Al ingresar al entrenamiento sesiente el deporte. Se respira el deporte. Se experimentan sensaciones propiasque atraviesan la mente y el corazón de cualquier apasionado. Son chicas,jóvenes y no tanto, de entre 9 y más de 21 años que todas las semanas sededican a perfeccionarse. ¿El lugar de encuentro? Los martes y jueves de 19 a23 en la Parroquia Asunción de Luis Guillón, mientras que los viernes en elVecinal.
Aún no cuenta con unainfraestructura institucional a representar, pero si los sueños y la dedicaciónde mucha gente. Se trata de la Unión del Sur Handball Femenino, un equipo dehandball femenino que participa por segundo año consecutivo en la AsociaciónSureña de Balonmano (ASBAL). La cual depende de la Confederación Argentina deHandball, entidad madre de ese deporte.
Durante el 2012 empezó a sonar conmás fuerza la idea de conformar un grupo para realizar la actividad de maneramás competitiva. Un año y algunos meses después, con la cantidad dejugadoras y los conocimientos técnicosnecesarios para afrontar la competencia, con sólo tres categorías empezaron amilitar en la última categoría de la liga: La C.
Una vez militando en ASBAL, para elTorneo Clausura se logró completar las seis categorías: Infantiles, Menores,Cadetes Juveniles, Juniors y Mayores, con edades que van desde los 9 años,hasta mayores de 21. Y además, elascenso a la B donde también participan C.A. Ezeiza, Talleres de Escalada,Juventud Unida, Las Brisas, Polideportivo de Quilmes, 25 de Mayo,Independiente, C.A.M. Grande y Sargento Cabral.
A pesar de ser todo muy nuevo para muchas de las jugadoras,se lo toman con la seriedad necesaria. Los resultados están a la vista.Actualmente, se encuentra en la pelea por subir a la categoría más alta. Paraeso, deberá derrotar en la última fecha del torneo a Independiente deAvellaneda y deberán conseguir la primera o segunda ubicación de acuerdo a lospuntos institucionales acumulados. Es notorio el vacío que se genera a nivel deportivo para las chicas una vez quefinalizan el secundario. Muchas de ellasa partir de 4° se inclinan por el handball en otros casos por el vóley-, perouna vez finalizado el ciclo escolar pocas continúan realizando prácticas. Aunquela principal causa no es la ausencia de ganas, sino la escases de ofertadeportiva. "Empezamos el año pasado con chicas que no compitieron nunca quevienen de sólo jugar en la escuela y tampoco esperábamos el ascenso.Simplemente deportivamente buscábamos mantenernos en la B, mitad de tabla yquizás en alguna que otra categoría entre los cuatro primeros puestos. Por eso,si se logra o no el ascenso no nos preocupa porque estuvo bien, recuerdaMolina con melancolía. Las jugadoras provienen de diferentes barrios de Esteban Echeverría. Losprofes, encargados de trasmitir conocimientos son Iván Molina y Adrián Córdoba,a ambos se los puede ver con las mismas ganas de las chicas, con el mismocompromiso y la misma dedicación para hacerlo de la mejor manera. "A pesarde competir, las chicas se divierten, aprenden. Siempre hay contenidostransversales que se trabajan más allá de lo netamente deportivo. Al ser undeporte de equipo tenemos que tratar los valores, el respeto hacia el otro ymuchas otras situaciones", expresó Iván mientras mira de reojo el trabajoque realizan sus dirigidas.Dos años atrás nadie hubiese imaginado un presente tan particular. O mejordicho sí. En varias cabezas sonaba la idea de compartir con otros la mismapasión. Premio a la dedicación, la perseverancia y el trabajo diario, Unión delSur está ante una gran posibilidad de ubicarse en lo más alto del handballsureño.






