Cuando Gretel Tiffinger y el grupo de managers de hockey delClub San Marcos comenzaron a idear la creación de una nueva divisional llamada"Proyección, comprendieron que el hockey podía convertirse en una herramienta para queotras chicas más humildes pudieranadquirir nuevos y mejores hábitos de vida además de valores vinculados aldeporte en grupo.
Los palos y las bochas eran elementos ideales para que estasnenas comenzaran a ser parte de una realidad distinta. Fue la esencia delproyecto en el que creyeron los directivos del club pero también los padres delas nuevas jugadoras, quienes aportan su trabajo y su tiempo al lugar dondeentrenan sus hijas.
Así, los managers yel cuerpo técnico cerraron un año que deja como saldo positivo no solo elcrecimiento de la actividad con la formación de la nueva tira blanca, sinotambién la puesta en marcha de charlas sobre alimentación, cuidado bucal, eincluso RCP para todos los referentes deportivos. Cada una de estas actividadestenían la misma consigna: integración social a través del deporte.
"El deporte implica valores. Inculca una disciplina, elhecho de entrenarse, de saber que lo tenés que hacer como parte de un equipo, quelas fortalezas están en el conjunto. Así se generan las condiciones para quehaya un mejor clima social", resume Gretel.
"Nos dimos cuenta de que con el deporte las chicasformaban parte de un colectivo más grande, pero que se trataba de otra forma de vida,que luego volvían a su realidad", explica Gretel. "Las chicas teníanhábitos distintos a los que sonadecuados para tener una buena calidad de vida", explicó.
"Entendimos que el deporte debía ser acompañado contalleres, ya sea de violencia de género o familiar, de sexualidad o deorientación vocacional", añade Gretel sobre el momento en el que dieroninicio de este proyecto. Se trata de "acompañamiento social", en elcual se explica cómo enfrentar situaciones como alimentación, cuidado dental,deporte y valores, por ejemplo.






