Cultura

El señor tango

Jorge Dupuy es un vecino de Monte Grande que lleva una carrera como tanguero. En la actualidad, brinda distintos shows en varios puntos de Buenos Aires.
lunes, 06 de julio de 2015 · 14:52

La relación de Jorge Dupuy con el tango se remonta a su temprana edad. En su familia, eran todos artistas. Creció escuchando las estrofas de los intérpretes más emblemáticos porque a su madre le gustaba su música al igual que disfrutaba de la poesía. Su padre también escuchaba a los grandes y los homenajeaba con su bandoneón y el piano, los cuales aprendió a tocar de oído. Aficionado por la música que caracteriza a las costas del Río Del Plata, pretendía que su hijo siga sus pasos. Quiso que aprenda a tocar el bandoneón y la guitarra, o que estudie canto pero Jorge tenía la mirada puesta en el fútbol y reusó a aceptar todas las propuestas probablemente sin saber que, mucho tiempo después, ese sería el motor para salvarlo de una mala época, lo llevaría a pisar un sinfín de escenarios y a ganar una multiplicidad de premios.

En los años noventa, Jorge enfrentó las vicisitudes de la crisis como resultado de las políticas neoliberales que afectaron a millones de argentinos. Sufrió una debacle económica muy fuerte que lo hizo deprimirse por lo que pasaba mucho tiempo en su casa, sin querer salir. Al ver esta situación, su hermana, Angelica Juarroz, trató de ayudarlo e ideó un plan para que Jorge no esté tanto tiempo encerrado. Todos los viernes, Jorge y su mujer, junto a otras parejas de amigos, se juntaban a cantar estrofas de tango. Todos juntos cenaban y luego agarraban un libro de canciones, elegían una página y cantaban todos juntos. Tiempo después, el cuñado de Jorge decidió anotarlo en el micrófono libre que se hacía en el Club Jornada donde la gente subía al escenario e interpretaba alguna canción ciudadana. "Me temblaba todo, hasta los cordones de los zapatos”, recordó aunque aseguró: "Algo bien habré hecho porque luego me invitaron a realizar una presentación en el ´Infierno Bailable´”. Ese fue el principio de una extensa trayectoria.

Luego de ello, empezó a competir en los torneos municipales. El ganador pasaba a la ronda de los regionales y luego, a los Bonaerenses que tenían lugar en Mar Del Plata. Desde el año 2002 hasta el 2011, Jorge consiguió llegar a la ciudad marplatense con grandes reconocimientos. En el 2004, obtuvo la medalla de plata, en el 2005, la dorada; en el 2007, la dorada; en 2009, la de bronce; en 2011, la de plata. Finalmente, el torneo dejó de abarcar a cantantes de tango solistas y Jorge dejó de ir. Sin embargo, continuó haciendo espectáculos.

Tras la primera presentación en el Club Jornada de Monte Grande, comenzó a participar en la Sociedad Italiana. Asimismo, logró hacer una carrera en distintos puntos de la Ciudad Porteña, donde se presentó en reconocidas confiterías de tango. Hoy, continúa haciendo shows en la "Homero Manzi”, la cual está en una esquina emblemática, entre San Juán y Boedo, sobre la cual habla el reconocido tango "Sur”. En esa gira, también conoció a una colega Mirta Godoy, quien lo invitó a tocar en Mataderos. Ese sería el principio de una gran amistad de cariño y profesionalismo. Juntos iniciaron el espectáculo "Tangos con Gotitas de Folklóre”. El echeverriano explicó que es algo "inédito” ya que mezcla dos géneros que hacen a la tradición de nuestro país aunque no son similares. En la Ciudad, este show tuvo un gran éxito y decidieron traerlo a Monte Grande. El tercer miércoles de cada mes, realizan un show en el restaurante "La Quintana”.

Al maestro con cariño

Jorge explicó que él admira a los grandes del tango, entre ellos, destacó como su preferido a Osvaldo Pugliese porque siempre fue leal a su música, nunca robó nada y lo hace emocionar como ningún otro. Jorge mencionó que siempre hacía lo imposible por seguirlo a todas partes aunque en tiempos difíciles, no lo dejaban subirse al escenario. Así sucedía durante el peronismo debido a que el maestro era comunista y en esa época perseguían a los opositores. Jorge explicó que en varias ocasiones, fue a ver las presentaciones de Pugliese y si él estaba preso, sus músicos ponían en su asiento un ramo de rosas.

También, Jorge contó otra anécdota inédita sobre una ocasión en la que fue a ver al maestro Pugliese en Mar Del Plata. Ese día, subió el Polaco Goyeneche al escenario para cantar algunos tangos. "Cuando terminó, el público pidió que toque una canción en especial pero el Polaco le contestó ´ ¿Qué querés que cante si menos los zapatos me duele todo?´. Ya estaba en las últimas”, subrayó con cierta nostalgia.

 

 

 

 

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