EDITORIAL

La falla

Un día de agosto de 2013 Jorge Lanata se paró frente a una multitud de celebridades en el teatro Colón para recibir un premio Martín Fierro y bautizó "la grieta".
lunes, 21 de marzo de 2016 · 10:07

Unos meses más tarde, desde el mismo escenario y al recibir el premio Tato cargó contra Pablo Echarri, Mex Urtizberea y la "gordita del banco Galicia" que lo habían criticado públicamente por su definición: "Hace más de veinte años que asisto a estas entregas y nunca vi en ninguna lo que puede percibirse hoy: la división irreconciliable. Nunca hubo tanta gente a la que evité saludar, ni tanta gente que evitó saludarme. Yo a esto lo llamo "la grieta” y creo que es lo peor que nos pasa y que va a trascender al actual gobierno. Esta grieta ya no es solo política, sino que es cultural. Ha separado amigos, hermanos, parejas, periodistas… Esta historia de que quien está en desacuerdo es un traidor a la Patria… Debería estar bueno que haya quienes están en desacuerdo. La última vez que sucedió algo así, duró cuarenta años. Todos somos el país, nadie tiene el copyright de la Patria ni de la verdad. Ojalá que alguna vez podamos superarla. Dos medias Argentinas no hacen una Argentina entera", declaraba Lanata en 2013.

El pasado reciente es más fresco. El presidente Macri ganó con un discurso tibio en definiciones de gestión pública y política, apoyado casi exclusivamente en posiciones conciliadoras. Así evitó, adrede, hablar de ajuste, aumentos, devaluación, despidos y endeudamiento para hablar de "la unidad de todos lo argentinos" y de la necesidad "de perder el miedo (a votarlo) porque una Argentina mejor es posible".

La voluntad de cambio se impuso por ajustado margen, y con el cambio llegó la devaluación, y de su mano el aumento de insumos, naftas, alimentos, los servicios públicos, etc., etc.

Después de primerísimas auditorías, nuevos funcionarios nombrados en distintos espacios ejecutivos denunciaron un mix de "corrupción y despilfarro", que terminó con miles de empleados públicos despedidos, sospechados de ser en realidad empleados políticos. Los detractores de la gestión K festejan estos despidos como el gol de Diego a los ingleses, sin evaluar sus consecuencias, su justicia y/o su necesidad. Si todos coincidiéramos que el trabajo es dignidad, debiéramos exigir que en "la caza" de militantes K, no se comentan injusticias como la de echar a una mujer embarazada en el octavo mes de gestacion como sucedió en el Senado de la Nación, por ejemplo.

Aquella grieta que inmortalizó Lanata no sólo trascendió el gobierno de Cristina Fernández (como él mismo había aventurado),  se profundizó... Los que estaban separados por una grieta ideológica, hoy están también separados por un deslizamiento hacia abajo (o arriba, según quién y desde dónde lo mire) de uno de sus bordes. La grieta fue. Hoy somos testigos y protagonistas de la profundizacion de una grieta que le dio lugar a "la falla".

La "falla" no solo trata de geología, y permite un juego de palabras muy tentador...

Buena semana.

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