ECHEVERRÍA DEPORTES

Estos pibes no están verdes

Felipe Calderón y Valentino Coronel son parte del equipo de M12 de rugby del Club San Marcos. Ambos se acercaron al deporte por distintas circunstancias pero sus desempeños mejoran notablemente día a día.

Estos pibes no están verdes
El Diario Sur

El rugby como disciplina, de a poco fue tacleando losfantasmas de muchas ideas en torno a su práctica. Entrenadores, padres yjugadores encuentran ciertas cuestiones enraizadas en la actividad, que ayudanen la formación de la personalidad. Es el caso de estos dos deportistas que undía se pusieron la camiseta verde y blanca, dejando de lado si fue porrecomendación o por simple casualidad. Así lo cuenta Felipe Calderón-que juegade wing-, durante una tarde en la que fue a ver a jugar a su hermana Camila alhockey –hace tres años-, lo invitan a jugar al rugby y a partir de ese momentose convirtió en una de sus primeras elecciones. "La primera vez me acuerdo que todos los que hoy son mis amigos se meacercaron, me ayudaron porque yo no sabía cómo se jugaba el deporte y en miprimer partido hice un try. Pero fue algo raro porque yo no sabía jugar yagarre la pelota. Me di una vuelta carnero para adelante y fue try de milagro.El profe Michel me ayudó, me explicocómo se hacían los pases y en mi segundo partido hice cinco tryes y ahí empecéa jugar”, relata Felipe. "Fue muy emotivo, era una categoría en formaciónsin muchos conocimientos del juego pero con muchas ganas. Fue en Lomas Atheticun cuadrangular. Lo más importante es que terminó muy contento”, rememora supapá Diego.Con respecto a Valentino Coronel–apertura y capitán del equipo-, su mamá Vanina comenta que "siempre fue unnene muy adulto pero con ciertas dificultades para relacionarse con sus paresasí que nos recomendaron y decidimos meternos en el mundo del rugby”. Esentonces que en el año 2012, se produce un antes y después en la vida social deValentino, sobre todo en la forma que afianzó la confianza en sí mismo. Suprimer partido fue contra Floresta, "se lo veíamuy emocionado y con muchos nervios, que a lo largo del encuentro fueronmermando gracias al apoyo y confianza que le brindaron los entrenadores, para nosotros como papasfue increíble”. También Valentinorecuerda como fue el comienzo: "Hace tresaños, estuve medio año y como no me había gustado deje, un día mi tía me dijopara ir al club a mirar rugby y al otro día comencé a entrenar. Me acuerdo quecomo no había muchos jugadores, estábamos entrenando mezclados con algunos másgrandes. Me recibieron como si estuviera yendo de hace mucho tiempo”.

Ambos padres coinciden en los aspectos positivos que estedeporte y particularmente el club San Marcos,les brinda a sus hijos. El respeto por los compañeros, por la autoridad,sacrificio individual y colectivo, la inclusión porque todos sonimprescindibles desde el primero hasta el último, por lo cual se genera unaestrecha relación basada en el compañerismo que se fomenta entre los niños. "San Marcos es un club bárbaro, integrado por profesores que trabajan muy duropara que los chicos adquieran cada día más conocimiento y formación.Haymuchísima dedicación para que nuestros chicos crezcan en un ambiente sano. Valoromucho que el club me ayude en la formación de una persona tan importantecomo lo es mi hijo” define Diego, papá de Felipe. Mientras que Vanina,mamá de Valentino, afirma que "nuestros hijos realmente sienten que es susegundo hogar”.

Y la voz de ambos futuros rugbiers se hace lugar entre la delos papás. Ellos son los que perciben el rugby en cada entrenamiento. "Me gusta todo. Entrenar, jugar, correr.Porque yo soy rápido y cuando corro les cuesta agarrarme y me encanta correr.Juego en la punta. Cuando se abre la pelota del centro para afuera, agarras lapelota y tenés que correr hacia adelante y tratar de no irte de la cancha. Nospiden que no tratemos de entrar dormidos a los partidos porque siempre en losprimeros tiempos empezamos perdiendo porque entramos dormidos. Pero después enel tercer tiempo empezamos a jugar mejor. Me golpie un montón de veces porqueyo soy re flaquito, siempre me esguinzo el mismo dedo. El mayor de la manoizquierda”, comenta Felipe. Mientras que Valentino destaca: "Me gustó el juego, la idea del respetohacia el otro. Dentro de la cancha, me gusta el compartir esos momentos que unosiente con los que ya son mis amigos, después de tantos años. Recuerdo cuandoestábamos jugando en el club Almafuerte y nosotros éramos muy bajitos y todoslos jugadores nos llevaban media cabeza. Casi ni los veíamos a la cara y asíjugamos. San Marcos es como uno y el rugby cambió muchos aspectos de mivida”.