Personaje

Sandro de América: la agonía y el éxtasis

Ídolo de las masas. Cantante de todo un continente. Repasamos vida y obra del 'Gitano' a siete años de su muerte.
martes, 02 de febrero de 2016 · 06:33
Roberto Sánchez nació el 19 de agosto de 1945 en la localidad bonaerense de Valentín Alsina, ubicada en el partido de Lanús. Su madre, Nydia Ocampo, lo dio a luz  en el hospital público "Maternidad Sardá”, emplazado en el barrio porteño de Parque Patricios, en la Capital Federal. Su padre era Vicente Sánchez, quien junto a Nydia conformaba un matrimonio de origen español que hasta el momento no había tenido hijos, hecho que nunca volverían a repetir.

Cuando Roberto nació, sus padres intentaron anotarlo legalmente con el nombre de Sandro, pero las normas que regían en el Registro Civil de las Personas del gobierno del por entonces presidente Edelmiro Farrel no lo permitían, por lo que optaron por un nombre más convencional. De todas formas, con los años y durante su incipiente carrera en la música, el joven haría honor no sólo a la elección del nombre de pila que habían soñado sus padres con utilizar, sino también a las raíces húngaras de su abuelo, de apellido Popadópulos, motivo por el cual comenzaron a apodarlo "el Gitano".

Mientras tanto, Sandro vivía una infancia feliz, rodeado del el afecto de la familia, ya que era hijo único. Realizó sus estudios primarios en la Escuela Nº 3 República de Brasil, y ese fue precisamente el lugar donde nacería su verdadera vocación, gracias al apoyo que desde siempre encontró en su maestra de música, que siempre incluía en los actos del colegio la imitación que Roberto solía hacer de su gran ídolo: Elvis Presley.

Su primera actuación, que lo marcaría por el resto de su vida, fue el Día de la Independencia Argentina, el 9 de julio de 1957, en el acto de su escuela, cuando imitó a su referente por primera vez. Como resultado, se llevó  los aplausos y la ovación del público asistente. De aquellos años algunos vecinos del lugar aún recuerdan cuando el joven Sandro, que recién comenzaba en la música se paseaba con su flamante Torino, luciendo unas brillantes botas y una capa, vestimenta que contrastaba por completo con las entonces polvorientas calles de Valentín Alsina.
Al concluir sus estudios primarios, intentó proseguir los secundarios en el Colegio Nacional Mariano Moreno de la ciudad de Buenos Aires, pero a los 13 años los abandonó y comenzó a trabajar para ayudar a sus padres en la economía familiar; fue repartidor en una  carnicería, empleado en una farmacia y tornero.
Mientras, dedicaba sus momentos libres a cultivarse en el terreno de la música. 

Sus primeros aprendizajes se los debió Enrique Irigoytía, un amigo y ex compañero del Moreno. Ambos formaron un dúo de voces y guitarras con el que comenzaron a participar en concursos de canto en los suburbios del sur del Gran Buenos Aires y alrededores. Si bien todavía no se había inclinado por las baladas románticas que un par de años después lo lanzarían al estrellato, al poco tiempo  logró cierta popularidad con algunos discos simples de puro rock and roll cantados en castellano y que lo habían llevado a presentarse en televisión, donde se lo conoció por su vestimenta a lo Elvis y sus movimientos pélvicos.

Pero el hombre no estaba sólo, sino que llegó a la pantalla chica gracias a los demás integrantes de su primera incursión profesional en la música, más precisamente en el  mundo del rock: "Sandro y Los de Fuego”. Conformada por nuestro protagonista y por Irigoytía, el quinteto se completaba con Héctor Centurión, Armando Cacho Quiroga y Juan José Sandri. Así las cosas, la agrupación se consolidó a principios de los sesenta como una de las pioneras del rock argentino.

 El éxito del grupo, sobre todo por el talento y el carisma de su líder, logró que la agrupación captara la atención del público, por lo que comenzaron a ser invitados en diversos programas televisivos de gran éxito en esa época, como fue el caso de los ciclos "Aquí la Juventud” y "Sábados Circulares” de recordado conductor Pipo Mancera. Antes de ese ascenso, Los de Fuego se presentaban en festivales de colegios, concursos y bailes. En uno de esos shows, el vocalista original se había negado a cantar un tema y no fue nadie más que Sandro, que hasta ese momento se limitaba a tocar la guitarra, quien se ofreció para pasar al micrófono. "Yo era la líder por ser el menos malo”, afirmó en una entrevista años después.

