Liga de Esteban Echeverría

El Social no pudo con Lobos y se coronó subcampeón

En un partido parejo y emotivo, el equipo de Alejandro Korn cayó por 73 a 69 y se posicionó como el segundo mejor del campeonato en la que fue su vigésimo sexta final consecutiva. Dolor y llanto de los jugadores tras la derrota.
domingo, 09 de agosto de 2015 · 14:35

En una noche imprecisa, la Primera del básquet del Club Social de Alejandro Korn perdió el último sábado la final de la Liga de Esteban Echeverría ante Lobos por 73 a 69. Con un partido emotivo y vibrante, "La Dinastía Verde” coronó su destacada participación a lo largo del campeonato y redondeó su vigésima sexta final consecutiva en el certamen echeverriano.

El encuentro ante Lobos tuvo todos los condimentos de un partido definitorio: el agite de las tribunas, el resultado ajustado, y sobre todo una actuación notable de ambos equipos, que mostraron un gran sacrificio físico y, por momentos, básquet de alto vuelo.

La falta de precisión y un cierto desorden dentro del Social, fueron las claves que le permitieron a Lobos ganar con justicia el partido y quedarse con la copa. A pesar del gran esfuerzo, los verdiblancos no pudieron con un rival que presentó una gran solidez defensiva y una eficacia arrolladora.

En el arranque, la final estuvo signada por las interrupciones –la cancha húmeda y las dificultades con el tablero electrónico- y por eso el Social, que parecía estar mejor parado, no lograba plasmar su superioridad en el tanteador. Hacia la mitad del primer cuarto –y ya con un ritmo de juego natural- el partido se volcaba hacia la modalidad del palo y palo y Lobos, fino con el aro, comenzaba a sacar ventaja. El primer parcial terminaba 18-14 a favor de los "Productores Agropecuarios”.

En el segundo cuarto, el conjunto de Alejandro Korn confirmaba su actuación imprecisa, y Lobos comenzaba a estirar la ventaja en el score y a dominar el partido. El experimentado "Pipi” D´Ambrossio era el eje de un ineficaz Verdiblanco, que atacaba con criterio pero que le faltaba eficacia a la hora de sumar puntos. Por su parte, la cancha patinosa y los fallos arbitrales polémicos jugaban su propio partido, y no precisamente beneficiando al Social. Con ese panorama, los equipos se iban al descanso con la victoria de Lobos por 42 a 31.

La contundencia de Lobos se incrementaba en el tercer cuarto y el Verdiblanco, víctima del desorden y la impotencia, no lograba hacer funcionar su engranaje colectivo. Leo Soto, Facundo López Banegas, German Lede y Juan Lomas mostraban un gran esfuerzo individual, pero no les alcanzaba para doblegar a un rival firme y concentrado, que, con una gran cosecha de puntos, parecía encaminarse para llevarse el partido con un resultado holgado. Tras un triple desde la mitad de la cancha de López Banegas, el tercer cuarto terminaba 61-46 para Lobos.

Si bien estaba lejos en el marcador, los antecedentes del equipo de Alejandro Korn impedían descartar un final del partido parejo; aunque faltando siete minutos para el cierre, Lobos llevaba una ventaja de 20 puntos. La jerarquía y, principalmente, el empuje de López Banegas y compañía hicieron que el Social "incline la cancha” y logre un notable descuento del score. Así, los últimos minutos del encuentro fueron no aptos para cardíacos, con un Verdiblanco que con más garra que buen básquet hacía sufrir a su rival un partido que parecía liquidado. Sin embargo, el gran esfuerzo de la histórica Dinastía Verde no era suficiente, y Lobos, con visibles muestras de nerviosismo, se quedaba con la final por un ajustado 73 a 69.

Tras el partido, la vistosa cancha de parquet del Club Tristán Suárez se vio invadida por la minoritaria parcialidad de "Los Productores Agropecuarias”, que durante el partido se caracterizó por mantener un cauteloso silencio ante la agitadora hinchada del Social. Con el resultado puesto, Lobos tuvo su festejo, con el tradicional corte de redes a los aros e incluso una vuelta olímpica.

Por el lado del Social, los jugadores se mostraron dolidos y la mayoría derramó lágrimas de bronca por la final perdida. No obstante, los protagonistas valoraron la actitud del equipo para sobreponerse en una mala noche y también destacaron la gran actuación del equipo a lo largo del campeonato.

La campaña del Social había sido, hasta antes de la final con Lobos, de una contundencia arrolladora: no había perdido ningún partido y, además, tenía el valor agregado de haberse quedado con tres victorias ante el eterno rival, el Club Deportivo San Vicente, en tres ocasiones –incluida la semifinal.

Por ese gran rendimiento del equipo en la liga y por el esfuerzo mostrado en la final, la parcialidad verdiblanca presente en Tristán Suárez ofreció una gran ovación para su equipo y luego manifestó el apoyo al plantel a través de las redes sociales.

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