ECHEVERRÍA CULTURA

Siempre serás

La vida de Gustavo Cerati, artista incomparable y transformador, que traspasó la frontera de la música, a través de la poesía de sus acordes. En cada mínimo detalle sus letras reflejan aquel vago intento por manipular el tiempo. Una doble vida, la persona, el personaje, en la que intentó durar para siempre entre amores y odios.

Siempre serás
El Diario Sur

Cuesta encerrar y comunicar aquellaobra de arte cuya representación material y física permanece más allá de lavida y de la muerte. Una verdadera trama de emociones surge en torno a esa obraque lejos de llenarse de polvo, resiste los tiempos y los formatos. Es ellegado de Gustavo Cerati. El hijo de Lilian Clarke y Juan José Cerati, elmentor de Soda Stereo, la banda leyenda del rock en español, el ser que serespiraba melodías entre la persona y el personaje que simplemente nació parahacer música y que hoy se transformó en una composición sonorairreemplazable para volverse eterno.

Lejos de repasar su vida, podemoscitar estados. Estados en los que soñó despierto en un escenario o vivió en elletargo de una esperanza que se negaba a soltar. Y así como desde el iniciosupo comunicar que quería ser parte del jet set nos obligo a que dejemos lamúsica ligera y que podamos crecer diciendo adiós.

Su voz aún eriza el alma y por unmomento confunde sobre su ausencia real, obligando a pensar en que quizás lavida es un viaje de tantos, en los que el tiempo es solo una regla de juego.

Durantetres décadas Gustavo Cerati, modificó nuestra forma de entender la música,manipulando con maestría la arquitectura sonora y la magia. El ángel eléctricoque dejó la noción del tiempo en esos viajes cósmicos y otras veces internos,mientras emanaba acordes que cada quien podía descifrar según sus propios estadosde ánimos. Era esa, la poesía de un artista que hoy más que nunca es parte detodos.

Alos trece años, se pasaba las tardes descubriendo discos de Genesis, Yes ytambién de Deep Purple, Pink Floyd, o los locales Vox Dei y Pescado Rabioso.Leía sobre fenómenos paranormales, astronomía y neoarqueología con sus amigosdel colegio San Roque, Sebastián Simonetti y Alejandro Magno, el primer tríoinseparable que Gustavo formó en su vida. "Gustavo era fanático del Triángulode las Bermudas”, cuenta Simonetti. "Le decíamos Melena, porque tenía el pelomedio largo, con rulos.”

Suprimer hit fue una canción navideña que ganó el segundo puesto de un concursomusical que se emitió por Canal 9 y en el que León Gieco y Carlos Cutaiaestaban en el jurado; en esa época también compuso "Desértico”, una canciónreligiosa y tocaba en la misa, en la Parroquia del colegio San Roque. Una de lasprimeras canciones que Cerati compuso para Soda Stereo –y que nunca llegaron agrabar- fue "Dime Sebastián”, inspirada en las horas de charla sobre ovnis conSebastián Simonetti.

Un día –allá por 1982-, se imaginóliderando una banda junto a Hector "Zeta” Bosio y Charly Alberti, que bien pudohaber sido Aerosol, Estereotipos, Taras Bulba, Side-Car, pero finalmente fueSoda Stereo. Durante quince años, Cerati moldeó melodías y palabras, entresobresaltos, temblores, signos, quizás una furia emanada por un corazón delatordando vida a una canción animal que se perdía en los remolinos de un sueño enstereo. "Agarre lo que agarre, me doy cuenta de que las armonías, las mezclas,el tipo de camino que uno toma están en la mente, en el corazón, y el resto sontodos instrumentos, aunque sea una computadora.”

Fueron años en que la primera partede su obra trascendía fronteras, estadios, y que la poesía pasó por distintossonidos y cambios de estética. Pero eso fue Soda, cambio constante a lo largode sus ocho producciones discográficas. Hasta que un día, más precisamente el20 de setiembre de 1997, el trío dejó –paradójicamente-, el coloso stereo en unsueño que duró diez años. Exactamente el mismo día del último concierto, SodaStereo despertó, como si cada pieza encajara a la perfección. En la conferenciade prensa, se había apostado un muro de televisores en el escenario enreferencia al primer show de la banda en el Teatro Astros en diciembre de 1984,sumado al primero de los dos temas que tocarían: "Sobredosis de TV”. El lugarde la conferencia, fue el mismo en que se grabó el video de "En la ciudad de lafuria”, el hit de 1988 que dio paso el eslogan para su gira de reunión: MeVerás Volver. Pero la burbuja en el tiempo duró tres meses y se reprodujo en veintidósshows a lo largo del continente. "La girade Soda, que fue enorme, me puso en un lugar, por lo menos en lo musical, enrealmente siento que puedo hacer cualquier cosa.”

Liberadode "la prisión artística” en que se había convertido Soda Stereo, Ceraticomenzó a darle forma a su nueva poesía solista. Después de la experiencia de"Amor Amarillo” en 1993, llegarían "11 Episodios Sinfónicos, "Siempre es hoy”,"Bocanada” y "Ahí vamos”. Fue precisamente luego de la gira de "Ahí vamos”, en2006 que había sufrido unatromboflebitis y permaneció un par de días en terapia. Un susto. Hasta habíadejado de fumar. Como si hiciera falta para comprobar que a veces, su vidaprivada se jugaba en público sin filtros, el último cigarrillo lo encendió parainterpretar al detective melancólico de su videoclip de "Crimen”: "La verdad que si no hubiera estado fumandoen ese momento hubiera tenido que fraguar el cigarrillo de alguna manera,hubiera sido una situación muy complicada para mí. De última, ya solucionadoese tema, lo que se ve en el video realmente es el último cigarrillo que mefumé. El otro día estaba viendo algunas cosas, momentos antiguos registrados envideos, veía qué tan asociado estaba realmente al cigarrillo a mi vida. No digoque lo haya dejado de estar porque de alguna manera va a seguir estando, comoun alcohólico, después de tantos años, pero ya hasta me parece extraño vermeasí. Hasta pienso que el cigarrillo no me queda bien, que es medio ridículo.Pero básicamente dejé por un susto”.

Después de más de la mitad de su vida en eloficio de estrella de rock, de veinticinco años de vida en la ruta, de girasinterminables al frente de la banda mas importante del rock latino, en los queél también demolió hoteles: llegó a tirar un bidet desde una ventana. "¿Quéotra cosa puedo hacer?", se preguntaba Gustavo Cerati. Después de la experiencia del regreso de Soda,tomó conciencia del tamaño de su obra, del impacto que tenía todavía en variasgeneraciones de Latinoamérica. Sintió que ya no tenia que demostrarle nada anadie y por primera vez en su carrera, tenía una idea clara de la trama generalque iba a atravesar el disco "Fuerza Natural” antes de empezar. Quería que sunuevo disco solista funcionara "como unpunto de fuga, un viaje en distintas dimensiones. Un viaje externo y a la vezinterno, terrestre y cósmico, una confusión con sentido, un espejismo folk,blues y psicodelia con información del futuro.”El quinto y último disco deestudio de Gustavo Cerati como solista, muestra pasajes de tono premonitorio ensu lírica. Contento con el resultado había manifestado: "Si yo me retirara ahora, en este momento, que no creo que sea muyfactible, pero supongamos que si, me iría contento, por Fuerza Natural.”

Nueve meses después, cuando sufrió el accidente cerebrovascularen Venezuela, esas palabras parecieron resignificarse en todo en todo el álbum:"Si yo tuviera que escribir ocomponer canciones que tengan que ver solamente con mi vida, con un discobastaría.”