SALUD

Pulgares japoneses

Shiatsu, una terapia milenaria que ayuda liberar tensiones y mejorar la energía.
viernes, 18 de diciembre de 2015 · 12:25

El shiatsu es una técnica de terapia manual  creada en Japón hace más de cinco mil años, que parte del principio de que el cuerpo puede curarse a sí mismo.

Esta forma de terapia oriental utiliza la presión de los dedos, manos y codos sobre puntos específicos del cuerpo para fomentar el flujo de energía y así el organismo pueda resolver el problema que sufre.

 

Oscar acuña, es instructor de shiatsu y tiene su consultorio, hace ya un par de años, en Luis Guillón; él nos cuenta que "Es una terapia totalmente manual y no tiene efectos secundarios, cualquier persona que quiera se puede hacer shiatsu”. Esta técnica en la actualidad, se ha vuelto muy popular y día con día gana seguidores ya que se ha dado a reconocer por ser una terapia curativa natural, sencilla y efectiva que ayuda a mantener o mejorar el bienestar: físico, mental, emocional.

 

El Shiatsu de Shi (dedo) y atsu (presión) es un método de masaje por presión que combate el desequilibrio del cuerpo y el espíritu donde se aplica la medicina tradicional china y sigue los mismos principios de energía y de meridianos que la acupresión.

 

El potencial terapéutico del Shiatsu fue redescubierto en Japón a principios del siglo XIX. Un hombre llamado Tamai Tempaku elaboró la técnica actual del Shiatsu al combinar las técnicas tradicionales y los conocimientos fisiológicos y anatómicos de la medicina occidental.

El principio que rige esta práctica es la noción de la energía vital (Qui en chino o Ki en japones): esto es, la energía que circula en el cuerpo por medio de meridianos o canales de energía, y en los cuales se puede actuar sobre puntos precisos para desbloquear el flujo de energía o mejorarlo si está débil. El objetivo del Shiatsu es, precisamente, re-equilibrar el flujo de energía vital en nuestro cuerpo y así prevenir y calmar algunos males.

 

Según lo que cuenta el instructor  y otros especialistas en el tema, el Shiatsu sirve para reintegrar la vitalidad del cuerpo, ayuda a regular el sistema hormonal, la circulación sanguínea y linfática, y favorece la eliminación de desechos. También es muy efectivo para disminuir la tensión muscular, mejorar el estado general de nuestro organismo puesto que nos relaja, nos ayuda a liberar tensiones y reduce nuestro grado de estrés, tanto el físico como el emocional.

 

Al recibir un tratamiento de Shiatsu, el paciente es acogido en un espacio de seguridad y confianza por el terapeuta, quien trabaja en estado de completa atención y presencia. Es esta actitud, además de los conocimientos del instructor, la que le da a un tratamiento de Shiatsu la profundidad necesaria para que sea considerado por muchos practicantes una terapia y no sólo un masaje

La sesión comienza con un breve cuestionario acerca de las afecciones que aquejan a la persona en el momento de la consulta así como una descripción de su historia personal.

Luego se sientan terapeuta y paciente en la colchoneta tomándose ambos unos instantes para serenarse y respirar momento en el cual el terapeuta realiza una lectura de la espalda del paciente para observar la distribución de energía y decidir así sobre que meridianos va a trabajar en esta sesión de acuerdo a lo que vio, sintió, palpo y/o percibió y haciendo una correlación de lo que el paciente contó en su historia personal.

Después se desarrolla el masaje en las cuatro posiciones básicas: sentado, de ambos costados, boca abajo y boca arriba, siendo su duración aproximada de una hora. El masaje se cierra efectuando algunos estiramientos en distintas posiciones.

El Shiatsu se efectúa totalmente vestido, con ropas cómodas y el ambiente debe estar templado. Se puede acompañar con una música agradable y suave que facilite la relajación y entrega del paciente.

Una vez finalizada la sesión es aconsejable que la persona que recibió el masaje no se incorpore rápido, sino que repose unos minutos, con los ojos cerrados luego de los cuales lentamente abrirá los ojos y luego comenzara a moverse pausadamente para retornar a la actividad.

 

Los efectos podrán percibirse a las pocas horas o al otro día, aunque inmediatamente se percibe una relajación con sensación de bienestar.

Algunas personas pueden sentirse inmediatamente cansadas por efecto de la relajación y del cese de tensiones musculares que acorazaba al cuerpo. Pero luego esta sensación cede para dar paso a una mayor vitalidad.

 

El zen shiatsu produce con el tiempo una sensibilización del cuerpo y una adquisición de conciencia más profunda sobre nuestros procesos físico-emocionales y energéticos, por este motivo y como en cualquier disciplina, es conveniente tomar sesiones con cierta periodicidad.

 

Por otra parte, debe decirse que no hay límite de edad para incursionar en esta terapia, desde bebés hasta personas mayores de más de noventa años pueden realizar sesiones. El único requisito es indispensable es querer sentirse bien.

 

Del mismo modo, esta técnica está relacionada con otras prácticas orientales como lo son el taichí, el yoga, la reflexología y el reiki. Oscar acuña cuenta que algunos terapeutas realizan un complemento de todas estas técnicas para mejorar la circulación natural de energía en nuestro cuerpo.

 

En cuanto a la formación de profesionales, en los distintos países en los que se practica el shiatsu, han elaborado diferentes métodos de homologación de licencias profesionales de los terapeutas de shiatsu que, a menudo, se superponen con las licencias para la práctica profesional del masaje en general. No obstante, la homologación en todo el mundo es la de un curso de tres años, que incluye práctica clínica y escrita con exámenes que incluyen anatomía occidental. Esto asegura que el paciente sienta que está en buenas manos y confíe en quien está posando sus manos en nuestro cuerpo.

 

¿Por qué deberíamos hacernos shiatsu? Es la mejor forma de encontrarnos con nosotros mismos, de conocernos, escucharnos, saber qué zonas necesitan mayor atención. Es una herramienta fundamental para sobre llevar épocas de estrés y cansancio. Solo hay que tener ganas de potenciar nuestra transformación y autocuración.

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