Semblanza

Mariquita Sánchez de Thompson, la esposa de la Revolución

Su ámbito fue el de la aristocracia de aquellos tiempos, pero supo trascender ese límite y llegar al pueblo con obras de caridad e ideas libertarias. Fue precursora, fue distinta.
viernes, 20 de mayo de 2016 · 16:35

María de Todos los Santos Sánchez de Velazco y Trillo, fue quizá una de las primeras mujeres activas en la política. Hija única del granadino Cecilio Sánchez de Velazco y la porteña Magdalena Trillo. Su origen y sus dos matrimonios le aseguraron una posición social de "primera línea", pero demostró que su personalidad bastaba para colocarla en el nivel que ocupó. Llenó muchas páginas de la pequeña historia y se convirtió en símbolo de la mujer argentina del pasado por la brillantez de su desempeño y la franqueza de sus actitudes.

Por aquel entonces, la Real Pragmática sobre Hijos de Familia, que regía en todas las posesiones españolas desde 1778, establecía que los hijos de "blancos” menores de 25 años sólo podían casarse contando con el consentimiento de sus padres, tutores o encargados. Esta muestra del despotismo "ilustrado” no tuvo una aplicación pacífica y dio lugar a los llamados "juicios de disenso”, por los cuales los novios buscaban que la autoridad diese el permiso negado por los padres, o rechazase la imposición de un matrimonio no deseado.

Tanto el padre de Mariquita, don Cecilio Sánchez, como su madre, Magdalena Trillo, se negaron a dar su consentimiento, ya que tenían en vistas para ella a un comerciante rico, emparentado por el lado materno.

Las hostilidades comenzaron cuando Thompson, alférez de Marina, fue trasladado de Buenos Aires, primero a Montevideo y después a Cádiz, aparentemente por las influencias de don Cecilio, al tiempo que se le intentó imponer a Mariquita los esponsales con el candidato familiar, don Diego del Arco. La niña se negó e hizo una declaración ante autoridad competente de su voluntad de casarse con Thompson. La respuesta fue encerrarla en un convento por un tiempo. Ya muerto don Cecilio, y vuelta a casar doña Magdalena, comenzó el juicio de disenso, promovido por Martín Thompson a su regreso a Buenos Aires.

Sagaz cronista, defensora de la necesidad de educación para las mujeres,Sánchez de Thompsonfue sin duda influyente en el proceso revolucionario de 1810. Su personalidad arrolladora se manifestó desde su adolescencia, cuando ni siquiera tenía 15 años y se enamoró y comprometió- con el visto bueno del virrey Sobremonte- con su primo Martín Thompson, contra la opinión de sus padres. Su tenacidad la llevaría a protagonizar uno de los juicios de disenso más famosos de la época.

Su emblemática casa en la calle Unquera (actualmente Florida al 200) era lugar de interminables tertulias con personalidades destacadas. Allí se abordaban todos los temas: desde literatura a política. A tal punto que la tradición señala que en su salón se interpretó por primera vez el himno nacional.

A partir de entonces, la vida de Mariquita estuvo ligada a los acontecimientos públicos. Abrazó con fervor la causa de la libertad y colaboró con todas las empresas patrióticas de la Revolución de Mayo

En 1812 heredó la "Quinta Los Ombúes", en San Isidro2. En ese célebresalónse cantó por primera vez la "Marcha Patriótica", actualHimno Nacional Argentino, el 14 de mayo de 1813. Esa casa fue declarada Monumento Histórico Nacional en el año 2007 para su preservación como testimonio del pasado local y nacional y se convirtió en Museo Biblioteca y Archivo Histórico de San Isidro Dr. Horacio Beccar Varela quien dispuso que "al fallecer el último de mis hijos se consolide el dominio en la Municipalidad de San Isidro...".

Cinco hijos tuvo con Thompson: Clementina en 1807, Juan en 1809, Magdalena en 1811, Florencia en 1812 y Albina en 1817. Este último año marcó una desgracia: Thompson, enviado a losEstados Unidos, enloqueció y murió en el viaje de regreso.

En 1820, la viuda, muy admirada, contraía nuevo matrimonio, esta vez con Washington de Mendeville,francésexpatriado cuya conducta le deparó muchos sinsabores, que terminaron en separación, disimulada por las funciones diplomáticas del marido fuera del país. Aquí había sido cónsul y muchos años más tarde Mariquita reveló, en carta aJuan Bautista Alberdi, las miserias de su vida con Mendeville. De este matrimonio tuvo tres hijos: Julio, Carlos y Enrique.

Cuando el ministroBernardino Rivadaviafundó la Sociedad de Beneficencia requirió la ayuda de Mariquita, que fue fecunda y entusiasta. Fue una de las fundadoras, primera secretaria de la institución en 1823 y presidenta de la misma entre 1830 y 1832. A ésta se le encomendaban las escuelas y colegios de mujeres de toda laprovincia de Buenos Aires. También administraba hospitales y casas de huérfanos.

Durante el gobierno deJuan Manuel de Rosasrenunció a dicha Sociedad y se exilió enMontevideo, a pesar de la vieja amistad que existía, pues tomó partido por los opositores al régimen rosista, entre los que estaba su hijo Juan y su esposo Mendeville que, al ser cónsul deFrancia, mantenía conflictos diplomáticos con Rosas. Hacía algún viaje a Buenos Aires, pero su hogar estaba en aquélla ciudad.

En 1846 fue aRío de Janeiroy al año siguiente volvió a Montevideo, donde permaneció hasta después de laBatalla de Caseros, que terminó con el régimen de Rosas.

Retornó a Buenos Aires, separada de Mendeville, a la que llamaba "la tierra de mis lágrimas", como ella decía durante su exilio y reanudó su labor en la Sociedad de Beneficencia y su salón volvió a brillar como antaño, acogiendo cuanto tuviese que ver con la cultura y el patriotismo. En 1866 y 1867 volvió a presidir la Sociedad de Beneficencia todavía en plena capacidad intelectual, pues trabajaba y escribía cartas admirables.

Mamita Mendeville, como la apodaban afectuosamente sus nietos, falleció el 23 de octubre de 1868 en Buenos Aires, a los 81 años de edad.

Su retrato se encuentra junto al de otras once mujeres relevantes de la historia del país en el Salón Mujeres Argentinas de la Casa Rosada.

 

 

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