ECHEVERRÍA

Carmen Alegre finalizó la competencia Patagonia Run

A pesar del cansancio, la descompostura y la caída que sufrió en la carrera, la maratonista echeverriana logró completar los 100 kilómetros de esta ardua competencia en 18 horas. Con emoción destaca que “vale la pena; los paisajes son increíbles”.
lunes, 13 de abril de 2015 · 12:39

El sábado, puntualmente a la medianoche, Carmen emprendió el reto más complicado hasta ahora, para el cual se preparó física y mentalmente durante meses: la competencia de 100km de Patagonia Run, la carrera más exigente a nivel nacional según los especialistas en maratón.

En su regreso a Echeverría, cuenta orgullosa su logro en esta carrera que fue "durísima”. "La terminé, cumplí con lo que yo quería pero fue durísima”, explica. "Tuve la maravillosa idea de debutar en montaña con la carrera más exigente”, añade.

Para ella un tropezón no es caída, y si se cae, no desiste. En su participación en la competencia se encontró con diversos obstáculos pero ninguno de ellos logró detenerla. "Me pasó de todo: largué descompuesta porque me había caído mal la cena, los primeros 15 kilómetros fue correr descompuesta”, relata.

Ese no fue su único contratiempo. Cuando bajaba el cerro Colorado, el segundo de la competencia, tropezó y se cayó con la mala suerte de que su huesito dulce chocó contra una piedra. "A partir de ahí, seguí con más cuidado, dolorida, y cuando llegué al puesto de asistencia, que estaba ya al terminar de bajar el cerro, me inyectaron un diclofenac y continué. Me quedaba todavía otro cerro, el Quilanlahue, que es durísimo pero ya lo hacíamos de día”, explica Carmen.

"Salí con bastones de trecking que te ayudan a subir la pendiente, a los pocos kilómetros ya había roto el primer bastón. Tuve que hacer tres cerros y dos fueron de noche. El primero no fue un cerro muy complicado pero el Colorado sí, es muy alto, y escalarlo de noche suma dificultad”, comenta acerca de las circunstancias. "Hacía días que no llovía y la tierra estaba suelta, los que corrían levantaban el polvillo y entre la luz frontal, que era la única que tenías, no veías por donde corrías, te tragabas todas las raíces y piedras que había”, añade.

Si bien estaba sola en la naturaleza, gracias a la tecnología su entrenador seguía su desempeño en la carrera desde Echeverría. "Mi entrenador desde Buenos Aires trataba de darme aliento, de calmarme, de darme sugerencias… el celular es parte del equipamiento obligatorio que uno tiene que llevar en la carrera y gracias a eso pude comunicarme con él. Le iba mandando mensajes de cómo iba y como estaba y él me daba sugerencias para tener en cuenta”, destacó Carmen.

No obstante todos los imprevistos de la carrera, su fuerza física y mental fueron más. Logró finalizar la carrera en 18 horas, llegando de día, lo que era uno de sus principales objetivos.

"Los últimos kilómetros prácticamente caminaba todo el mundo. La parte más pesada y más larga fue el ingreso a la ciudad, que son 800 metros, arrastraba todo el cansancio de la carrera y no quería dar un paso más”, relata. Sin embargo su fuerza mental y el apoyo de la gente la hizo seguir. "Allá el pueblo alienta a todo el que cruza, que va pasando por la ciudad, uno llega emocionado hasta que por fin cruza la meta”, añade.

Hoy, ya en Echeverría, comenta que le duele todo el cuerpo de la cintura para abajo, que dejó destruidos un par de zapatillas y dos bastones de trecking pero asegura que "vale la pena, los paisajes son increíbles”.

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