ECHEVERRIA DEPORTES

Donde manda Capitán

En 1991 comenzó a ser parte de la familia de San Marcos luego que su profesor de educación física del colegio le propusiera acercarse a conocer la actividad, y desde ese momento Alejandro Aguilera, no sólo transformó el club en su segunda casa sino que a fue durante nueve años el capitán y referente de aquello que considera uno de sus dos amores.
jueves, 11 de junio de 2015 · 15:26
"Para mi ir a entrenar, ir al club San Marcos es una forma de vida, un cable a tierra entre las cosas que más me gusta hacer, nunca lo viví como una obligación. Siempre lo hice con gusto”, dice el gran capitán que reflexiona sobre lo que considera una etapa concluida a nivel personal y un cambio necesario para el equipo, además del momento deportivo del club verdiblanco.
¿Qué nace primero el afecto al club o al rugby?
-Al principio empezas a jugar con tus amiguitos, después empezas a tener sentido de pertenencia y ya después es un lugar en el que te sentís identificado. Uno le va tomando afecto al club, se va haciendo hincha y después uno ya es parte del club que también es parte de uno mismo. Es una forma de sentirse parte de algo, de colaborar, que es algo que nos permite nuestro club. Pertenecer a un lugar que a uno le gusta y te hace sentir bien, como una segunda casa.  
¿Cómo llegas a la Capitanía de San Marcos?
-Fue a los 22 años. El capitán y un par de referentes del club junto con el entrenador de ese momento, antes de jugar el partido, me acuerdo que estaba cambiándome, y mientras el entrenador estaba dando la charla técnica, junto con el capitán de ese momento, Mariano González, y me dijeron que iba a continuar con la capitanía ese mismo partido. Yo me había quedado helado, era chico y de ahí en más fui quedando todos los años. Pasaron entrenadores, pasaron jugadores y fui quedando todos los años hasta principio de este año. Yo ya venía con la idea de que tenía que dar un paso al costado para darles  lugar a los más chicos, a los de abajo. Pensé que lo mejor era apoyar al capitán para que se termine de formar. Es una cuestión de dar espacio a los más jóvenes que creo son los que tienen que hacer el cambio e impulsar al club. Cuando era más chico estaba con más ilusión, más ambición.  Hoy por ahí uno va mas a sumar, entonces  creí que la mejor decisión era dar un paso al costado y que los jóvenes continúen con el legado. 
¿Cuál fue la principal idea que intentaste transmitir?
-Lo que fui aprendiendo con el tiempo es que lo más importante en el resultado no es ganar sino haber dejado todo. Más en este deporte. Cuando vos saliste de la cancha y diste todo siempre ganas, después el resultado…es un juego, se puede ganar o perder y empatar raramente pero lo que te deja satisfecho es dejar todo en la cancha. La principal virtud del grupo es no darse por vencido. Últimamente los resultados no se nos vienen dando y sin embargo, cada vez que la situación apremia el equipo esta y aparece. Eso es muy positivo.
¿Podrías citar algún momento como jugador?
-Momentos de los mejores fue por ejemplo el ascenso en el 2007, mantener al club en un nivel bárbaro de juego dos años en segunda, que fue quizás la mejor época que tuvo el club a nivel números.  Vestuarios de haber ganado algún clásico. En clubes como el nuestro, la capitanía te genera otras cosas, el compromiso de colaborar desde las infantiles, de dar una mano en la comisión directiva, en la organización y demás, no solo es la capitanía del plantel superior, te involucras en distintas tareas que no son lo específicamente lo deportivo. En el club es difícil retirarse, yo sigo jugando. La idea fue buscar un cambio para que los chicos jóvenes se hicieran cargo de la capitanía, se hizo una votación, salió Marcos Romero, que es un chico que también se inició en el club. Yo lo veo con mucho potencial para ser capitán y que quiere al club que es lo más importante.




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