ECHEVERRÍA DEPORTES

El genio imposible

el crack más inexplicable del fútbol argentino. Físico no, pinta no, potencia no. talento puro. Magia. Un jugador silencioso, introvertido, incapaz de la demagogia, que a pesar de ello se convirtió en el ídolo máximo de la historia de independiente y un referente insoslayable para los argentinos futboleros.
sábado, 11 de julio de 2015 · 00:00

Como las impresiones dactilares, no hay dos futbolistas iguales. Todos tienen algo diferente,
distintivo, único. Ricardo Enrique Bochini fue un jugador diferente y distinto de todos. Por su concepción del juego, su panorámica de la cancha, la geometría de sus pases, la extraña mansedumbre de su agresividad, su singular personalidad. Para los hinchas del Independiente sólo dos cosas son sagradas en la vida: la madre y el "Bocha".

Bochini nació para jugar al fútbol. No sólo por sus cualidades naturales, sino por esa innata vocación para darle a la pelotita desde la mañana hasta la noche desde el momento mismo en que descubrió ese juguete. "Lo de este chico fue como una obsesión - contaba Luis Cirulli, su descubridor, quien lo llevó a jugar a la séptima de Belgrano de Zárate, su ciudad natal -. Vivía jugando a la pelota de la mañana a la noche. Y si no quedaba ningún otro pibe seguía solo, dándole contra la pared de su casa. Lo cierto es que no hablaba nunca. No sólo jugaba en su división. Mientras los demás se cambiaban y se iban, él se quedaba en un costadito del banco por si faltaba alguno del próximo partido. Había sábados que jugaba tres partidos".

Es difícil encontrar en todo el mundo un jugador que a lo largo de toda su carrera se haya identificado y dedicado tanto a un club, como Ricardo Bochini con Independiente, donde jugó durante 20 temporadas, toda su vida, entre 1972 y 1991, realizando 638 partidos oficiales, marcando 97 goles y conquistando catorce títulos: 4 de primera división en la Argentina, 4 copas Libertadores, 3 Interamericanas, 2 Intercontinentales y una del Mundo, en México '86. Además, la yapa de una Liguilla ganada a lo grande: 2-1 en la final contraBoca, en la Bombonera y con gol de Bochini faltando cinco minutos.

Fue descubierto en Zárate, por el ojeador Luis Ciriulli: "Lo querían varios clubes, pero como él era hincha de San Lorenzo, igual que yo y sus hermanos, nos dieron una recomendación y fuimos a la Avenida La Plata. El técnico era Diego García, pero ni siquiera lo probaron. Lo tuvieron dando vueltas de una puerta a la otra y al final nos pegamos la vuelta para casa. Después lo llevaron a Boca, Richard dice que jugó uno de los mejores partidos de su vida, pero Bernardo Gandulla le dijo que todavía le faltaba un poco. Hasta que apareció la chance de Independiente" "Lo hice jugar diez minutos, pero me bastaron cinco para darme cuenta de que era un crack", sostiene Nito Veiga.
Debutó en primera en1972en cancha deRiver Plate cuando el técnico Pedro Dellachalo hizo entrar a los 74 minutos -tenía en ese momento 18 años-. Su característica principal no fue la de ser un goleador, sino la de asistir a sus compañeros con toques sutiles para que estos conviertan. Aún hoy se suelen llamar en el fútbol argentino pases bochinescos a los pases precisos que dejan al delantero mano a mano con el arquero, burlando a toda la defensa. Eso ayudó a convertir en goleadores a una gran cantidad de jugadores que tuvieron la suerte de tenerlo a su lado como Ruiz Moreno,Norberto Outes, Daniel Astegiano, Marcelo Reggiardo, Alfredo Alfaro Moreno o Antonio Alzamendi.

Desde entonces comenzó una larga carrera profesional que lo convertiría en ídolo máximo del Rey de Copas, incluyendo varios goles espectaculares como el convertido contra Juventus de Italia en 1973, de sombrerito a Dino Zoff haciendo paredes con su amigo Daniel Bertoni, que le permitiría aIndependienteganar su primera Copa Intercontinental. Son recordados sus goles aPeñarolen laCopa Libertadoresde1976-un gol que reeditaría Maradona en México 1986 contra Inglaterra-, dos a Fillol de River Plate en la final del Nacional 1978 o a Wirtz de emboquillada en un clásico contra Racing Club. Quizás el gol más querido por los seguidores de Independiente que haya hecho Bochini haya sido el del empate definitivo a 2 contra Talleres como visitante, en la final del Nacional 1977. En ese partido, a su club le expulsaron 3 jugadores y él debió empatar a puro coraje a escasos minutos del fin del partido. Los suyos tuvieron el sello de lo inolvidable. Y de lo necesario. Con el Bocha sucedió algo parecido a lo que sucedió con Angel Labruna. Hizo pocos, pero claves, y en los partidos difíciles.

Así nace la historia grande del ídolo más grande de Independiente. Ídolo sin proponérselo jamás. La hinchada le inventó un cantito que durante diecinueve años fue un himno de guerra: "Bo-Bo-chini, Bo-Bo-chini". Pero nunca dijo que era hincha de Independiente. Jamás habló bien de un directivo porque no lo sintió. Siempre admiró a Menotti, el técnico que lo marginó de dos mundiales. Siempre combatió las ideas futbolísticas de Bilardo, el que lo llevó a la Copa del Mundo en México. Por ironía, acabó siendo un entrenador que siempre lo criticó por ser defensivo, el que lo convocó para el Mundial del 86, donde apenas jugó los últimos cinco minutos de la semifinal contra Bélgica, cuando Argentina ganaba por 2 a 0, por eso dice siempre que no se siente campeón del mundo. Cuando lo vio entrar en campo, Maradona lo homenajeó con estas palabras: "¡Bien, Maestro!".

Como jugador propiamente dicho inventó un misterio. El misterio de tener un físico pobre, escasísima potencia de remate, nada de cabezazo y ser un fenómeno del fútbol. Se convirtió en un estratega único, en un conductor notable. Fue en esa faceta donde el público de todas las hinchadas admiró su inteligencia para concebir la maniobra de ataque y el pase gol.
Nunca concibió una gambeta hacia el costado, el pase hacia atrás o la jugada que no tuviera como
destino el gol. Aún la más tonta de las maniobras para Bochini es el nacimiento de un gol.
Llegó poco a la red, pero fabricó centenares de goles con sus célebres pases-gol, esos que pasan entre mil piernas para dejar al delantero a solas con el arquero.

¿Qué opina sobre el pasado y el presente de Independiente?

-Para mí son los peores años de Independiente, porque no gana campeonatos, se fue al Nacional B y económicamente está mal. Creo que los últimos veinte años fueron muy malos para la institución, nada que ver con la época en que nosotros éramos jugadores.

¿Fue culpa de la parte dirigencial?

-Todo va de la mano, lo institucional lleva lo deportivo porque si no se está bien económicamente es muy difícil todo. El club maneja muy mal lo económico, lo digo principalmente por el fútbol profesional, que lo manejaron muy mal en los últimos veinte años. Lo manejaron gente que no sabía nada de fútbol, que no tenía ni idea y entonces arruinaron el club invirtiendo mal toda la plata que podía entrar tanto de jugadores, ventas. Esas malas inversiones que realizaron las distintas comisiones, hizo que no se ganaran campeonatos, que no se hicieran buenas campañas y que el club cada vez debiera más plata.

 

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