Luego de desembarcar en la TV, estos chicos buenos con apariencia de malos realizaron varias pruebas en compañías discográficas, pero fueron rechazados. De mucho insistir, Sandro logró registrar dos simples, pero sin su grupo, que había quedado trunco después de tantos intentos en vano: "¿A esto le llamas amor?" y "Dulce", que vendieron apenas dos mil copias. Meses después, los convenció de volver al estudio. La primera grabación de la banda fue el 13 de noviembre de 1963 en los estudios CBS Columbia: "Hay mucha agitación", cover del pianista estadounidense Jerry Lee Lewis.

El desgaste de realizar hasta cinco shows por noche llevó a la disolución de Los de Fuego. Sandro cantó entonces acompañado por The Black Combo, editó algunos simples, un LP y abandonó el rock. Su verdadero éxito estaba en lo romántico. A partir de allí, comenzaría una carrera admirable: en total, grabó 52 discos y vendió 8 millones de copias ("Rosa, Rosa" alcanzó el millón y medio), además de actuar también en 16 películas. Cuando se produjo el viraje, los rockeros de la época no dudaron en despreciarlo. Lo calificaron de comercial, de meloso y de grasa. Años después, el ambiente del rock –que era uno de los más cerrados – lo reconocería como un grande.

Con el paso de sus primeros discos solistas, se fue erigiendo como uno de los pioneros de la balada romántica latinoamericana, derivada del bolero, que se convertiría en el género pop latino por excelencia en las siguientes décadas.  Sandro le aportó las temáticas, las poses y los ritmos extraídos del rock and roll que tan bien representaba en su época rokera, lo que transformó al ambiente romántico en un espacio provocativo y atractivo para los jóvenes de los sectores más populares de las comunidades latinas de América, y muy especialmente para las mujeres.

Las fanáticas de Sandro -sus "nenas”- llegaron a ser tan importantes generaban en sus presentaciones un clima de desenfreno y sexualidad, y al poco tiempo se volvió un clásico arrojar al escenario su ropa interior. Para la época, el mensaje de Sandro resultaba un revulsivo radical contra las normas morales.
Sus canciones más importantes de esa primera época como solista son "Así", "Como lo hice yo", "Quiero llenarme de ti" y, por supuesto, "Rosa, Rosa". A comienzos de 1967, hizo su segunda aparición en cine, pero fue a fines de ese año cuando comenzó la seguidilla que hizo estallar la balada romántica en el gusto popular del continente.

En octubre de aquel año irrumpió en la escena con su presentación en el Festival Buenos Aires de la Canción cantando la balada "Quiero llenarme de ti", que le valió ganar el festival y volverse enormemente popular de la noche a la mañana. El éxito se consolidó con el lanzamiento inmediato de esa canción en un disco simple, que rompió récords de ventas y se publicó en varios países de habla hispana y comunidades latinas de Estados Unidos, marcando de esa forma el inicio de su carrera artística internacional.
El éxito enmarcó el lanzamiento de su sexto álbum, que tomó el nombre de la canción. Este disco incluye éxitos como "Atmósfera pesada", "Después de la guerra", "Creyente soñador" y "Las manos". El éxito fue sellado al año siguiente con el lanzamiento en toda América de su séptimo álbum, "Una muchacha y una guitarra”. Pocos meses después, se publicaría el que sería el disco más exitoso de su carrera: "La magia de Sandro”, que incluía éxitos como "Penas", "Penumbras", "Así", "Tengo", "Por tu amor", "París ante ti", "Por algún camino" y "Lluvia de rosas", entre otros.

En los siguientes doce años, Sandro realizó 12 películas y otros tantos álbumes. En 1969 publicó dos: "Sandro de América” y "Sandro”, y realizó sus primeras dos películas como protagonista absoluto ("Quiero llenarme de ti” y "La vida continúa”). De sus grandes éxitos aparecieron "Rosa, Rosa", "Guitarras al viento", "Hasta aquí llegó mi amor", "Por eso bebo", "Cuando existe tanto amor", entre otras. El 2 de agosto recibió en Nueva York un disco de oro por haber sido el artista latinoamericano con mayor cantidad de discos vendidos en los EE. UU.
En 1970 estrenó dos películas, "Gitano”, y "Muchacho”, así como el álbum con la banda sonora de esa película. El 11 de abril de ese año se convirtió en el primer artista latino en actuar y llenar el famoso estadio del Madison Square Garden de Nueva York frente a 5000 espectadores.


