le encantaba eso porque hace mucho ni veía una cosa así.

-¿Hubo algún trabajo que le resultó difícil de interpretar?

-Un personaje de una película que lamentablemente nunca se estrenó, no se si se estrenara alguna vez, que hice con Mirta Busnelli, que se llamó La Confesión. La hicimos hace como siete u ocho años. Se trata de un policía con la obsesión de descubrir un crimen y por primera vez tuve que transformarme físicamente. Corte de pelo, barba, que yo no usaba. Había que manejar bien ese personaje, su manera de hablar de caminar. Eso creo fue lo más difícil que me tocó.

-¿Cuál es el personaje que le causó más satisfacción de interpretar?

-Volvería a ser el malo de Valientes, Laureano Gómez Acuña, es un personaje que me dio satisfacción hacerlo, me divertí mucho, me encantaba hacerlo. Me hubiera gustado volver a hacerlo.

- ¿De las parejas de las que formó parte, con cual actriz se sintió más cómodo?

-Todas las actrices con las cuales he trabajado, yo me he enamorado de ellas porque es la manera como yo consideraba que un actor protagonista debía tener relacion con su protagonista, como si fuera lo mas preciado que tenia en el estudio.

-Durante dos décadas fue el galán de las novelas, ¿Es de cuidarse?

-Si me cuido, soy cuidadoso con mi cuerpo y mi salud.

-¿Es más difícil interpretar al malo que al bueno?

-Nada es fácil en el trabajo del actor, hay que crear. Hay que tratar de que esos buenos sean diferentes de los buenos anteriores que te dieron a hacer o de los buenos que hemos visto en la pantalla. Hay que tratar de encontrarle la vuelta, porque no todos los seres humanos que uno ve transitar por la calle se parecen. No todas las personalidades de esas personas, son iguales. El trabajo del actor es crear esos personajes.

-Piel Naranja, la novela que paralizaba al país, fue la primera vez donde se mataban a los tres protagonistas, algo que el público nunca perdonó. ¿Volvería a sugerir el mismo final?

-Si volvería a hacer el mismo final. Todavía estoy en desacuerdo con los finales felices, no todas las telenovelas tienen que terminar de una manera feliz. La vida no siempre termina de una manera feliz.

-¿Qué piensa que es el amor?

-Es un estado ideal para el hombre o la mujer, un estado maravilloso, un estado que hace que uno pueda observar los colores con claridad.

-¿Siente que el haber cultivado un perfil bajo lo favoreció?

-Eso es una elección, yo admiro a la gente que conserva esa conducta respecto a su vida privada, lo que tiene que trascender es el trabajo.

-¿En qué proyectos se encuentra trabajando?

-Actualmente estoy tocando el tercer año de una gira teatral con Martha González, con la obra Intimidad Indecente, la cual nos está dando muchas satisfacciones, hemos estado en la costa y el 19 de febrero estaremos en las Sierras. Estoy trabajando sobre mi próxima película que se llama Los Deudos, esperando a solucionar cuestiones financieras como para poder filmarla.

-¿Qué cosas disfruta?

-Un buen libro, el cine, viajar, tener el tiempo ilimitado para sentarme a tomar un café con amigos, no dejo de ir al gimnasio, pensar. Pensar no daña. Me gusta toda la música que no sea estridente, tranquila, la música de alguna película que me transporta.

También me gusta el fútbol pero no me animo a ir a las canchas. No me gusta la soledad.

-¿Es asiduo a ver noticieros?

-Veo muchos noticieros, lamentablemente todo lo que uno ve no es todo positivo. Es todo drama, todo crímenes, me hubiese gustado que matizaran más y me contaran otras cosas que se logran en el país o en el mundo pero parece que las noticias buenas no son atractivas.

-¿Cuál es su opinión respecto al cambio de gobierno?

-No soy de hablar de política pero soy ciudadano y me parecen que los cambios, las tradiciones son positivos, así debe ser. La democracia está no solo para que intervenga el pueblo, sino para darle la posibilidad de que el pueblo elija y de pronto halla intercambios y podamos conocer el trabajo de otros dirigentes.

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