En 1971 comenzó convocando a 60. 000 personas en Buenos Aires en el estadio de San Lorenzo durante los carnavales. Ese año lanzó el álbum "Sandro Espectacular”, que incluye "Dame el fuego de tu amor". También  actuó como protagonista en dos películas: "Embrujo de amor y "Siempre te amaré”, realizando también la música del film ¡Arriba juventud!. En Estados Unidos recibió el premio "Grand Ball” al cantante del año, y las llaves de la ciudad de Miami. Lanzó un álbum "Te espero”. También se estrenó ese año su octava película, Destino de un capricho  y llenó el estadio Maracaná en Brasil.

En 1973 celebró los diez años desde su primera grabación, lanzando un álbum titulado "Sandro: Después de 10 años”, en el que se incluye el tema Mi amigo el puma, y estrenó su novena película, El deseo de vivir.

En los años restantes de la década del 70 editó seis álbumes, entre ellos "Sandro... siempre Sandro”, "Tú me enloqueces” y Sandro... un ídolo) y tres películas más: Operación Rosa Rosa (1974), Tú me enloqueces (1976) y Subí que te llevo (1980). En 1978 volvió a cantar en Argentina luego de cinco años sin hacerlo, con un recital a beneficio en elTeatro Ópera de Buenos Aires, transmitido en directo por el Canal 13. También tuvo su propio programa de televisión en Argentina, un espectáculo musical titulado "La Hora de Sandro", que se transmitía todos los sábados.

En 1981 fue a Venezuela, donde su canción Cuando yo te amo, era el tema musical de la telenovela De su misma sangre, que lo tuvo como actor y cantante invitado, y que fue un éxito en sintonía en la América Latina y en las comunidades latinas de los Estados Unidos.

Ese mismo año Sandro y Oscar Anderle se separaron, luego de 15 años de trabajar juntos. Sandro se dedicó entonces a buscar un nuevo sonido que le permitiera renovarse sin perder identidad y para ello, se asoció con Rubén Aguilera. El resultado fue la grabación en 1984 del álbum Vengo a ocupar mi lugar. Al lanzamiento del disco siguieron más de ciento diez recitales a lo largo de la Argentina.

Tal era su amor por la zona sur del conurbano que, habiendo ganado millones con sus discos y actuaciones, Sandro decidió adquirir una mansión ubicada dentro del área residencial de Banfield, en la que vivió hasta sus últimos momentos.

Los años pasaron y los éxitos de ventas continuaron: los discos Sandro (1986), Sandro del 88 (1988), Volviendo a casa (1990), Con gusto a mujer (1992), Clásico (1994), Historia viva (1996), Para mamá (2001), Mi vida, mi música (2003), Amor gitano (2004) y Secretamente palabras de amor (2006) aparecían sucesivamente en las bateas discográficas y eran levados como pan caliente. Sin embargo, sus presentaciones en vivo –su otro fuerte- se fueron reduciendo progresivamente debido a sus problemas de salud, precisamente por su adicción a la nicotina, que afectaría gravemente sus pulmones a punto tal que cantaba utilizando un equipo de oxígeno a pocos metros del escenario.

Luego de una larga enfermedad, Sandro fue sometido a un doble transplante de pulmones y corazón, hacia fines de 2009. Permaneció internado en un sanatorio de Mendoza, donde murió la noche del 4 de enero de 2010. Minutos después, la terrible noticia invadía los hogares de la Argentina a través de los medios de comunicación del país, los cuales se hicieron eco de la tragedia y anunciaban que  a sus 64 años de edad, el "Gitano” había pasado a mejor vida.

Pocas horas pasaron para que la muerte de Roberto Sánchez concitara la atención de todos los medios de comunicación, incluso trascendiendo las fronteras del Plata, ya que su figura dentro del mundo de la música había logrado derribar los límites de su país natal. Durante la despedida final, sus "nenas”, como solía llamar a sus fanáticas el ídolo, se mostraron ante las cámaras de televisión en medio de un luto incontenible que despertó el llanto incluso de aquellos ciudadanos que jamás cultivaron la música de Sandro.

 De esa forma, más de 30.000 personas se acercaron en largas filas al Salón de los Pasos Perdidos, en el Congreso de la Nación Argentina, para despedir para siempre a uno de los más grandes artistas que sin dudas ha tenido nuestro país.

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